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Bram Stoker

Hijo de Abraham Stoker y Charlotte Mathilda Blake Thornley, Bram Stoker fue el tercero de siete hermanos. Su familia era burguesa, trabajadora y austera, cuya única fortuna eran los libros y la cultura. Su mala salud lo obligó a llevar a cabo sus primeros estudios en su hogar con profesores privados, ya que pasó sus primeros siete años de vida en cama debido a distintas enfermedades. Mientras se encontraba enfermo su madre le contaba historias de fantasmas y misterios, que más tarde influyeron en su obra. A los siete años se recuperó por completo.

Con una vida repleta de medias verdades, en 1864 ingresó en el Trinity College, donde se pensó durante años que acabó con matrícula de honor en matemáticas y en ciencias en 1870, echo que se pone en duda en la actualidad. Fue campeón de atletismo y presidente de la Sociedad Filosófica. Mientras estudiaba, trabajó como funcionario en el castillo de Dublín, sede del gobierno británico en Irlanda, donde su padre ocupaba un alto cargo. Incluso trabajó como crítico de teatro para el Dublin Evening Mail y crítico de arte para varias publicaciones de Irlanda e Inglaterra. Aprobó las oposiciones de Derecho para poder ejercer como abogado en Inglaterra. El 4 de diciembre de 1878, cinco días antes de trasladarse a Londres, Stoker se casó con Florence Balcombe, una antigua novia de su amigo Oscar Wilde, con la que tuvo un hijo, llamado Irving Noel nacido el 31 de diciembre de 1879.

Sus primeros relatos de terror, como "La Copa de Cristal" (1872), fueron publicados por la London Society, y The Chain of Destiny en la revista Shamrock. En 1876, mientras trabajaba como funcionario, escribió un libro de texto nombrado The Duties of Clerks of Petty Sessions in Ireland (1879), este libro se utilizó como referencia durante mucho tiempo. Siendo crítico de teatro para el Dublin Evening Mail, cuyo copropietario era el célebre escritor de novela gótica Sheridan Le Fanu, uno de los más importantes de su época por relatos como el de Carmilla, sobre una vampiresa, influyeron mucho a Stoker a la hora de escribir Drácula.

Pásate por el monográfico que nuestra bibliotecaria dedica a la novela corta, página 2.

La crítica de Stoker hacia la obra fue una gran alabanza a la actuación en Hamlet del actor Henry Irving, quien le contrató para ser su secretario particular y gerente del Lyceum Theatre de Londres. Mientras trabajaba para Irving, fue crítico literario para el Daily Telegraph y escribió varias novelas como The Snake's Pass (1890) y Dracula (1897) y, tras la muerte de Irving en 1905, La dama del sudario (1909) y La guarida del gusano blanco (1911). Su esposa fue la administradora de su legado literario, y dio a conocer obras como la que sería la introducción de Drácula, el relato corto El invitado de Drácula.

Drácula, de 1897, fue su creación literaria más reconocida, en la cual realzó los matices del vampirismo y la cual pasó a ser una obra literaria transmitida a través de los años. Es una historia ficticia basada, según algunas fuentes, en el personaje real del príncipe de Valaquia Vlad III, nacido como Vlad Draculea, más conocido como «Vlad el Empalador». Para esta novela, se llenó de los conocimientos de un erudito orientalista húngaro llamado Arminius Vámbéry (Ármin o Hermann Bamberger, en realidad) en varias reuniones al igual que de libros como el de Emily Gerard, Informe sobre los principados de Valaquia. Se inspiró en Henry Irving y en Franz Liszt para fijar el aspecto del conde Drácula y la novela refleja la lucha entre el bien y el mal. Oscar Wilde dijo de ella que era la obra de terror mejor escrita de todos los tiempos, y también «la novela más hermosa jamás escrita». Además, la obra recibió elogios de, entre otros, Arthur Conan Doyle. Así publicando su libro de Drácula el 26 de mayo de 1897.

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Robin Hood's Bay es un pequeño pueblo pesquero y una bahía ubicada en el Parque Nacional North York Moors, en Inglaterra. La célebre novela Drácula de Bram Stoker, escrita en 1897, tiene escenas ambientadas en la zona asi como la película de 2017 Phantom Thread, protagonizada por Daniel Day-Lewis.

La zona forma parte del Muro de Adriano.

Pásate por Paisajismo >> Hadrian´s Wall II.

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Florence Stoker, viuda de Bram Stoker, declaró que El invitado de Drácula era un episodio del diario de Jonathan Harker y el primer capítulo del manuscrito original de Drácula, que los editores consideraron superfluo para la historia. Aunque esta declaración es la más extendida, algunos estudiosos como David J. Skal y Elizabeth Miller, entre otros, están en desacuerdo.

El invitado de Drácula sigue en su viaje a un caballero inglés (cuyo nombre nunca se menciona en el relato pero se supone que es Jonathan Harker, uno de los protagonistas de Drácula) mientras pasea en carruaje por la ciudad de Múnich antes de dirigirse a Transilvania. Es la Noche de Walpurgis, y a pesar de las advertencias del asustado cochero (Johann), llegados a una alta meseta a las afueras de la ciudad el joven inglés deja temerariamente el carruaje y desciende solo por un serpenteante camino con intención de ver el pueblo abandonado que el cochero le ha dicho que hay en un hondo valle. Antes de perder de vista el carruaje, en lo alto de una colina vislumbra un extraño alto y delgado. El relato concluye en un antiguo y oscuro cementerio en medio de un bosque, donde hay una tumba de mármol (con una gran estaca de hierro atravesándolo) en la que se encuentran grabadas las palabras Denn die Toten reiten schnell (“Porque los muertos viajan deprisa”, fragmento del poema "Lenore", de Gottfried August Bürger), y donde se encuentra con el espectro de una vampiresa llamada Condesa Dolingen de Graz. El espíritu de este malévolo y hermoso vampiro despierta de su encierro de mármol para conjurar una tormenta de nieve antes de ser golpeado por un rayo y volver a su prisión de piedra.

Transilvania es una región que se ubica en el centro de Rumania. Es famosa por las ciudades medievales, las fronteras montañosas y los castillos como el castillo de Bran, una fortaleza gótica asociada con la leyenda de Drácula.

Sin embargo, los problemas del caballero inglés no han terminado, pues un lobo emerge de la ventisca. Sin embargo, el lobo se limita a mantenerlo caliente y vivo en la nieve hasta que llega ayuda. Cuando el protagonista finalmente es devuelto a su hotel, le espera un telegrama de Drácula, con el que va a reunirse en Transilvania, y en el que le advierte de los peligros de la nieve y los lobos en la noche.

David O. Selznick compró los derechos para hacer la película de El invitado de Drácula y posteriormente los revendió a los estudios Universal. La película La hija de Drácula (1936) de la Universal estaba supuestamente basada en la historia, aunque realmente no utiliza nada en la trama. Vampyros Lesbos (1971) es una historia de horror y erotismo que fue dirigida por Jesús Franco y que supuestamente fue inspirada por el relato corto de Bram Stoker. La maldición de Drácula de Bram Stoker es una película que utiliza el título del nombre alternativo de El invitado de Drácula, pero que al igual que adaptaciones predecesoras guarda poco parecido. Drácula fue adaptado en cómic por Dynamite Entertainment en el año 2009 como una miniserie en cinco partes. La miniserie se titulaba Drácula completo, e incorpora El invitado de Drácula a la historia.

Desde su nacimiento, Mavis vive en el lujoso hotel Transylvania, que fue creado para proteger a los monstruos de la amenaza de los seres humanos. Cuando Mavis está a punto de cumplir la mayoría de edad (118 años), su padre, el conde Drácula, le prepara una fiesta a la que acuden los mejores amigos de la familia: desde Frankenstein al Hombre Invisible o la Momia; pero también asiste a la celebración un hombre que se enamora de Mavis. El inicio de una divertida saga.

Bram Stoker creció cerca del lugar de enterramiento que menciona en el escrito, en la intersección de Clonliffe Road y Ballybough Road, y en el relato "El invitado de Drácula" menciona "la antigua costumbre de enterrar a los suicidas en las encrucijadas", denominada felo de se, un concepto que se aplicaba contra el patrimonio personal (bienes) de aquellos adultos que ponían fin a su propia vida.

El libro titulado La heredera de Drácula (2008), escrito por Sam Stall, considera El invitado de Drácula una historia verdadera y la extiende. En El heredero de Drácula la historia gira en torno al capítulo eliminado de Drácula. La mujer vampiro de El invitado de Drácula es la asesina de La heredera de Drácula y la razón de que el capítulo fuera eliminado fue porque no quería que se revelara su identidad.

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Drácula es una novela de fantasía gótica escrita por Bram Stoker, publicada en 1897. Publicada en castellano por Ediciones Hymsa bajo la colección La novela aventura en 1935, con portada de Juan Pablo Bocquet e ilustraciones de Femenía. Drácula, fue elogiada por Arthur Conan Doyle y es considerada como la novela de terror más hermosa jamás escrita. Hasta el día de hoy no ha dejado de publicarse, ha sido traducida a más de cincuenta idiomas y ha logrado vender alrededor de doce millones de copias. Sin embargo, era mantenida en el terreno marginal de la literatura sensacionalista y solo en 1983 fue incorporada entre los clásicos de la Universidad de Oxford. Su personaje protagonista, el conde Drácula, se volvió el arquetipo de vampiro occidental por antonomasia, considerándole el más famoso de la cultura popular. La popularidad de su personaje es tal que ha sido adaptado al cine, cómics, teatro y/o televisión en innumerables ocasiones; siendo la más fiel al libro y la más destacada la adaptación al cine realizada por Francis Ford Coppola en 1992.

Pásate por Séptimo arte >> Reseñas.

Una de las más que posibles grandes referencias sobre todo lo que rodea a esta novela es el relato "El extraño misterioso". Se trata de un cuento publicado en 1844 por el escritor alemán Karl von Wachsmann. Aunque algunos aspectos del personaje, están basados en Vlad III, el Empalador, príncipe de Valaquia del siglo XV, en realidad la novela Drácula no tiene relación histórica con la vida de Vlad el Empalador. Se dice que el escritor se basó en las conversaciones que mantuvo con el orientalista húngaro Ármin Vámbéry; quien le habló de Vlad Tepes. También se dice que Bram Stoker se basó en la figura de la condesa húngara Erzsébet Báthory. Para describir los paisajes de Rumanía, Stoker se sirvió de dos obras: una, de Emily Gerard, La tierra más allá de los bosques (1888); y la otra, un Informe sobre los principados de Valaquia. La novela; escrita de manera epistolar, consiste en la lectura de una serie de documentos, que son, en su mayoría, los diarios de los personajes y presenta temas como el papel de la mujer en la época victoriana, la ciencia y la superstición, la sexualidad, la inmigración, el colonialismo o el folclore.

La escritora estadounidense Anne Rice, que saltó a la fama tras publicar en 1976 su novela Entrevista con el vampiro, con una fantástica adaptación, falleció en 2021 a los 80 años a causa de las complicaciones de un derrame cerebral. Hablamos de su trabajo y de otros con vampiros entre sus páginas dentro del monográfrico que nuestra bilbiotecaria dedica a las sagas.

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La extraordinaria carta de amor del autor de “Drácula”, Bram Stoker, a Walt Whitman.

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Forjador de uno de los mitos contemporáneos que más han influido en la cultura popular –el vampiro conocido como Drácula–, el irlandés Bram Stoker (1847-1912) está lejos de ser el autor de una sola obra: junto a más de diez novelas, poemas, adaptaciones teatrales, crónicas y artículos, Stoker cultivó de manera exquisita y afortunada la narrativa breve, aunque quedase sepultada por su mayor éxito. Publicó en vida dos colecciones de cuentos –El País Bajo el Ocaso (1881) y Atrapados en la nieve (1908)–, y su viuda dio a la imprenta una tercera, El invitado de Drácula y otros relatos inquietantes (1914), dos años después de su muerte. Pero, además, quedaron dispersos o sin publicar casi una treintena de cuentos que en 2018 se reunieron por primera vez en un volumen, y que vienen a mostrar la diversidad temática y estilística –desde lo fantástico a lo autorreferencial; desde las estampas más realistas a la estructura de relatos engarzados– de un autor fundamental en las letras anglosajonas.

Esta edición –rigurosamente preparada por Antonio Sanz Egea y con las nuevas traducciones del escritor Jon Bilbao– no solo es la ocasión para reivindicar facetas desconocidas de un gran creador, sino una oportunidad única para conocer toda la producción cuentística de Stoker de manera ordenada y con numerosa información, porque, a día de hoy, ni siquiera en su lengua original se han reunido todos sus cuentos de esta forma.

Para Bram Stoker (Irlanda, 1847-Londres, 1912), Drácula nunca fue fundamental en su vida. No le hizo famoso, no le dio demasiado dinero, al menos no tanto como luego sí le daría a sus herederos, y además sepultó su faceta literaria como cuentista. El escritor irlandés moriría en 1912 en la bancarrota. Sus últimos años los pasaría pidiendo dinero a amigos, enfermo –voces lenguaraces aseguran que de sífilis-, y quemando la correspondencia de los últimos años, quizá por miedo a lo que había en ella, ya que tuvo muy estrecha amistad, y hay quien sostiene que incluso una relación de cariz sentimental, con el actor Henry Irving, una de las superestrellas de su tiempo, y con el escritor Oscar Wilde. Pobre, desahuciado y temeroso en una época victoriana y reprimida. Nada que ver con lo que se espera de uno de los autores más famosos del mundo todavía hoy.

Este perfil lo ofrece Antonio Sanz Egea, experto en la figura de Stoker y responsable de la edición de la colección de cuentos completos del irlandés publicada ahora por el sello Páginas de Espuma con la traducción de Jon Bilbao. Es la primera vez que aparece una compilación semejante en la que una buena parte de ellos –hasta el 40%- se pueden leer por primera vez en español. Y como afirma Sanz Egea, a través de estos textos se puede intuir la biografía del irlandés. Una vida un tanto nebulosa que ya intentó esclarecer David J. Skal en el libro 'Algo en la sangre': la biografía secreta de Bram Stoker, publicado el año pasado por Es Pop Ediciones, y donde ya aparecen puntadas sobre su actitud frente al sexo y el papel de los géneros, además de su relación con la enfermedad –fue un niño enfermizo hasta los 10 años- y su crisis de fe –era protestante, pero en los últimos años abandonó toda religiosidad.

El actor victoriano Henry Irving, biografiado por Bram Stoker, en una fotografía de Samuel A. Walker, 1883.

En total, Stoker escribió tres libros de cuentos, pero sólo dos de ellos llegaron a publicarse en vida: 'El País bajo el ocaso' (1881) y 'Atrapados en la nieve' (1908). El tercero, 'El invitado de Drácula y otros relatos inquietantes', fue llevado a la editorial por su viuda Florence en 1914. Ella se había convertido en su albacea y fue la primera que vio el potencial –económico- que había en su marido, y que él no había llegado nunca a vislumbrar ni a disfrutar. De hecho, sumó a este tercer libro un cuento que dijo haber sido extraído de Drácula, pero que había sido desestimado por el editor al alargar demasiado la novela.

También dijo que algunos de los cuentos ya habían sido publicados en prensa –nunca se supo cuántos ni cuáles- y que esto era un proyecto que había pensado Stoker. Posiblemente, toda una estrategia comercial que a Florence le salió muy bien. Años después se encargaría además de que todas las adaptaciones teatrales y cinematográficas de Drácula pasaran por la caja de los derechos de autor. Incluso logró parar la distribución de la película Nosferatu de Murnau en 1922. Si el filme ha llegado a nuestros días es casi de casualidad.

Parece que la bahía de Cruden le inspiraba, y, una vez encontró el tiempo, se puso a escribir y a recopilar datos para Drácula desde esa pintoresca cala de acantilados al nordeste de Escocia, coronada por el castillo de Slains.

Bram no tenía tanto esa visión de su obra. “Nunca se vio a sí mismo como un escritor de primera”, asegura Sanz Egea. Escribía sus cuentos, pero lo que más le satisfacía era trabajar como secretario para Henry Irving, de quien se había quedado prendado cuando le vio por primera vez actuar en 1867. También administró durante tres décadas un teatro que ambos tuvieron en Londres. Vivía por y para ello como había hecho durante su juventud con el deporte. Fue uno de los grandes atletas de su época ganando numerosas medallas en atletismo o remo, lo que también algo dice sobre la pasión que sentía por el cuerpo. La literatura estaba ahí como lo estaba su faceta como crítico teatral y periodista. Y aunque haya sido mundialmente conocido por su vampiro de Transilvania, el escritor no siempre jugó con el género del terror. Su primer libro de cuentos , 'El país bajo el ocas'o, está más cercano a la fantasía y se nutre de hadas, ángeles, trolls y castillos. En él se advierte la figura de su madre Charlotte, la matriarca de la familia y una presencia fundamental en su vida por su fuerte temperamento. Fue ella la que le contó muchas historias en las que aparecían muchos de estos personajes del reino de la fantasía.

Londres rico, Londres pobre. Londres en los 1800.

El segundo, 'Atrapados en la nieve', lo publicó una vez muerto Irving y es un homenaje a su figura y un acto de amor, puesto que son relatos a partir de la gira teatral que la compañía emprendió por Inglaterra. El tercero ya sí coquetea con lo gótico y lo terrorífico. No hay que olvidar que Drácula lo había publicado en 1897 y los lectores si algo querían leer de Stoker era su faceta más vampírica. Su viuda Florecen bien lo sabía: las modas literarias han existido siempre. Durante mucho tiempo, el escritor también publicó en prensa relatos desperdigados que se han reunido en esta colección con bastante esfuerzo –algunos gracias a la digitalización de los periódicos-, puesto que como señala Sanz Egea nunca interesó demasiado su recopilación. “Al final, Drácula eclipsó toda su obra, y aunque hubo recopilaciones en los años ochenta muchos estaban mal etiquetados y no estaba claro que fueran de él”, admite el editor. Por otra parte, Stoker muchas veces enviaba sus cuentos a periódicos de Estados Unidos y Australia, antes que a los de Reino Unido, que nunca más se volvieron a publicar y de los que el escritor no guardó ninguna copia.

Stoker fue, en palabras de Clive Leatherdale, “un escritor con una trayectoria vulgar que solo encontró la inspiración en una obra”. Pero menuda inspiración. ¿Cómo escribió esta maravilla? ¿De dónde sacó Stoker a su personaje inmortal?

Para abordar este tema se reúnen varios elementos: el folclore de Irlanda, la literatura gótica y romántica, el escritor Hall Caine, Macbeth, de William Shakespeare, y las creencias e inspiración de la bahía de Cruden. Sin duda, la superstición europea da para muchas líneas de texto, pero bastará, esta vez, con decir que toda esa masa de creencias y mitología no llegó a Irlanda de la misma forma, sino que se mezcló con las tradiciones folclóricas de los indígenas irlandeses, que nunca fueron conquistados por Roma. El resultado sería una superstición gaélica rica y diversa, que inspiró y sigue inspirando a muchos autores.

Nosferatu, una sinfonía del horror y una obra maestra del impresionismo.

Stoker también conocía muy bien la literatura gótica y romántica. Está presente en Drácula el mito de Fausto, e, igualmente, se puede apreciar también la influencia de clásicos como El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, El retrato de Dorian Gray y, sobre todo, La dama de blanco, de Wilkie Collins, que pudo dejar huella en Stoker, con su estilo epistolar, y en la construcción de los personajes. Sobre todo, en la del villano, que en ambas obras es un conde. Por su parte, Hall Caine era un amigo de Stoker y constante fuente de estímulo. Fue un escritor bastante popular en la época, y Stoker trataba con él de temas sobrenaturales. A Hall Caine, precisamente, le dedicó su obra.

Las similitudes entre Drácula y Macbeth darían para otro artículo. Ambas obras giran en torno a un castillo solitario al que llega un forastero ingenuo, que recibe visitas durante el sueño, y en ambas el tema principal es la personificación del mal. El nordeste de Escocia es un yacimiento de creencias paganas. Es cierto que Stoker se nutrió del folclore y los datos que pudo recopilar también en los emplazamientos ingleses que menciona en la novela. Libreta en mano, Stoker apuntó inscripciones reales de lápidas de Whitby, en el noroeste de Inglaterra, tomó nombres de estas tumbas para sus personajes y supo del naufragio de una goleta rusa llamada Dimetry, que no dudó en reproducir en su novela, cambiando el nombre del barco por Demeter.

En 1970 se descubrieron en Filadelfia las anotaciones que Stoker había ido recogiendo para escribir Drácula. Están fechadas entre 1890 y 1896, de modo que la novela tardó siete años en aparecer de forma definitiva. Hay que tener en cuenta que Stoker era un escritor a tiempo parcial, no vivía de ello.

Estas notas dejan claro que Stoker leyó un artículo de Emily Gerard sobre supersticiones de Transilvania. De ahí extrajo ideas sobre las creencias locales de vampiros y ahí descubrió la palabra “nosferatu”, que no significa “no muerto”. En realidad, no significaba nada en rumano: parece que es una mala traducción, pero ahí se ha quedado el término para siempre, con el apoyo de la película de 1922 dirigida por Friedrich Wilhelm Murnau.

La condesa sangrienta Erzsébet Báthory.

Es más, es posible que Stoker pudiera haberse inspirado en una mujer vampiro histórica, Erzsébet Báthory. El irlandés pudo leer una mención a esta condesa sangrienta al consultar otra de las fuentes que conocemos por sus notas, The Book of Werewolves, de Sabine Baring-Gould.

¿De dónde viene esa relación del Drácula ficticio con el Vlad Tepes histórico? Muy sencillo: del interés político y económico del ser humano. Como es lógico, a los rumanos les interesó explotar el potencial turístico de Drácula y unirlo a Vlad Tepes como símbolo na­cional. Que en vez de ser un empalador despiadado se ha reconstruido como un cruzado contra el invasor otomano. Así, pueden desvalijar a los turistas que son llevados al castillo de Bran y la fortaleza de Poenari, que nada tienen que ver con Drácula. Y les da igual mezclar Transilvania con Valaquia o lo que haga falta. Igual ocurre en Gran Bretaña, donde se han aprovechado de este turismo literario, haciendo de los lugares ingleses mencionados en la novela una amalgama de tiendas de souvenirs y desfase pop.

De hecho, es posible rastrear la primera vez que equipararon al Drácula ficticio con el histórico. Fue, curiosamente, en Turquía, donde se plagió descaradamente la novela de Bram Stoker en 1928. Ali Riza Seyfi se presentó como el autor de un texto original titulado Kazikli Voyvoda, es decir, "El voivoda empalador". Seyfi convirtió a todos los personajes en turcos que sufrían la maldad de Vlad el Empalador. Por lo demás, la historia es la misma, e incluso sirvió para hacer la primera película de terror del cine turco, Drakula Istanbul’da, de 1953.

Vlad III de Valaquia, conocido como Vlad el Empalador o Vlad Drácula, fue príncipe de Valaquia entre 1456 y 1462. Está considerado uno de los gobernantes más importantes de la historia de Valaquia y héroe nacional de Rumanía. Fue el segundo hijo del príncipe Vlad II Dracul de Valaquia.

Aunque toda su obra diga algo de la biografía del personaje, ésta sigue siendo un tanto oscura. Hoy se sabe que Stoker mintió con su currículo ya que nunca fue licenciado cum laude por el Trinity College en Matemáticas. Falseó sus notas de mal estudiante. En esto nunca habrá un primero ni un último que lo haga. Pero lo que no se sabe es, por ejemplo, qué relación llegó a mantener con Oscar Wilde. Florence había sido primero novia del autor del 'El retrato de Dorian Gray' y ambos eran muy amigos. ¿Qué ocurrió entre ellos? Stoker quemó todas las cartas. En su vida siempre estuvo latente ese juego sexual que también está en Drácula, ese vampiro al que se le teme y a la vez se le desea. Stoker no solo creó un mito sino también dio rienda suelta a una de las grandes parafilias humanas. En eso, quizás, se resume su propia vida.

Por cierto, la condesa ...

Erzsébet Báthory es considerada la más devastadora asesina en serie de la historia. Seiscientas veintisiete doncellas fueron masacradas por su propia mano, con ayuda de una engrasada maquinaria letal: una jaula con puñales automáticos, “la dama de hierro”, traída desde Venecia a su castillo de Csejthe. Las Notas sobre el proceso contra Erzsébet Báthory de Mihail Baffy, versión española de Losada explican bien la cuestión. Para el heraldismo, los Báthory representan un manantial de agua pura del señorío austro-húngaro, sin embargo, para la Historia centroeuropea, esa heráldica se tiñe de rojo al estallar el proceso contra Erzsébet (1610-1614) y dictarse su espantosa condena. Desde entonces representan un linaje relacionado con la belleza torturada. Alejandra Pizarnik (Aquarius Ediciones) tiene un excelente ensayo que enlaza con La comtesse sanglante de Valentine Penrose, en español La condesa sangrienta (Siruela). Este relato se instala en la leyenda de Csejthe —Cachtice según los rumanos—, nombre del castillo fortificado donde se cometieron atrocidades contra jóvenes campesinas. Su marido era el conde Ferendzi, conocido por su refinada crueldad en el campo de batalla, que al regresar a Csejthe humillaba a Erzsébet de tal forma que algunos investigadores le consideran causa directa de las abominables actividades a las que esta se dejaba ir cuando él regresaba al santuario de la guerra.

El primer crimen desató una jauría humana. La mañana del 12 de julio de 1604, una peinadora de Budapest, de paso por Csejthe, tuvo la mala suerte, mientras arreglaba el tocado de la señora del castillo, de arrancarle un mechón de la cabellera. Erzsébet se alzó furiosa del peinador y le propinó un manotazo en la nariz a la infortunada, de la que brotaron goterones de sangre que salpicaron mejillas, cuello y manos de la alucinada aristócrata, que, de repente, sintió cómo se estiraban las estrías que blasonaban sus níveas mejillas, leves estrías que se transformaban día a día en profundas arrugas. Aquella sesión marcó el inicio de una masacre sistemática que duró de 1604 a 1610; murieron más de seiscientas veinte doncellas, las más bellas y mejor alimentadas de la zona, la mayoría campesinas que trabajaban a destajo en las tierras circundantes a Csejthe. Un día de junio de 1610 una de las doncellas que iba a ser inmolada consiguió fugarse y en la aldea más cercana contó lo que había visto dentro del castillo. Lo hizo ante una autoridad civil de la zona, impulsada por un sacerdote local que a su vez había descubierto varios cadáveres mutilados en los alrededores de su parroquia. Iglesia y pueblo llano expusieron el caso ante el rey Matías de Hungría, primo de Erzsébet, quien ordenó invadir los señoríos de la condesa Báthory.

Cuando los oficiales la capturaron se estaba empleando a fondo con tres doncellas. Erzsébet tuvo que abrir el portón trasero que comunicaba con los pasadizos interiores. La visión superó todo lo imaginable: decenas de cadáveres descuartizados yacían apilados unos sobre otros mientras una veintena de mujeres, atadas con gruesas sogas, esperaban su turno, desangrándose, porque habían sido torturadas previamente. Erzsébet Báthory sería emparedada en una habitación sellada, a oscuras, donde se le alimentaría a través de una estrecha ranura inferior, como a una bestia, hasta el 21 de agosto de 1614, día en que apareció tendida en el suelo, boca arriba y con los ojos abiertos; la expresión de su rostro era aterradora y su cadáver yacía sobre un charco de sangre.

Nota de prensa, Octubre 2024:

En esta historia que posiblemente da para el comienzo de una gran película hay un nombre clave: Gibbet Hill. Se trata de una zona a las afueras de Londres cerca de Hindhead, Surrey. En el pasado, el lugar fue conocido por ser un sitio de ejecuciones públicas, un enclave donde los cuerpos de los criminales eran exhibidos en una "gibbet" (horca) como advertencia a otros. Se piensa que ese ambiente sombrío y su relación con la muerte llamó la atención de Bram Stoker para iniciar su famosa novela Drácula. Ahora se ha descubierto el “origen”.

Un historiador aficionado acudió una tarde de octubre de 2023 a la Biblioteca Nacional en Dublín, la ciudad natal de Stoker. Entre libros y periódicos, el hombre dio con algo inusual. Un texto de 1890 donde se nombraba Gibbet Hill. No lo sabía todavía, pero acababa de descubrir un cuento perdido del famoso escritor, uno publicado tan solo siete años antes de su legendaria novela gótica que luego se perdió. Al parecer, el hombre que ha descubierto este tesoro de la literatura responde al nombre de Brian Cleary, quien ha contado a los medios estos días que hizo el descubrimiento después de tomarse un tiempo libre en el trabajo tras la repentina pérdida de audición en 2021, período durante el cual pasó mucho tiempo en la Biblioteca Nacional en Dublín.

Fue entonces cuando hace exactamente un año, Cleary, declarado seguidor de la obra de Stoker, se encontró con un título desconocido en un suplemento navideño de 1890 del Daily Express Dublin Edition. Según ha explicado: "leí las palabras Gibbet Hill y supe que no era una historia de Bram Stoker de la que hubiera oído hablar en ninguna de las biografías o bibliografías. Y me quedé asombrado, estupefacto. Me quedé mirando la pantalla y me pregunté: ¿soy la única persona viva que lo ha leído? ¿Qué diablos hago con él?”.

Tras el hallazgo, la directora de la biblioteca, Audrey Whitty, ha contado que el señor Cleary la llamó rápidamente y le dijo: "He encontrado algo extraordinario en sus archivos de periódicos, no lo va a creer". Whitty cuenta que la cara de Cleary era un poema, “su asombroso trabajo de detective aficionado es un testimonio de los archivos de la biblioteca, hay descubrimientos verdaderamente importantes a nivel mundial esperando a ser encontrados", subrayaba la directora. El siguiente paso consistió en entregarle el descubrimiento a historiadores y expertos. Tras una investigación inicial, Cleary se puso en contacto con el biógrafo de Stoker, Paul Murray, quien confirmó que no había habido rastro de la historia durante más de un siglo (134 años para ser exactos). Además, le recordó que en 1890 Stoker era un joven escritor que estaba tomando sus primeras notas para Drácula. "Es una historia clásica de Stoker, la lucha entre el bien y el mal, el mal que surge de formas exóticas e inexplicables. Arroja luz sobre su desarrollo como autor y fue una estación importante en su camino hacia la publicación de Drácula", añadió.

Brian Cleary, un aficionado del escritor Bram Stoker (1847-1912) descubrió un relato del autor de 'Drácula' que ha permanecido "indocumentado" y prácticamente oculto durante más de 130 años.

¿De qué va Gibbet Hill? El cuento gira en torno a un hombre (narrador) que se encuentra con tres jóvenes de pie frente al monumento a un marinero asesinado por tres criminales cuyos cuerpos fueron colgados en una horca en Gibbet Hill como advertencia a los viajeros que pasaban por allí. Juntos, los cuatro personajes caminan hasta la cima del enclave. Distraído por la vista, el narrador pierde de vista a los jóvenes. El tipo se echa una siesta entre unos árboles y se despierta con una escena: los jóvenes a poca distancia de él mientras una serpiente pasa por encima de sus pies hacia los jóvenes, que parecen capaces de comunicarse con la serpiente y controlarla. Una historia que cuadra perfectamente con el interés que siempre mostró Stoker en lo macabro y las leyendas oscuras, y en la conexión con lugares históricos cargados de simbolismo, como finalmente se ha revelado Gibbet Hill (por cierto, lugar al que también se hace referencia en la novela de Charles Dickens de 1839, Nicholas Nickleby).

Por supuesto, ahora es posible hacerse con esta pieza perdida en el tiempo del maestro Stoker. Gibbet Hill se publica junto con las obras de arte del artista irlandés Paul McKinley por la Fundación Rotunda, el brazo de recaudación de fondos del Hospital Rotunda de Dublín para el que trabajó el señor Cleary. De fondo, una buena acción, ya que todos los ingresos se destinarán al recién formado Fondo Charlotte Stoker, llamado así en nombre de la madre del escritor, declarada activista contra la pérdida auditiva y que se se ha utilizado para financiar la investigación sobre la pérdida auditiva infantil. Plus: el fascinante descubrimiento también se destacará en el festival Bram Stoker que tendrá lugar en la ciudad a finales de este mes de octubre.

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El cine que despertó los miedos y terrores más agazapados del ser humano empezó sin sonido, solo imágenes, en 1922, con Nosferatu, el vampiro dirigida por Friedrich Wilhelm Murnau, inspirada en la novela de Drácula,de Bram Stoker. Fue la décima película del director alemán cuando tenía 34 años, y guion de Henrik Galeen. Al principio no tuvo mucho éxito y quedó envuelta en la polémica ante la denuncia de plagio por parte de los herederos de Stoker. La película fue prohibida, algunas cintas se salvaron y se convirtió en obra de culto. En 1992, setenta años después, Francis Ford Coppola hizo una adaptación de la misma novela bajo el título de Drácula, de Bram Stoker. El personaje de Drácula ha aparecido en más de 200 filmes y representa la figura del vampiro en el mundo occidental. Drácula, junto con Frakenstein, es uno de los dos mitos literarios más potentes y visionarios del siglo XIX. En ellos se funden magistralmente lo ancestral, el pasado, lo oculto, el ansia de eternidad y el progreso y los miedos al futuro y la ciencia. Hechizo y razón.

«Literariamente las fuentes de la leyenda de Drácula son posteriores al mito de Frankenstein. Sin embargo, Drácula es cronológicamente anterior a Frankenstein. Pertenece a una época que no es la época del progreso técnico. El problema que tiene Drácula está medio relacionado con una especie de hechizo, de encantamiento; tiene más que ver con el mundo de la brujería que con el de la ciencia técnica y, por otra parte, no es medio máquina como Frankenstein si no medio animal. Por si esto fuera poco, tiene connotaciones feudales», explicó el filósofo español José Luis Pardo durante la presentación del libro de Chantal Maillard La razón estética (Galaxia Gutenberg).

Friedrich Wilhelm Murnau fue un director de cine alemán. Fue uno de los más influyentes y valiosos directores de la época del cine mudo; hizo más de quince películas en Alemania, pero en sus últimos años rodó otras cuatro en los Estados Unidos, de un modo así mismo sobresaliente.

F. W. Murnau estrenó su primera película con 31 años, en 1919. Al año siguiente La cabeza de Jano una cinta de terror. Ese mismo año rodó un total seis películas y su prestigio aumentó. El productor Albin Grau le propuso hacer Nosferatu, y encargó el guion a Henrik Galeen. La película la protagonizó Max Schreck. De la escenografía y el vestuario se encargó el propio Grau. En un documental que acompaña la edición restaurada de la película, el director Robert Eggers dice que «Grau creía en el ocultismo, motor narrativo fundamental en Nosferatu”. La versión de Nosferatu sobre el conde Drácula es como sigue: Drácula vive en Transilvania, en los Montes Cárpatos de Rumanía. El conde decide comprar una vivienda en Wisborg. A su castillo llega un joven agente inmobiliario que el conde hace prisionero cuando ve la foto de su novia. Entonces decide viajar a Wisborg en busca de ella. Emprende el viaje con ataúdes con tierra de Rumanía y él duerme en uno de ellos. En el barco va la peste. Durante la travesía muere la tripulación. Cuando el conde llega a puerto expande la peste por la ciudad. Miles de personas mueren. Ellen, la esposa del joven agente inmobiliario, ha leído un libro de vampiros que le da la clave: dejar que el conde chupe su sangre y pierda la noción del tiempo hasta que amanezca y él muera. Así ocurre. Los herederos de Stoker al ver la película la demandaron por plagio. Ganaron. La cinta fue retirada, pero alguna se salvó. El personaje, la atmósfera, los planos y la línea narrativa y los supuestos mensajes ocultos, sumados a la propia historia trágica del filme, convirtieron Nosferatu en una obra de culto para el público y profesionales del cine.

Francis Ford Coppola hizo en 1992 una adaptación: Drácula de Bram Stoker. El protagonista fue Gary Oldman en una actuación y caracterización inolvidables. Junto al actor británico, Winona Rider, Keanu Reeves y Anthony Hopkins. Una producción en la que destaca la puesta en escena tanto en escenografía como vestuario. Obtuvo tres premios Oscar: Vestuario, Maquillaje y sonido.

El escritor y crítico literario Bram Stoker (Irlanda, 1842 – Inglaterra, 1912) publicó Drácula en 1897. Una novela sobre la lucha del bien y el mal entre las fuerzas oscuras de lo desconocido. Se trata de un libro de fantasía gótica de género epistolar en el cual los personajes van dando cuenta de la historia del conde Drácula, descendiente de Atila, que vive en Transilvania, en los Montes Cárpatos de Rumanía. El conde decide comprar una vivienda en Londres. A su castillo llega un joven agente inmobiliario que el conde hace prisionero. Entonces decide viajar a Inglaterra donde tendrá mas oportunidades de cazar. Emprende el viaje con ataúdes con tierra de Rumanía y él duerme en uno de ellos. Durante la travesía en barco muere la tripulación. Drácula encontrará pronto a la prometida del joven agente inmobiliario. Para entonces ella y sus amigos habrán contactado con el medico Van Helsing, especializado en enfermedades misteriosas, que dará con la clave para acabar con el vampiro.

El actor Max Schreck como el conde Drácula en ‘Nosferatu’, de F. W. Murnau, inspirada en el libro de Bram Stoker. La versión de 1979, "Nosferatu, vampiro de la noche", dirigida por Werner Herzog, fue una pieza crepuscular de ritmo lento. Con su colaborador habitual Klaus Kinski en el papel principal, la película de Herzog trataba sobre la muerte, la enfermedad y la soledad eterna de un monstruo.

El filósofo José Luis Pardo ha dicho: «Drácula es la historia de alguien que sobrevive a la muerte, pero pierde la vida humana, pierde la humanidad, porque en el fondo el modo en que Drácula sobrevive a la muerte es convirtiéndose en una fiera que tiene que matar a sus semejantes para sobrevivir. ¿En el fondo no es esto lo que hacemos todos? Es decir, ¿no se basa nuestra supervivencia en la muerte de otros?… Sí, pero hay una pequeña diferencia: tenemos escrúpulos morales, nos da no sé qué matar personas… los animales tampoco es que nos preocupen. Vamos a decirlo de otra manera: podemos matar muchas personas pero tenemos que buscar justificaciones muy elaboradas. Sin embargo, Drácula lo encuentra natural. Drácula nos recrimina nuestros prejuicios a la hora de vivir como fieras. Eso le impide formar parte de la comunidad humana por medio de la comunidad humana diurna. Es un mal socio si no no puede asociarse, no puede firmar un contrato social con alguien que no le puede garantizar la paz porque en cualquier momento puede tener una necesidad.

Ilustración de Fernando Vicente para la edición ilustrada de ‘Drácula’, de Bram Stoker (Reino de Cordelia).

Por tanto, Drácula es un ser solitario, condenado a vivir una no vida humana; y ese mismo carácter solitario, condenado, suscita una cierta compasión. Pertenece el mito de Drácula a una época en la cual la frontera entre lo humano y lo inhumano, en el bien entendido eso que llamamos lo inhumano, es una cosa que está en nosotros. Digamos que la frontera, incluso en nuestro interior, entre lo humano y lo inhumano era una frontera muy vívida y muy vivida en el sentido de que la posibilidad de vivir sin escrúpulos morales es una posibilidad que reconocemos en nosotros. Podemos hacer cosas prescindiendo de los escrúpulos morales como vemos. Una de las fantasías favoritas de la cultura popular son los asesinos en serie. Pero en este momento histórico en el que sucede esta leyenda de Drácula transgredir esa frontera es sentido como una profanación».

Una cucharada de espeluznante diversión en cada tazón.

Para evitar infringir los derechos de autor, Friedrich Wilhelm Murnau, el director del "Nosferatu" de 1922, cambió el nombre del vampiro de Stoker, Conde Drácula, por el de Conde Orlok, así como los de otros protagonistas de la historia. Pese a ello, conservó muchas de las ideas y gran parte de la trama del libro: un antiguo y desmoronado castillo en los Cárpatos y un vampiro que viaja en barco hacia un nuevo hogar son dos de los pilares fundamentales de la historia. Lo que no hizo Murnau fue consultar a los herederos de Bram Stoker, quien había fallecido en 1912, sobre el uso de la historia de "Drácula". Para todo el mundo era obvio que el Conde Orlok era el Conde Drácula con un toque diferente. Y ciertamente lo sabía Florence Balcombe, la viuda de Stoker. Balcombe emprendió acciones legales y, en julio de 1925, un tribunal alemán dictaminó que todas las copias del "Nosferatu" de Murnau debían ser quemadas por violación de los derechos de autor. Pero en ese momento, la película ya se había difundido por todo el mundo y había innumerables copias de la misma. Era demasiado tarde para destruirlas todas.

Las historias de Drácula y Nosferatu presentan diferencias destacables, aunque a lo largo de las décadas algunos cineastas las han ido entremezclando. Una diferencia, por ejemplo, es cómo ambas historias abordan el concepto del vampirismo. Mientras el Conde Drácula tiene un efecto hipnotizante sobre sus víctimas, e incluso algunas adaptaciones cinematográficas, como la protagonizada por Bela Lugosi en 1931, lo presentaban como un seductor, el Conde Orlok es una criatura repulsiva, con su piel blanca pálida y orejas de murciélago. Además, la mordedura de Drácula transforma a sus víctimas en vampiros, mientras que Orlok mata a la mayoría de sus presas. Por otro lado, el Drácula original establece que el vampiro puede viajar bajo la luz del sol, aunque eso debilita sus poderes, mientras que, en el caso de Orlok, no puede exponerse de ninguna manera a los rayos solares. Y esa es la clave de la historia de Drácula: hay innumerables interpretaciones del personaje, así como intentos de reimaginarlo de todo tipo de formas, algunas de ellas terroríficas, como "Nosferatu" de Murnau, y otras divertidas (a menudo sin quererlo). Hay un Drácula negro (Blacula, 1972), un Drácula de las artes marciales "(La leyenda de los 7 vampiros dorados", 1974), un Drácula de los 70 con onda ("Drácula A.D. 1972", 1972) o un Drácula que no aparece en absoluto en una película que lleva su nombre ("Las novias de Drácula", 1960).

En 1931, Bela Lugosi interpretó a Drácula, y dejó su marca en la historia del cine. Acabó devorado por el personaje.

Por otro lado, "Drácula, de Bram Stoker" (1992), de Francis Ford Coppola, fue un intento, como sugiere el título, de volver a la novela original y producir una adaptación más fiel, que captara los matices del Conde. Se trataba de un Drácula marchito y milenario, interpretado con cierto deleite y un empalagoso acento de Europa del Este por Gary Oldman. La religión es el núcleo de la versión de Coppola, con el rechazo de Drácula a Dios como la fuerza que lo llevó a la oscuridad y un énfasis en la tragedia de su creación. El vampiro de Oldman era uno cuyo origen entendíamos y por el que incluso podíamos sentir un poquito de pena.

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