La Organización Meteorológica Mundial apuntaba,
recientemente, que el 2024 cerrará el año como el más cálido
registrado, con un calentamiento que supera temporalmente
el umbral de 1,5 °C establecido en el Acuerdo de París. Este
año no ha sido fácil con algunas noticias difíciles: que la
visión del Ártico sin hielo podría llegar antes de lo esperado,
que los sumideros de carbono registraron un fallo temporal
o el amargo cierre de la COP29. La situación es desafiante.
Pero conocemos las soluciones y el camino hasta ellas y necesitamos
esperanza para continuar la marcha. ¿Qué mejor forma de recuperarla
que recordando algunas de las noticias positivas para el medioambiente
que nos ha dejado este año?
El mundo produjo por primera vez el 30 % de
su electricidad con renovables.
Empezamos con un hito que, si bien se logró
en el 2023, no lo supimos hasta bien entrado el 2024: el año
pasado, el mundo produjo por primera vez el 30% de su electricidad
con renovables, una cifra récord que contrasta con el 19%
alcanzado en el año 2000. La conclusión nos llegó tras la
publicación del informe Global Electricity Review, que encontró
un logro todavía mayor en la Unión Europea, donde el 44% de
la electricidad se generó a partir de este tipo de fuentes.

Se aprueba el reglamento para la restauración
de la naturaleza.
El 17 de junio de 2024 marcó un hito importante:
tras meses de debate y bloqueo, el Consejo de Europa aprobó
la Ley de Restauración de la Naturaleza, una normativa pionera
que busca implementar acciones concretas para recuperar ecosistemas
y proteger tanto hábitats como especies en peligro. Este era
el paso final; y con este, la norma queda definitivamente
aprobada. En términos concretos, el reglamento establece la
meta de restaurar al menos un 20% de las áreas terrestres
y marítimas de la Unión Europea para 2030, extendiendo esta
restauración a todos los ecosistemas deteriorados para 2050.
El objetivo es sentar las bases para una naturaleza revitalizada,
capaz de ayudarnos a enfrentar desafíos tan urgentes como
el de la crisis climática.

España tendrá su primer parque
natural marino.
En el mes de julio, España avanzó en la protección
de sus ecosistemas marinos al aprobar la propuesta de creación
del primer parque nacional exclusivamente marino del país:
el Mar de las Calmas, ubicado al sur de la isla de El Hierro.
Sus aguas se caracterizan por la tranquilidad, ya que la geografía
lo resguarda de los vientos alisios. Abarca más de 24.000
hectáreas en la Demarcación Marina Canaria, y alberga especies
tropicales que no se encuentran en el resto del archipiélago.
Aunque aún queda pendiente el proceso para su declaración
oficial como parque nacional, la aprobación de esta propuesta
realizada por el Ministerio para la Transición Ecológica y
el Reto Demográfico reconoce la importancia ecológica del
área e hizo oficial la futura creación del parque.

Avanza el reconocimiento de los pueblos indígenas
de la amazonía.
Aunque la Cumbre de Biodiversidad (COP16) en
Cali, Colombia, no logró los resultados exigidos por las organizaciones
conservacionistas ante la magnitud de la crisis climática,
sí supuso algunos pequeños avances en el reconocimiento de
los pueblos indígenas y afrodescendientes. Concretamente,
se firmó en los días previos a esta cumbre el “Pacto entre
los pueblos indígenas y el gobierno de Colombia por la conservación
de biodiversidad en la Amazonía Colombiana”, con el objetivo
de impulsar la participación indígena en foros internacionales,
proteger sus derechos y reconocer su labor en la conservación
de la biodiversidad.

Los ticunas son un pueblo indígena que vive
longitudinalmente entre Perú, Colombia y Brasil entre el río
Putumayo y el río Amazonas.
El Tribunal Constitucional de España
reconoce que "todas somos Mar Menor".
Teresa Vicente -la impulsora de ley que otorgó
personalidad jurídica al Mar Menor (Murcia) y con ello, derechos
propios- llegó hasta el Tribunal Constitucional pidiendo
amparo para obtener tutela judicial. Pues bien: en noviembre,
este Tribunal avaló la ley que dota al Mar Menor de personalidad
jurídica. Esta norma se basa en el principio de que "todas
y cada una de las personas somos el Mar Menor", y permite
que este ecosistema sea representado legalmente para protegerse
de actividades contaminantes y garantizar la regeneración
de la laguna, que ha vivido tres colapsos ecológicos en menos
de una década.

Nacen dos nuevas directivas para malas conductas
de empresas.
La Unión Europea aprobó en 2024 dos directivas
clave contra la mala conducta empresarial. La primera fue
en febrero y convertirá el greenwashing o lavado verde en
una problemática perseguida por la normativa. Entrará en vigor
en 2026 y, para entonces, cada Estado deberá haber adaptado
su contenido a una ley nacional. La segunda, la Directiva
sobre Diligencia Debida para la Sostenibilidad Empresarial,
fue aprobada en junio. A partir de 2027, obligará a las grandes
empresas que operen en la UE a identificar, prevenir y mitigar
las violaciones de derechos humanos y daños ambientales en
sus operaciones y cadenas de suministro globales.

Un caballito de mar Hippocampus guttulatus,
una especie autóctona del Mar Menor.
Primera condena del TEDH a un país por
inacción climática.
La victoria de las 'abuelas por el clima' supuso
que este año, por primera vez en la historia, el Tribunal
Europeo de Derechos Humanos (TEDH) condenara a un país por
su inacción frente al cambio climático. El grupo, compuesto
por más de 2.000 mujeres mayores de 65 años, demandó a Suiza
por no adoptar medidas efectivas para enfrentar el calentamiento
global; y como el Tribunal les dio la razón, el país deberá
redefinir y mejorar sus objetivos climáticos.

La Asociación KlimaSeniorinnen, apodadas "Abuelas
por el clima", tras su victoria en Estrasburgo.
Pásate por Ser humano >> Activistas
>> Suiza.
El agujero de la capa de ozono regresa a la
normalidad.
A punto de cerrar el año, nos llegaba la noticia
de que el agujero de la capa de ozono sobre la Antártida se
ha cerrado este 2024 a principios de diciembre, lo que supone,
por primera vez en cuatro años, un patrón mucho más cercano
al promedio histórico. Así lo concluyó un informe del Servicio
de Monitoreo Atmosférico de Copernicus (CAMS, por sus siglas
en inglés). Aunque la recuperación completa de la capa de
ozono podría tardar años todavía, en comparación con los patrones
más extremos de los últimos años, este comportamiento se ha
considerado un regreso a la normalidad.
Las soluciones al calentamiento ya son conocidas.
Esta noticia, atemporal, es quizás la más positiva
de todas: sabemos cómo enfrentar el calentamiento global.
La ciencia nos ha mostrado el camino: reducir las emisiones,
abandonar la dependencia de los combustibles fósiles, restaurar
la naturaleza y transformar nuestra forma de producir y consumir
energía... Todavía estamos a tiempo: todavía queda aliento
para nuestro planeta.

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Los científicos siempre han tenido claro que
la mejor manera de proteger a las aves acuáticas migratorias
de toda Europa pasaba por proteger Doñana, el humedal más
grande del continente y en el que estos animales pasan la
mitad del año. Ahora, sin embargo, han podido demostrarlo
con datos. En concreto, un equipo científico de la Estación
Biológica de Doñana (EBD-CSIC) ha constatado recientemente
en un nuevo estudio cómo los cambios producidos en las últimas
cuatro décadas en esta marisma por las actividades humanas
y el cambio climático han afectado no solo a las aves que
invernan en ella, sino también a las poblaciones de gansos
y patos de todo el Paleártico Occidental, la región ecológica
que incluye Europa, África del Norte y parte de Asia occidental.
De acuerdo a los datos de censos aéreos y terrestres
llevados a cabo, la investigación revela que “9 de las 15
especies analizadas han experimentado un declive muy acusado
en los últimos 40 años asociados con la pérdida de áreas inundadas
en la marisma del Parque Nacional de Doñana”, explica a Infobae
España el investigador del CSIC Miguel De Felipe, autor principal
del estudio, que ha sido publicado en la revista Global Change
Biology. Estas especies, añade el experto, dependen directamente
del estado de conservación del humedal, ya que “cuanto antes
se inunda de agua con la llegada del invierno, antes empieza
a producir plantas y organismos de los que después se alimentan
las aves”.
Si bien en los años 80 en Doñana predominaban
especies como el ánsar común, el pato silbón y la cerceta
común, que están estrechamente vinculadas a un buen nivel
de inundación y alta productividad vegetal en la marisma,
en la actualidad las especies más abundantes son el pato cuchara
y el pato rabudo. Esto se debe, principalmente, “al aumento
de las temperaturas y la reducción de las lluvias otoñales
en el norte de África, que han llevado a que un mayor número
de estas aves invernen en Doñana cada año”.

Una vista aérea de agosto de 2023 muestra cómo
la laguna de Santa Olalla, la más grande de Doñana, enfrenta
una sequía extrema.
“Se están viendo obligadas a migrar a Doñana
porque en el norte de África cada vez hay más sequías y ya
no van allí. Y en Doñana, si bien cada vez tiene peores condiciones,
estos animales siguen prefiriendo las marismas naturales.
Estamos hablando de que un porcentaje muy grande de las poblaciones
de Europa de estas especies pasan por aquí en algún momento
de su vida”, aclara.
El problema reside en que cuando las miles de
aves acuáticas llegan a Doñana se encuentran seca la laguna
y no tienen ningún otro lugar a donde ir, señala De Felipe,
pues “no hay ningún otro humedal en el sur de Europa o en
el norte de África que sea capaz de mantener y de alimentar
durante seis meses al año a un número de aves tan elevado”.
Las malas condiciones en las que se encuentra el humedal también
afectan a la forma física de estos animales, llegando incluso
debilitados a sus lugares de cría, lo cual provoca un menor
éxito reproductivo y mayores tasas de mortalidad en la primavera
siguiente. “En lugar de mantenerse estables o aumentar, las
poblaciones al año siguiente disminuyen en Europa”.
Cuando las aves migran, por lo general, explica
el investigador, “no siguen caminos al azar en el mapa, sino
una serie de autopistas” y, en ese sentido, Doñana se encuentra
en un punto neurálgico de la llamada ruta migratoria del Atlántico
este, de forma que congrega a animales de países como Noruega,
Finlandia, Suecia, Dinamarca o Alemania. “El problema de perder
Doñana es que estas aves se quedarían sin el punto estratégico
de reponer fuerzas para continuar su migración hacia África”,
al igual que también perjudicaría “a las que directamente
vayan allí a pasar el invierno, porque no tendrían dónde ir”,
añade el experto, que asegura que España “no está cumpliendo
con su obligación” de mantener el humedal en buen estado para
estas aves.

Los resultados del estudio del CSIC también
destacan que los ecosistemas manejados por el ser humano,
tales como arrozales, piscifactorías o salinas, muchas veces
inundados de forma artificial, no logran compensar los efectos
que la degradación de la marisma natural de Doñana tiene sobre
las aves acuáticas.
Pero a pesar del deterioro que sufre Doñana
como consecuencia de la agricultura intensiva y la falta de
lluvias y de que la disminución de la biodiversidad es palpable,
De Miguel se muestra optimista porque aún “no ha habido que
lamentar la pérdida de ninguna especie”. De hecho, el investigador
del CSIC recuerda que los sistemas mediterráneos, incluido
este tipo de lagunas, se adaptan a las oscilaciones del clima
y, si bien es cierto que hay poblaciones de especie “muy empobrecidas,
siguen teniendo capacidad de recuperarse si actuamos ahora”,
advierte. Desde su declaración como parque nacional en 1969,
Doñana ha sufrido varias transformaciones y una de las más
importantes es la que tuvo lugar en 1978, cuando se amplió
la superficie del espacio protegido hasta las 50.000 hectáreas,
si bien después se crearon otras zonas de protección y en
la actualidad este paraje privilegiado cuenta con cerca de
130.000 hectáreas. Teniendo en cuenta esas transformaciones
a lo largo del tiempo, De Miguel recuerda que las precipitaciones
sobre Doñana “ya no van a funcionar igual que lo hacían antes,
porque se ha convertido en una marisma dependiente de la lluvia
y cada vez va a llover menos”. Por lo tanto, concluye, si
queremos mantener los valores por los que se protegía hace
50 años, es necesario llevar a cabo un profundo cambio en
la gestión del humedal.
En diciembre de 2024 se cumplieron 30 años de
la declaración del Parque Nacional de Doñana como Patrimonio
Mundial de la Humanidad por la Unesco, y se está a la espera
de conocer si el espacio será inscrito o no en la Lista del
Patrimonio Mundial en Peligro, después de que el organismo
internacional requiriera a España la remisión de un informe
sobre su estado de conservación y las medidas a implementar
para revertir el deterioro del acuífero.

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