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3 - Enero - 2025
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La Organización Meteorológica Mundial apuntaba, recientemente, que el 2024 cerrará el año como el más cálido registrado, con un calentamiento que supera temporalmente el umbral de 1,5 °C establecido en el Acuerdo de París. Este año no ha sido fácil con algunas noticias difíciles: que la visión del Ártico sin hielo podría llegar antes de lo esperado, que los sumideros de carbono registraron un fallo temporal o el amargo cierre de la COP29. La situación es desafiante. Pero conocemos las soluciones y el camino hasta ellas y necesitamos esperanza para continuar la marcha. ¿Qué mejor forma de recuperarla que recordando algunas de las noticias positivas para el medioambiente que nos ha dejado este año?

El mundo produjo por primera vez el 30 % de su electricidad con renovables.

Empezamos con un hito que, si bien se logró en el 2023, no lo supimos hasta bien entrado el 2024: el año pasado, el mundo produjo por primera vez el 30% de su electricidad con renovables, una cifra récord que contrasta con el 19% alcanzado en el año 2000. La conclusión nos llegó tras la publicación del informe Global Electricity Review, que encontró un logro todavía mayor en la Unión Europea, donde el 44% de la electricidad se generó a partir de este tipo de fuentes.

Se aprueba el reglamento para la restauración de la naturaleza.

El 17 de junio de 2024 marcó un hito importante: tras meses de debate y bloqueo, el Consejo de Europa aprobó la Ley de Restauración de la Naturaleza, una normativa pionera que busca implementar acciones concretas para recuperar ecosistemas y proteger tanto hábitats como especies en peligro. Este era el paso final; y con este, la norma queda definitivamente aprobada. En términos concretos, el reglamento establece la meta de restaurar al menos un 20% de las áreas terrestres y marítimas de la Unión Europea para 2030, extendiendo esta restauración a todos los ecosistemas deteriorados para 2050. El objetivo es sentar las bases para una naturaleza revitalizada, capaz de ayudarnos a enfrentar desafíos tan urgentes como el de la crisis climática.

España tendrá su primer parque natural marino.

En el mes de julio, España avanzó en la protección de sus ecosistemas marinos al aprobar la propuesta de creación del primer parque nacional exclusivamente marino del país: el Mar de las Calmas, ubicado al sur de la isla de El Hierro. Sus aguas se caracterizan por la tranquilidad, ya que la geografía lo resguarda de los vientos alisios. Abarca más de 24.000 hectáreas en la Demarcación Marina Canaria, y alberga especies tropicales que no se encuentran en el resto del archipiélago. Aunque aún queda pendiente el proceso para su declaración oficial como parque nacional, la aprobación de esta propuesta realizada por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico reconoce la importancia ecológica del área e hizo oficial la futura creación del parque.

Avanza el reconocimiento de los pueblos indígenas de la amazonía.

Aunque la Cumbre de Biodiversidad (COP16) en Cali, Colombia, no logró los resultados exigidos por las organizaciones conservacionistas ante la magnitud de la crisis climática, sí supuso algunos pequeños avances en el reconocimiento de los pueblos indígenas y afrodescendientes. Concretamente, se firmó en los días previos a esta cumbre el “Pacto entre los pueblos indígenas y el gobierno de Colombia por la conservación de biodiversidad en la Amazonía Colombiana”, con el objetivo de impulsar la participación indígena en foros internacionales, proteger sus derechos y reconocer su labor en la conservación de la biodiversidad.

Los ticunas son un pueblo indígena que vive longitudinalmente entre Perú, Colombia y Brasil entre el río Putumayo y el río Amazonas.

El Tribunal Constitucional de España reconoce que "todas somos Mar Menor".

Teresa Vicente -la impulsora de ley que otorgó personalidad jurídica al Mar Menor (Murcia) y con ello, derechos propios- llegó hasta el Tribunal Constitucional pidiendo amparo para obtener tutela judicial. Pues bien: en noviembre, este Tribunal avaló la ley que dota al Mar Menor de personalidad jurídica. Esta norma se basa en el principio de que "todas y cada una de las personas somos el Mar Menor", y permite que este ecosistema sea representado legalmente para protegerse de actividades contaminantes y garantizar la regeneración de la laguna, que ha vivido tres colapsos ecológicos en menos de una década.

Nacen dos nuevas directivas para malas conductas de empresas.

La Unión Europea aprobó en 2024 dos directivas clave contra la mala conducta empresarial. La primera fue en febrero y convertirá el greenwashing o lavado verde en una problemática perseguida por la normativa. Entrará en vigor en 2026 y, para entonces, cada Estado deberá haber adaptado su contenido a una ley nacional. La segunda, la Directiva sobre Diligencia Debida para la Sostenibilidad Empresarial, fue aprobada en junio. A partir de 2027, obligará a las grandes empresas que operen en la UE a identificar, prevenir y mitigar las violaciones de derechos humanos y daños ambientales en sus operaciones y cadenas de suministro globales.

Un caballito de mar Hippocampus guttulatus, una especie autóctona del Mar Menor.

Primera condena del TEDH a un país por inacción climática.

La victoria de las 'abuelas por el clima' supuso que este año, por primera vez en la historia, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) condenara a un país por su inacción frente al cambio climático. El grupo, compuesto por más de 2.000 mujeres mayores de 65 años, demandó a Suiza por no adoptar medidas efectivas para enfrentar el calentamiento global; y como el Tribunal les dio la razón, el país deberá redefinir y mejorar sus objetivos climáticos.

La Asociación KlimaSeniorinnen, apodadas "Abuelas por el clima", tras su victoria en Estrasburgo.

Pásate por Ser humano >> Activistas >> Suiza.

El agujero de la capa de ozono regresa a la normalidad.

A punto de cerrar el año, nos llegaba la noticia de que el agujero de la capa de ozono sobre la Antártida se ha cerrado este 2024 a principios de diciembre, lo que supone, por primera vez en cuatro años, un patrón mucho más cercano al promedio histórico. Así lo concluyó un informe del Servicio de Monitoreo Atmosférico de Copernicus (CAMS, por sus siglas en inglés). Aunque la recuperación completa de la capa de ozono podría tardar años todavía, en comparación con los patrones más extremos de los últimos años, este comportamiento se ha considerado un regreso a la normalidad.

Las soluciones al calentamiento ya son conocidas.

Esta noticia, atemporal, es quizás la más positiva de todas: sabemos cómo enfrentar el calentamiento global. La ciencia nos ha mostrado el camino: reducir las emisiones, abandonar la dependencia de los combustibles fósiles, restaurar la naturaleza y transformar nuestra forma de producir y consumir energía... Todavía estamos a tiempo: todavía queda aliento para nuestro planeta.

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Los científicos siempre han tenido claro que la mejor manera de proteger a las aves acuáticas migratorias de toda Europa pasaba por proteger Doñana, el humedal más grande del continente y en el que estos animales pasan la mitad del año. Ahora, sin embargo, han podido demostrarlo con datos. En concreto, un equipo científico de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) ha constatado recientemente en un nuevo estudio cómo los cambios producidos en las últimas cuatro décadas en esta marisma por las actividades humanas y el cambio climático han afectado no solo a las aves que invernan en ella, sino también a las poblaciones de gansos y patos de todo el Paleártico Occidental, la región ecológica que incluye Europa, África del Norte y parte de Asia occidental.

De acuerdo a los datos de censos aéreos y terrestres llevados a cabo, la investigación revela que “9 de las 15 especies analizadas han experimentado un declive muy acusado en los últimos 40 años asociados con la pérdida de áreas inundadas en la marisma del Parque Nacional de Doñana”, explica a Infobae España el investigador del CSIC Miguel De Felipe, autor principal del estudio, que ha sido publicado en la revista Global Change Biology. Estas especies, añade el experto, dependen directamente del estado de conservación del humedal, ya que “cuanto antes se inunda de agua con la llegada del invierno, antes empieza a producir plantas y organismos de los que después se alimentan las aves”.

Si bien en los años 80 en Doñana predominaban especies como el ánsar común, el pato silbón y la cerceta común, que están estrechamente vinculadas a un buen nivel de inundación y alta productividad vegetal en la marisma, en la actualidad las especies más abundantes son el pato cuchara y el pato rabudo. Esto se debe, principalmente, “al aumento de las temperaturas y la reducción de las lluvias otoñales en el norte de África, que han llevado a que un mayor número de estas aves invernen en Doñana cada año”.

Una vista aérea de agosto de 2023 muestra cómo la laguna de Santa Olalla, la más grande de Doñana, enfrenta una sequía extrema.

“Se están viendo obligadas a migrar a Doñana porque en el norte de África cada vez hay más sequías y ya no van allí. Y en Doñana, si bien cada vez tiene peores condiciones, estos animales siguen prefiriendo las marismas naturales. Estamos hablando de que un porcentaje muy grande de las poblaciones de Europa de estas especies pasan por aquí en algún momento de su vida”, aclara.

El problema reside en que cuando las miles de aves acuáticas llegan a Doñana se encuentran seca la laguna y no tienen ningún otro lugar a donde ir, señala De Felipe, pues “no hay ningún otro humedal en el sur de Europa o en el norte de África que sea capaz de mantener y de alimentar durante seis meses al año a un número de aves tan elevado”. Las malas condiciones en las que se encuentra el humedal también afectan a la forma física de estos animales, llegando incluso debilitados a sus lugares de cría, lo cual provoca un menor éxito reproductivo y mayores tasas de mortalidad en la primavera siguiente. “En lugar de mantenerse estables o aumentar, las poblaciones al año siguiente disminuyen en Europa”.

Cuando las aves migran, por lo general, explica el investigador, “no siguen caminos al azar en el mapa, sino una serie de autopistas” y, en ese sentido, Doñana se encuentra en un punto neurálgico de la llamada ruta migratoria del Atlántico este, de forma que congrega a animales de países como Noruega, Finlandia, Suecia, Dinamarca o Alemania. “El problema de perder Doñana es que estas aves se quedarían sin el punto estratégico de reponer fuerzas para continuar su migración hacia África”, al igual que también perjudicaría “a las que directamente vayan allí a pasar el invierno, porque no tendrían dónde ir”, añade el experto, que asegura que España “no está cumpliendo con su obligación” de mantener el humedal en buen estado para estas aves.

Los resultados del estudio del CSIC también destacan que los ecosistemas manejados por el ser humano, tales como arrozales, piscifactorías o salinas, muchas veces inundados de forma artificial, no logran compensar los efectos que la degradación de la marisma natural de Doñana tiene sobre las aves acuáticas.

Pero a pesar del deterioro que sufre Doñana como consecuencia de la agricultura intensiva y la falta de lluvias y de que la disminución de la biodiversidad es palpable, De Miguel se muestra optimista porque aún “no ha habido que lamentar la pérdida de ninguna especie”. De hecho, el investigador del CSIC recuerda que los sistemas mediterráneos, incluido este tipo de lagunas, se adaptan a las oscilaciones del clima y, si bien es cierto que hay poblaciones de especie “muy empobrecidas, siguen teniendo capacidad de recuperarse si actuamos ahora”, advierte. Desde su declaración como parque nacional en 1969, Doñana ha sufrido varias transformaciones y una de las más importantes es la que tuvo lugar en 1978, cuando se amplió la superficie del espacio protegido hasta las 50.000 hectáreas, si bien después se crearon otras zonas de protección y en la actualidad este paraje privilegiado cuenta con cerca de 130.000 hectáreas. Teniendo en cuenta esas transformaciones a lo largo del tiempo, De Miguel recuerda que las precipitaciones sobre Doñana “ya no van a funcionar igual que lo hacían antes, porque se ha convertido en una marisma dependiente de la lluvia y cada vez va a llover menos”. Por lo tanto, concluye, si queremos mantener los valores por los que se protegía hace 50 años, es necesario llevar a cabo un profundo cambio en la gestión del humedal.

En diciembre de 2024 se cumplieron 30 años de la declaración del Parque Nacional de Doñana como Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco, y se está a la espera de conocer si el espacio será inscrito o no en la Lista del Patrimonio Mundial en Peligro, después de que el organismo internacional requiriera a España la remisión de un informe sobre su estado de conservación y las medidas a implementar para revertir el deterioro del acuífero.

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