Con un oficio religioso, una exposición y rosas de papel
de color blanco, Alemania rindió homenaje en 2018 a la memoria
de los hermanos Scholl, dos de las figuras que mejor ejemplifican
la resistencia heroica y pacífica contra el nazismo, coincidiendo
con el 75 aniversario de sus asesinatos.
Los estudiantes del instituto de enseñanza secundaria "Hans
y Sophie Scholl", situado en la ciudad sureña de Ulm, repartieron
desde primera hora de la mañana rosas de papel de color blanco
entre los usuarios del transporte público para recordar a
los fundadores del movimiento "La rosa blanca", que terminaron
convertidos en uno de los mayores símbolos de la oposición
heroica y pacífica contra el horror sembrado por Adolf Hitler.
¡Viva la libertad!", fueron las últimas palabras de Hans
Scholl antes de que su cabeza rodara guillotinada por los
nazis. Su hermana Sophie acababa de sufrir la misma suerte.
Los hermanos Scholl habían tomado el camino más difícil:
el de negarse a callar ante la dictadura nazi. Junto con otros
estudiantes fundaron el grupo de resistencia "La rosa blanca"
en defensa de la paz y la libertad. La iniciativa les costó
la vida el 22 de febrero de 1943, cuando Hans tenía apenas
24 años y Sophie 21. A lo largo del año los nazis ejecutaron
a los otros miembros de "La rosa blanca".
Hasta su detención cuatro días antes, la mañana del 18 de
febrero, la temible Gestapo apenas había logrado seguir la
pista al movimiento. "La rosa blanca" había intensificado
su acción tras la derrota alemana en la batalla de Stalingrado
repartiendo panfletos y escribiendo consignas contra Hitler
en las paredes de Múnich. La mañana de su detención, Hans
y Sophie llegaron con un bolso lleno de octavillas a la Universidad
de Múnich, donde él estudiaba Medicina y ella Biología y Psicología.

Hans Scholl, Sophie Scholl y Christoph Probst en Alemania,
1945.

El juez Roland Freisler ordenó la ejecución de los tres.
El más temible de los jueces nazis. Murió en medio de un juicio
bajo un bombardeo, en 1945. El juez Roland Freisler condujo
el juicio "enfurecido, a los gritos, gesticulando de manera
explosiva", relató más tarde un testigo. A los padres de los
hermanos Scholl se les negó el acceso al tribunal. El magistrado
escenificaba farsas judiciales con su manera grosera y humillante
de dirigirse a los encausados y la prohibición de usar cinturones
(a fin de que se le cayeran los pantalones ridiculizándolos
delante de la audiencia). Hasta los mismos nazis del entorno
de Hitler lo rechazaban y después de su muerte, sus hijos
se cambiaron el apellido y su nombre no aparece en la lápida
de la tumba familiar. A las 12.45 horas, Freisler anunció
la condena a muerte, entre otras razones por "desmoralización
del Ejército", y rechazó los pedidos de gracia. A las 17.00
horas, los hermanos Scholl y Christoph serían guillotinados.
Poco antes de la ejecución, se permitió que los padres vieran
a sus hijos por última vez.
Sophia Magdalene Scholl, más conocida como Sophie Scholl
(Forchtenberg, Baden-Wurtemberg, 9 de mayo de 1921-Múnich,
22 de febrero de 1943), fue una activista y combatiente de
la resistencia en el movimiento Rosa Blanca en la Alemania
nazi. Fue detenida por repartir octavillas contra Hitler siendo
estudiante de biología y filosofía en la Universidad de Múnich.
La condenaron a muerte por "alta traición" y la ejecutaron
en la guillotina el mismo día. Su nombre está inscrito en
el Walhalla de los alemanes ilustres.
En 1932, Sophie comenzó los estudios de secundaria en un
colegio para chicas. A los doce años se la invitó a entrar
en la Liga de Muchachas Alemanas (BDM por sus siglas en alemán),
organización femenina de las Juventudes Hitlerianas, al igual
que la mayoría de sus compañeras de clase. Su entusiasmo inicial
fue transformándose gradualmente en actitud crítica. Ella
estaba al tanto del punto de vista también crítico de su padre,
de sus amigos y de algunos profesores.
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------
La Liga de Muchachas Alemanas (Bund Deutscher Mädel, BDM
por sus siglas en alemán) era la rama femenina de las Juventudes
Hitlerianas (Hitlerjugend, HJ). Fundada en 1930, tras la llegada
de los nazis al poder –en 1933– ambas fueron las únicas organizaciones
juveniles permitidas en la Alemania nacionalsocialista. A
partir de diciembre de 1936, el ingreso en la Liga se volvió
obligatorio. Pero sólo podían ser miembros de la BDM las ciudadanas
alemanas de entre 10 y 18 años, étnicamente arias y sin enfermedades
contagiosas. Su primera líder e inspiradora fue Trude Mohr
(1902–1989), militante del Partido nazi desde 1928; nombrada
Reichsreferentin en 1934. El genuino ideario feminazi se desprende
de sus discursos: "Nuesto pueblo necesita una generación de
chicas saludables en cuerpo y mente, seguras y decididas,
orgullosas y confiadas, que asuman su lugar en la sociedad
con equilibrio y discernimiento; libres de sentimentalismos
y, precisamente por eso, poseedoras de una feminidad agudamente
definida: ¡camaradas de un hombre, al que no ven como un ídolo,
sino como un compañero! Portadoras de los valores del nacionalsocialismo,
estas chicas los transmitirán a la próxima generación como
baluarte espiritual de nuestro pueblo".
Las jóvenes nazis de la Liga eran formadas para conocer y
adoptar el folklore y las tradiciones populares alemanas,
y aprendían a representar los roles tradicionales de la mujer
en la nueva Alemania nacionalsocialista. Su adoctrinamiento
incluía el ser enviadas a trabajar al campo en granjas de
familias numerosas. la Liga fomentaba la rebeldía contra los
padres y exigía fidelidad absoluta a su Führer, Adolf Hitler.

Las Juventudes Hitlerianas fueron disueltas
por las autoridades aliadas como parte del plan de desnazificación.
Algunos miembros eran sospechosos de crímenes de guerra pero,
al ser menores de edad al momento de cometerlos, no se hicieron
serios esfuerzos para llevarles ante la justicia.
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------
En 1937 fue detenida durante unas horas, junto con sus hermanos,
por la participación de su hermano Hans en la "Bündische Jugend",
un movimiento de las juventudes alemanas que había sido ilegalizado.
Este episodio la marcó fuertemente. Comprendió la visión agresiva
del nazismo y desde ese momento se hizo tenaz opositora a
la dictadura de Hitler. Tenía talento para el dibujo y la
pintura y, por vez primera, entró en contacto con los llamados
«artistas degenerados». Igualmente era una ávida lectora que
desarrolló un creciente interés por la Filosofía y por la
Teología. Todo ello constituía su mundo alternativo al mundo
nacionalsocialista. En la primavera de 1940 finalizó sus estudios
de secundaria. El tema de su examen de bachillerato (Abitur)
fue «La mano que mueve la cuna mueve el mundo». Como le gustaban
los niños, hizo unas prácticas como educadora en un jardín
de infancia y en un sanatorio de niños, motivada por la esperanza
de que le fuera reconocido como servicio alternativo al Servicio
Alemán de Trabajo (Reichsarbeitsdienst, RAD), requisito obligatorio
para acceder a la Universidad. No fue así y, en la primavera
de 1941, empezó un periodo de seis meses en el servicio auxiliar
de la guerra, como profesora de jardín de infancia en Blumberg.
El régimen de corte militar la llevó a reflexionar sobre la
situación política y comenzó a practicar la resistencia pasiva.
Tras los seis meses en el RAD, en mayo de 1942 se matriculó
en la Universidad de Múnich como estudiante de biología y
filosofía.

Semipostal alemana oriental en homenaje a los hermanos Scholl.
Tras ser detenidos, Hans y Sophie fueron interrogados por
separado durante días por los comisarios Anton Mahler y Robert
Mohr. La sentencia estaba escrita de antemano: "El jefe de
circunscripción pide que la condena llegue los próximos días
y que su ejecución se produzca cuanto antes", señala una instrucción
del juzgado escrita incluso antes de que comenzara el proceso.
Su hermano Hans Scholl, que estaba estudiando medicina allí,
le presentó a sus amigos, los cuales, aunque fueron conocidos
a la larga por su postura política, inicialmente se reunían
por su común interés por el arte, la música, la literatura,
filosofía y teología —también tenían su importancia las excursiones
en la montaña, esquí y natación— y a menudo asistían a conciertos,
representaciones de obras y conferencias. En Múnich, Sophie
se reunió con un buen número de artistas, escritores y filósofos,
especialmente Carl Muth y Theodor Haecker, que fueron importantes
contactos para ella y sus creencias cristianas. La pregunta
que más debatían era acerca de cómo debía actuar un individuo
bajo una dictadura. Durante las vacaciones del verano de 1942,
Sophie Scholl tuvo que realizar trabajos de guerra en una
planta metalúrgica de Ulm. Al mismo tiempo, su padre estaba
en prisión por un comentario crítico que le hizo a un empleado
sobre Hitler.
Empezaron a aparecer en Múnich varias pintadas en las paredes
y panfletos en la Universidad sobre un movimiento opuesto
a la guerra, denominado "La Rosa Blanca". Sophie se sintió
atraída de inmediato por este movimiento y hasta semanas después
no se enteró de que su hermano Hans Scholl y sus amigos eran
los miembros de este grupo, que había comenzado con cinco
integrantes y se extendió rápidamente por toda Alemania. Fue
Sophie la encargada de captar al profesor Kurt Huber para
el movimiento. Con su apariencia inofensiva y discreto atractivo,
Sophie se encargó de trasladar a otras ciudades propaganda
del movimiento y ayudar a conformar células a nivel nacional.
La Gestapo, policía política nazi, orientó pronto sus investigaciones
contra el grupo, aunque sin tener una pista.

Monumento a Sophie y Hans Scholl y la "Rosa Blanca" frente
a la Universidad de Múnich, con folletos del grupo.
Hans Scholl y su hermana Sophie lideraban al resto del grupo,
que incluía a Christoph Probst, Alexander Schmorell y Willi
Graf. El profesor Kurt Huber preparó las dos últimas series
de folletos que distribuyeron los muchachos. Los varones de
la Rosa Blanca eran veteranos de guerra, pues habían luchado
tanto en el frente francés como en el ruso. Habían sido testigos
de las atrocidades nazis, en el campo de batalla, y eran conscientes
de que el revés que la Wehrmacht había sufrido en Stalingrado
podría eventualmente llevar a Alemania a la derrota. Tras
un largo intervalo de inactividad en la segunda mitad de julio
de 1942, la Rosa Blanca tomó una postura más enérgica contra
Hitler en febrero de 1943, repartiendo las dos últimas series
de folletos y pintando eslóganes antinazis a lo largo de Múnich,
principalmente en las puertas de la Universidad ("¡Fuera Hitler!").
La última distribución tuvo lugar en la Universidad, la mañana
del 18 de febrero de 1943, a fin de coincidir con la salida
de clase de los estudiantes. Con la mayoría de los folletos
ya repartidos en lugares importantes, Sophie Scholl tomó la
decisión de subir las escaleras hasta lo alto del atrio y
lanzar los últimos folletos sobre los estudiantes. Fue vista
por un conserje, quien era miembro del partido Nazi, y cerró
las puertas del edificio de la universidad encerrando a los
hermanos Scholl mientras llamaba por teléfono a agentes de
la Gestapo, que arrestaron a los hermanos Scholl. Los otros
miembros activos cayeron pronto en redadas que hicieron a
los amigos de Hans y Sophie, siendo sometidos a interrogatorio
tanto el grupo como todos los relacionados con ellos.

El Walhalla de los alemanes ilustres.
La Gestapo colocó a una prisionera política alemana, de nombre
Elsa Gebel, para espiar a Sophie con la intención de obtener
más nombres de miembros del grupo. Sin embargo, Elsa fue captada
por el movimiento y cambió sus convicciones ante la dictadura,
a la cual no proporcionó información alguna. Tras la guerra,
dirigió una carta a los padres de Sophie, a quienes hizo saber
que, durante los últimos cinco días de la vida de su hija,
le había cambiado toda su forma de pensar y marcado para siempre.
Los Scholl y Probst fueron los primeros en comparecer ante
el tribunal, el 22 de febrero de 1943. Roland Freisler, Juez
Supremo del Tribunal del Pueblo o Volksgerichtshof de Alemania,
los acusó de traición y fueron condenados a morir en la guillotina
ese mismo día.2? Extrañamente, a los Scholl y a Probst se
les permitió compartir varios minutos a solas antes de que
se cumpliera la sentencia. Sus últimas palabras, justo antes
de ser llevada a la guillotina, fueron: "Sus cabezas caerán
también". Los otros miembros clave del grupo fueron decapitados
más tarde aquel verano. Amigos y colegas de la Rosa Blanca,
aquellos que habían ayudado a preparar y distribuir los folletos,
así como recaudado dinero para la viuda e hijos pequeños de
Probst, fueron sentenciados a penas de prisión entre los seis
meses y los diez años. No obstante, la organización continuó
operando: elaboró un séptimo panfleto y creció en células
clandestinas con el objeto de hacer aumentar la resistencia
contra el régimen nazi.

Las tumbas de Sophie y Hans Scholl y Christoph Probst, cementerio
Perlacher Forst, Múnich.
En años posteriores, los Scholl han sido inmortalizados en
el cine y en el teatro, siendo la actriz alemana Lena Stolze
quien interpretó a Sophie Scholl en "La Rosa Blanca" y en
"Los últimos cinco días", donde se narran los últimos cinco
días entre Sophie y Elsa Gebel. En febrero de 2005 salió a
la luz una nueva película sobre la figura de Sophie Scholl:
Sophie Scholl - Los últimos días, donde la actriz Julia Jentsch
interpreta a Sophie. Basada en entrevistas con supervivientes
y transcripciones que permanecieron ocultas en los archivos
de la RDA hasta 1990, fue nominada al Oscar a la mejor película
extranjera en 2006. Actualmente "La Rosa Blanca" es sinónimo
de lucha por la libertad y muchas calles, parques, avenidas
y escuelas de Alemania llevan el nombre de los hermanos Scholl.
Pásate por Séptimo arte >> Holocausto.
La Rosa Blanca, resistencia estudiantil contra el Reich.

11
- Agosto - 2023 |
>>
Herbert Girardet
|
Herbert Girardet es cofundador del Consejo para el futuro
del mundo (en inglés: World Future Council), y ha escrito
varias obras dedicadas a la concienciación medioambiental.

En 2003, Girardet participó en el programa 'Thinker in Residence'
en Adelaida, asesorando al Primer Ministro de Australia-Meridional
Mike Rann en relación con las políticas de sostenibilidad
y a cómo reducir la huella de carbono, así como en lo concerniente
a los bosques urbanos, la basura cero, el reciclamiento, y
las energías renovables. Girardet produjo 50 documentales
para televisión en relación con el desarrollo sostenible,
y fue galardonado por Naciones Unidas por sus "ideas y proyectos
ambientales".

El audaz libro de H. Girardet es un lúcido análisis de los
problemas ambientales urbanos y una original propuesta de
soluciones prácticas y realistas. Imprescindible, para aquellas
personas que se planteen políticas urbanas imaginativas, respetuosas
con el medio ambiente y basadas en la sostenibilidad.
26
- Marzo - 2025 |
>>
Alexandra Hildebrandt
|
El nombre de Alexandra Hildebrandt ha vuelto a ocupar titulares
recientemente tras dar a luz a su décimo hijo a los 66 años.
Sin embargo, su historia va mucho más allá de su faceta materna.
Activista incansable, defensora de los derechos humanos y
custodio de la memoria histórica, Hildebrandt ha sido una
figura clave en la preservación del legado del Museo Checkpoint
Charlie en Berlín, convirtiéndolo en un símbolo de la lucha
por la libertad. Nacida en Kiev el 27 de febrero de 1959,
es hija de Wilhelm Weissmann, ingeniero aeronáutico de ascendencia
alemana, y Eugenia, una pediatra. Su vida estuvo inicialmente
orientada hacia la tecnología, ya que estudió electrónica,
pero pronto descubrió su pasión por el arte y convirtió la
pintura en su profesión. En 1990, llegó a Berlín para exponer
sus obras, una decisión que cambiaría su destino para siempre.
Fue en una de esas exhibiciones donde conoció a Rainer Hildebrandt,
fundador del Museo del Muro de Berlín, que no solo se interesó
por su arte, sino también por ella. Su relación prosperó y
en 1995 contrajeron matrimonio. Desde su enlace, Hildebrandt
se sumergió en la gestión del museo, convirtiéndose en su
directora tras el fallecimiento de su esposo en 2004. Su compromiso
con la memoria histórica y los derechos humanos la llevó a
impulsar diversas iniciativas, entre ellas, la construcción
del Monumento a la Libertad, un homenaje a las víctimas del
régimen de la República Democrática Alemana.

Alexandra Hildebrandt, con el presentador Kai Pflaume (izquierda)
y el ex campeón mundial de boxeo Henry Maske en la ceremonia
de apertura en Berlín en 2010.
Sin embargo, el monumento fue demolido en 2005 en medio de
una gran controversia, lo que no frenó su lucha por la rehabilitación
de las víctimas del régimen alemán y el esclarecimiento de
los destinos de los refugiados que murieron intentando cruzar
la frontera. Su trabajo en el Museo Checkpoint Charlie ha
sido reconocido a nivel internacional, destacando su esfuerzo
por ampliar la investigación histórica y su compromiso con
los derechos humanos. En 2004, fundó la Medalla Dr. Rainer
Hildebrandt, un premio que se otorga anualmente a personas
que han demostrado un compromiso excepcional y no violento
con la defensa de los derechos humanos. Uno de los episodios
más significativos de su activismo se produjo entre 2010 y
2013, cuando lideró una campaña internacional para la liberación
de Mijaíl Jodorkovski, empresario ruso convertido en opositor
político. La iniciativa comenzó con una exposición en su museo,
pero pronto escaló a un movimiento en el que involucró a figuras
políticas de renombre, como el exministro de Asuntos Exteriores
alemán Hans-Dietrich Genscher. Finalmente, en 2013, Jodorkovski
fue liberado tras cumplir casi una década en prisión.
A nivel personal, su vida ha estado marcada por el amor y
la maternidad. Tras enviudar, encontró nuevamente la compañía
en Daniel Dormann, diputado de la Unión Demócrata Cristiana
(CDU) de Berlín, que comenzó ayudándola en el museo y con
el tiempo se convirtió en su marido. Juntos han formado una
numerosa familia: Hildebrandt tiene diez hijos, dos de una
relación anterior y ocho con Dormann. Lo más sorprendente
es que la mayoría de sus hijos han nacido después de que ella
cumpliera 53 años, siempre mediante cesárea. El 19 de marzo
de 2025, dio a luz a su décimo hijo, Philipp, un bebé saludable
de 3.550 gramos. Asegura que su fertilidad a una edad avanzada
se debe a un estilo de vida saludable, basado en una dieta
equilibrada, ejercicio regular y la abstinencia de tabaco
y alcohol. Para la pareja, la llegada del pequeño ha sido
una alegría inmensa, y recientemente han adquirido una casa
para garantizar que cada uno de sus hijos tenga su propia
habitación. Más allá de su vida personal, Hildebrandt sigue
comprometida con la defensa de los derechos humanos. Desde
el inicio de la invasión rusa a Ucrania en 2022, ha brindado
ayuda a las víctimas del conflicto, demostrando que su compromiso
con la justicia y la libertad sigue intacto. Su historia es
la de una mujer que ha sabido equilibrar la maternidad con
un incansable activismo, dejando una huella imborrable en
la memoria histórica de Alemania y en la defensa de los derechos
humanos a nivel mundial.

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------


--------------------------------------------------------------------------------------------------------------






--------------------------------------------------------------------------------------------------------------
|