Referencias. |
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Filmografía
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Verano de 1959. La familia Lodge se muda a Suburbicon, una
comunidad residencial pacífica e idílica con viviendas asequibles
y céspedes impecables... el lugar perfecto para criar una
familia. Pero la aparente tranquilidad esconde una realidad
perturbadora. El cabeza de familia de los Lodge, Gardner (Matt
Damon) se sumergirá en el lado oscuro del pueblo, lleno de
traición, engaños y violencia. Este es un cuento de gente
imperfecta que toma muy malas decisiones.

Cynthia Erivo interpreta a la abolicionista Harriet Tubman.
Los críticos la pusieron a caer de un burro.

En Paseando a Miss Daisy, Daisy Werthan es una anciana totalmente
independiente y acostumbrada a valerse por sí misma para todo.
Sin embargo, un absurdo incidente de tráfico hace que su hijo
contrate para ella a un chofer personal: el señor Hoke. Al
principio Daisy se niega a aceptarlo pero, finalmente, no
le quedará más remedio que sentarse en el asiento de atrás
mientras Hoke se ocupa del volante. Durante un viaje por carretera
levantarán suspicacias.
Lo que el viento se llevó (en inglés: Gone with the Wind)
es una novela escrita por Margaret Mitchell y uno de los libros
más vendidos de la historia, un clásico de la literatura de
los Estados Unidos y es, junto a su adaptación al cine, uno
de los mayores iconos o mitos de la cultura universal.
Margaret Mitchell escribió y publicó Lo que el viento se
llevó por influencia de su marido y de sus amistades. La autora
volcó en la novela sus extensos conocimientos de historia,
los relatos de sus mayores sobre la Guerra de Secesión y sus
propias vivencias personales sobre tormentosas relaciones
de pareja para crear una obra maestra de la literatura universal.


A Dios pongo por testigo que jamás volveré a
pasar hambre.
Nota de prensa, Septiembre 2023:
La Academia de Hollywood rectifica y sustituirá
el Óscar perdido de Hattie McDaniel, la primera actriz negra
ganadora por su trabajo en 'Lo que el viento se llevó'. La
Academia de Hollywood ha anunciado que va a proceder a reemplazar
el Óscar otorgado a Hattie McDaniel por su inolvidable interpretación
en 'Lo que el viento se llevó'. Este galardón es especialmente
significativo porque fue la primera actriz negra en conseguir
un premio por su trabajo interpretativo.
Lo cierto es que el galardón de McDaniel llevaba
casi seis décadas desaparecido, pus la intérprete lo donó
a su muerte a la Universidad de Howard, donde se le perdió
el rastro a finales de los años 60. Hay varias teorías sobre
qué pudo ser del premio, pero hasta la fecha no ha podido
confirmarse ninguna de ellas. Por desgracia, la Academia de
Hollywood tiene una política estricta de no reemplazar aquellos
Óscar que se pierdan estando en posesión de una persona que
no sea la ganadora del mismo. En 2021 se habló mucho de eso
cuando la Academia abrió su museo y decidió colocar una vitrina
vacía en representación del galardón de McDaniel con la intención
de que los visitantes pudiesen “reflexionar sobre el trato
y la omisión de tantos artistas negros a lo largo de la historia
del cine”.
Ahora se han dado cuenta de que eso no es suficiente
y han tomado una decisión totalmente inesperada, ya que además
se va a sustituir el galardón pero no con el objetivo de poder
exhibirlo en su museo. Su destino será la Universidad de Howard
a la que se lo había donado la actriz, un lugar muy importante
dentro de la comunidad afroamericana de Hollywood, pues por
ejemplo allí se graduó el tristemente fallecido Chadwick Boseman.
Esta decisión tiene además una consecuencia
añadida, pues McDaniel recibió en su momento una placa y no
una estatuilla, tal y como era habitual en la época los premios
para actores de reparto. No fue hasta 1943 cuando eso cambió,
pero la actriz recibió su premio en la edición celebrada tres
años antes. Desde la Academia han asegurado que "Hattie McDaniel
fue una artista innovadora que cambió el curso del cine e
impactó a generaciones de artistas que la siguieron" y que
"estamos encantados de presentar un reemplazo del Premio de
la Academia de Hattie McDaniel a la Universidad de Howard.
Esta ocasión trascendental celebrará el notable arte y la
histórica victoria de Hattie McDaniel”.
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Serie behind 2.

Nadie como Will Smith para darle un toque de
humor. El agente J viaja a 1969. Al llegar a dicho año trata
de orientarse y descubre la violencia racial y la época hippie
de los 60s. Ese tono de piel resulta sospechoso. ¿Que
hace alguien de ese "particular grupo étnico"
con un coche tan lujoso?

Earl Montgomery (Martin Lawrence) es un engreído
e hiperactivo cadete de la Policía de Los Ángeles que, a causa
de su mala actitud, es expulsado de la academia. Tras ser
arrestado en un incidente con su vehículo por el policía Hank
Rafferty (Steve Zahn), Earl lo acusa de acoso y, como consecuencia,
el agente ingresa en prisión durante seis meses. En ese tiempo,
Earl acepta un humilde puesto de trabajo como guardia de seguridad
en Seguridad Nacional, el mismo empleo que consigue Hank tras
abandonar la cárcel. Es entonces cuando Earl descubre una
sofisticada operación de contrabando que ya le costó la vida
a su compañero meses atrás y en la que podría estar implicado
el propio Departamento de Policía.
El propio Lawrence juega con el humor en varias
películas para situaciones que en el pasado serían
impensables.
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Reseñas.

La vida en una isla al sur del Pacífico es casi
perfecta para dos amigos ya retirados del ejército, tras luchar
juntos en la Segunda Guerra Mundial, pasan su tiempo en la
taberna, lugar donde discuten, pelean y se liberan de la monotonía
de la vida tropical. Y a este auténtico paraíso, llega una
estirada bostoniana que busca a su padre. Una película que
clama contra la injusticia del racismo de los años de la postguerra.
Se trata de una deliciosa comedia, considerada una obra menor
dentro de la cinematografía de Ford.
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Soldados del Ejército de la Unión, disfrutando de su liberación,
1864/1865.

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Ben Raines, descubridor de los restos de una
vieja embarcación parcialmente enterrada en un islote de Alabama,
confíaba en 2018 en que los arqueólogos confirmasen que correspondían
al "Clotilde", el último buque negrero estadounidense procedente
de África, que fue quemado y hundido en la zona en 1860.


En el verano de 1860, más de cincuenta años
después de que Estados Unidos aboliera legalmente el comercio
internacional de esclavos, 110 hombres, mujeres y niños de
Benin y Nigeria fueron llevados a Alabama al amparo de la
noche. Fueron el último grupo registrado de africanos deportados
a los Estados Unidos como esclavos. Timothy Meaher, un empresario
establecido en Mobile, envió el barco de esclavos, el Clotilda,
a África, con la apuesta de que podría "llevar un barco lleno
de negros directamente a la bahía de Mobile ante las narices
de los oficiales". Ganó la apuesta.
Este libro reconstruye la vida de las personas
en África occidental, relata su captura y paso por el corral
de esclavos en Ouidah, y describe la experiencia de esclavitud
junto a hombres y mujeres esclavizados nacidos en Estados
Unidos. Después de la emancipación, el grupo se reunió de
varias plantaciones, compró tierras y fundó su propio asentamiento,
conocido como African Town. Lo gobernaron de acuerdo con las
leyes africanas consuetudinarias, hablaban su propio idioma
regional y, cuando daban entrevistas, insistían en que los
escritores usaran sus nombres africanos para que sus familias
supieran que todavía estaban vivos. El último superviviente
de Clotilda murió en 1935, pero African Town sigue siendo
el hogar de una comunidad de descendientes.

El documental Descendant se centra en los residentes
de Africatown, quienes comparten la historia de su comunidad
y sus vivencias personales como descendientes del Clotilda,
el último barco de esclavos que se conoce que transportó ilegalmente
a seres humanos como mercancía desde África hasta EE. UU.
Su existencia, que fue un secreto a voces durante años, ha
sido confirmada por un equipo de arqueólogos marinos. La película
explora las implicaciones del descubrimiento del Clotilda
para los descendientes, que luchan con su herencia y, al mismo
tiempo, reclaman su derecho a moldear un destino propio.
Higher Ground, la productora fundada por el
expresidente Barack Obama y Michelle Obama, produce historias
poderosas que entretienen, informan e inspiran, a la vez que
elevan nuevas y diversas voces en la industria del entretenimiento.
Higher Ground produce películas y series exclusivamente con
Netflix, y también pódcasts exclusivamente con Spotify. La
primera película de la compañía, American Factory, obtuvo
el Óscar a mejor largometraje documental en 2019, y su primer
pódcast, The Michelle Obama Podcast, ha sido el contenido
original más escuchado de la historia de Spotify.
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"Cada persona tiene la posibilidad de superar su propia
ignorancia y la de su comunidad a través de la experiencia
directa de compartir cosas con gente que parece diferente.
A la larga, la experiencia siempre vence a la ignorancia.
Pero hay que abrirse un poco; hay que hacer un mínimo
esfuerzo para aprender, entender y conectar con los
demás". La frase es de Viggo Mortensen en una entrevista
a propósito de la película Green Book (Peter Farrelly,
2018), que él protagoniza y que era una de las ocho
candidatas a mejor película en los Oscar de 2019. Porque
de eso se trata. Bajo el paraguas del racismo, los prejuicios
y la intolerancia, Green Book cuenta el esfuerzo por
aprender, entender y conectar con el otro que realizan
dos personas completamente diferentes, por dentro y
por fuera, obligadas por las circunstancias a convivir
durante varias semanas. Es la historia, como bien diría
el capitán Renault en Casablanca, del "comienzo de una
hermosa amistad". Basada en hechos reales, esta comedia
dramática relata la evolución de la relación entre un
famoso pianista negro, Don Shirley (Mahershala Ali),
y su chófer blanco, Tony 'Lip' (Viggo Mortensen) durante
un viaje por el segregacionista sur de Estados Unidos
en 1962.
El filme dirigido por Farrelly obtuvo finalmente un
preciado botín, ya que además del premio a la mejor
película, cosechó el Oscar al mejor actor de
reparto y el Oscar al mejor guión original.

Nada nuevo bajo el sol de Hollywood (el cine está lleno
de películas sobre polos opuestos condenados a entenderse)
pero no en todas ellas los protagonistas están soberbios
y tampoco todas disponen de un guion tan bien elaborado,
que consigue que la historia fluya, enganche, emocione
y divierta. El resultado: cascada de premios y nominaciones
para un filme calificado a veces de 'pequeño', que es
lo que se suele decir de las películas que huyen de
pretender lo que no son y se limitan a dar lo que prometen:
una buena historia bien contada y bien interpretada.
Está dirigida por Peter Farrelly, la mitad de los hermanos
Farrelly, responsables de películas irreverentes de
humor absurdo y gran éxito como Dos tontos muy tontos,
Algo pasa con Mary o Yo, yo mismo e Irene. En Green
Book Farrely arma una comedia muy alejada del estilo
de sus películas más conocidas.
Desde que se llevara por sorpresa el premio del público
en el Festival de Toronto, Green Book ganó tres
Globos de Oro (comedia, actor de reparto y guion) y
Mahershala Ali acumula, además del Globo de Oro, un
Bafta, un premio de la crítica y otro del sindicato
de actores. Los Oscar son los últimos premios de la
temporada.
Don Shirley, excelente pianista y compositor, muy culto,
muy estirado, muy refinado, muy esnob, se embarca en
una gira por varios estados del sur de Estados Unidos
y necesita un chófer. Contrata a Tony Vallelonga, portero
y chico para 'todo' en el mítico cabaret Copacabana
de Nueva York, temporalmente en paro y necesitado de
dinero, al que considera ignorante, maleducado y camorrista.
Todo el mundo le conoce como Tony 'Lip' (labio) por
su pico de oro, con el que suele salir bien parado de
todos los conflictos. 'Lip', que al principio de la
película muestra actitudes racistas, debidas más a la
costumbre que a sentimientos más viscerales, ejercerá
también de guardaespaldas y deberá ocuparse del alojamiento
de Shirley en las distintas ciudades en las que actuará,
y para ello utiliza una guía de viajes que detalla los
lugares que admiten negros, el libro verde al que se
refiere el título.

Tony y su pico de oro.
Tony Vallelonga y Donald Shirley no están sólo separados
por el color de piel y, como está previsto, encajan
como el agua y el aceite. El músico es hierático, marca
distancias, se siente desubicado entre dos mundos ("si
no soy lo suficientemente negro ni lo suficientemente
blanco, ¿qué soy?"), alguien a quien la gente blanca
contrata para tocar el piano en su salón pero no le
permite utilizar su cuarto de baño. Vive solo en un
suntuoso apartamento justo encima del legendario Carnegie
Hall, en el que todo músico aspiraba a actuar, y no
mantiene relación con su hermano. El chófer roza el
estereotipo: italiano del Bronx, rudo, malhablado, con
amigos hasta en el infierno, se mete o le meten en todos
los charcos, siempre con la ruidosa familia entrometida
en su casa y sus asuntos. Y glotón. Muy glotón.
Pero durante su gira por el sur ambos descubren que
ni el uno es tan estirado como aparenta ni el otro tan
zoquete como parece. La película reduce la gira a varias
semanas, pero en la vida real aquel viaje duró año y
medio. Y aquella amistad surgida en 1962 se prolongará
durante décadas hasta la muerte de ambos en 2013, con
tres meses de diferencia. Después de aquello, Don Shirley
siguió dedicado a su música. Llegó a alcanzar el puesto
40 en el Billboard Hot 100, en el que permaneció 14
semanas con su álbum Water Boy. Tony 'Lip' volvió al
Copacabana, lugar por el que desfilaban todos los que
eran alguien en la época. Allí conoció a Coppola, que
le dio un pequeño papel en El Padrino, y a partir de
ahí desarrolló una pequeña carrera como actor, siempre
con papeles de mafioso: participó en Uno de los nuestros,
Donnie Brasco y en la serie Los Soprano.

Tony y Don.
Uno de los hijos de Tony, Nick Vallelonga, siempre
se sintió fascinado por la historia de aquel viaje y
se dedicó durante años a grabar las anécdotas que le
contaba su padre. Aquellas grabaciones, las notas que
tomaba en sus entrevistas con Shirley y las cartas que
Tony 'Lip' envió a su mujer Dolores (Linda Cardellini)
durante la gira, han servido de base para el guion,
firmado por el propio Nick, Peter Farrelly y el guionista
y actor Brian Currie. Nick asegura que Don Shirley le
dio el visto bueno y que sólo le pidió que no contara
nada más de su vida que lo que sucedió en aquel viaje,
que no hablara con nadie mientras escribía la historia
y que esperara a su muerte para rodarla. A los familiares
del pianista, sin embargo, no les ha hecho mucha gracia.
Califican la película de "sinfonía de mentiras", dicen
que nadie contactó con ellos antes de hacerla, que en
realidad la amistad no era para tanto (de hecho aseguran
que no pasó de relación laboral) y que Shirley no era
tan estirado ni vivía alejado de la familia. Y que la
película no refleja a un hombre negro sino cómo cree
un hombre blanco que es un hombre negro. Vallelonga
insiste, según cuenta Variety, en que lo que sucedió
en aquel viaje sólo lo saben los dos protagonistas y
que ambos aprobaban el relato. Parece que el esfuerzo
por "acercarse y conectar" no ha saltado del celuloide
a la vida real.

"Separados pero iguales" en la práctica; una "zona
negra" separada en Lewis Mountain en el Parque Nacional
Shenandoah.
Mahershalalhashbaz Gilmore (Oakland, 1974), comprendió
pronto que llamarse como el hijo del profeta Isaías
quizá puede dar glamour, pero ofrece pocas posibilidades
de triunfar en el cine si nadie sabe decir tu nombre,
así que decidió acortarlo y cambiarse el apellido, y
así nació para la gran pantalla Mahershala Ali. Tras
una infancia difícil y muchos papeles menores, llegaron
Los juegos del hambre, Figuras ocultas, la serie True
Detective y sobre todo Moonlight, por la que obtuvo
el Oscar a mejor actor en 2017, convirtiéndose en el
primer musulmán en lograrlo. Este año llega su segunda
nominación y participa en los Oscar por partida doble.
Es el favorito a llevarse el premio a mejor actor de
reparto por Green Book, y pone voz al tío Aaron en Spiderman:
un nuevo universo, una de las candidatas a mejor película
de animación.
Viggo Mortensen (Manhattan, 1958) no es un novato en
los Oscar, pero ésta sí es su primera incursión en la
comedia, de la que sale con excelente nota. Ver al legendario
Aragorn aparecer en pantalla con aspecto de haberse
lavado el pelo con betún y pinta de haberse comido a
todos los 'hobbits' de la Comarca es un 'shock' que
afortunadamente se pasa rápido, porque su personaje
enamora. Aprendió italiano (se recomienda ver la película
en versión original) y ganó 20 kilos para parecerse
al personaje real a base de comer todo lo que pillaba.
En pantalla traga con auténtica voracidad y es raro
el plano en el que no sale comiendo, fumando o las dos
cosas a la vez. Disfruta tanto del pollo frito estilo
Kentucky que contagia las ganas de irse corriendo al
KFC de la esquina. Ésta es la tercera vez que es candidato
al Oscar tras Promesas del Este (2007) y Captain Fantastic
(2016). Ambos tienen una química excelente en la película,
muy bien acompañados por una banda sonora espectacular,
por la que desfilan desde Debussy hasta Frank Sinatra
o Aretha Franklin y el mismo Don Shirley.

Edición de The Negro Motorist Green-Book
de 1940.
En 1962 es J. F. Kennedy, favorable al movimiento por
los derechos civiles, quien ocupa la presidencia de
Estados Unidos. Pero la igualdad legal (la real es otra
historia) no llegaría hasta 1964, cuando el presidente
Johnson firma la Ley de Derechos Civiles que prohíbe
la segregación en lugares públicos. Hasta entonces,
los negros que se aventuraban a viajar utilizaban el
'libro verde' (The Negro Traveler's Green Book, The
Guide to Travel and Vacations) una guía de viajes editada
durante varias décadas y escrita por el cartero negro
Victor Hugo Green, que detallaba los lugares (hoteles,
restaurantes, etc.) en los que los negros eran bienvenidos.
Esa es la guía que Tony 'Lip' utiliza para buscar los
alojamientos de Shirley y que da título a la película.
Hoy el libro verde ya no existe, pero no se puede decir
lo mismo de los prejuicios y el racismo.
El autor de esta guía era Victor Hugo Green, un cartero
de Harlem que reunía la información que le daban otros
carteros que trabajaban con él. Primero en Nueva York
y luego a lo largo y ancho de todo el país, según contó
la revista Smithsonian. La época de segregación racial
estaba amparada en Estados Unidos por las «leyes de
Jim Crow» que bajo el lema «separados pero iguales»
imponian que muchos negocios no recibieran a afroestadounidenses
y tampoco podían compartir espacios públicos con los
blancos. En esta época, según relata un podcast de la
BBC, este cuaderno de viaje permitía al al viajero negro
ahorrarse incomodidades de que no le atendieran, en
el mejor de los casos, hablando de lugares donde reparar
el coche o alojarse, pero sobre todo ahorrarse un riesgo
para su integridad física si entraba en el bar equivocado
de la ciudad equivocada. Green, que murió en el 62 aunque
la guía se publicó durante unos años más, dijo en el
año 48 unas declaraciones que preveían optimismo: «Habrá
un día en el futuro cercano en el que esta guía no tendrá
que ser publicada. En el que nosotros, como raza, tendremos
iguales oportunidades y privilegios en EE.UU.».
«Podría haber escrito cinco películas sobre mi padre»,
confiesa Nick Vallelonga. Y lo cierto es que la vida
del protagonista de la cinta fue incluso más interesante
cuando cambió el coche por los escenarios. La carrera
como actor del joven Tony Lip, que había trabajado como
cocinero del Ejército, peluquero y participante en concursos
de baile, entre otros, empezó en los años setenta, precisamente
donde trabajaba como camarero y seguridad, en el famoso
Copacabana Nightclub. Por las mesas del Copacabana pasaron
los rostros más famosos del momento, desde Frank Sinatra
hasta Tony Bennett, según cuenta su hijo. Una noche
de 1971, Francis Ford Coppola invitó a Tony a formar
parte del elenco de «El Padrino», y le preguntó si sus
hijos parecían lo suficientemente «italianos» para participar
en la película sobre la mafia.

Tony en Los Soprano. Nos dejaba a principios
de 2013.
Así fue como tanto Frank como Nick, acompañaron a su
padre como figurantes. El actor también apareció, sin
acreditar, en «La Saga del Padrino» (1997), «Joe el
loco» (1974) y «Toro Salvaje» (1980). Más tarde, logró
personajes secundarios en «Sed de poder» (1984), «Uno
de los nuestros» (1990), «Sangre fresca» (1992), «Donnie
Brasco» (1997) ... Aunque, como aparece en «Green Book»,
Vallelonga siempre trató de mantener distancias con
la mafia italiana, en el cine sí le ha tocado dar vida
a italoamericanos de la peor calaña. En la pequeña pantalla,
Tony Lip participó en dos capítulos de la inmortal «Ley
y orden» y en «Los Soprano», donde interpretó a Carmine,
jefe del clande los Lupertazzi, quien explicó a Tony
Soprano que un capo «nunca lleva pantalón corto». «Tenía
algo que a muchos actores veteranos les cuesta hacer:
habilidad para relajarse. Simplemente respirar y estar
tranquilo. Lo puedes ver perfectametne en Carmine. Es
un tipo impasible, y eso supone cierta amenaza», explicaba
Viggo Mortensen a la publicación americana «NJ».
Muchas de estas historias personales sobre la trastienda
de las películas de la mafia están incluidas en el libro
«Shut Up and Eat!» («Come y calla»), escrito por el
propio Tony Lip, donde publica tanto sus recetas italianas
favoritas como las de sus amigos actores: Danny Aiello,
James Gandolfini, Chazz Palmintieri y Joe Mantegna,
entre otros. Todos explican, además, cómo es crecer
en Estados Unidos teniendo raíces italianas.
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Pocos años después de la Guerra de Secesión,
una diligencia avanza por el invernal paisaje de Wyoming.
Los pasajeros, el cazarrecompensas John Ruth (Kurt Russell)
y su fugitiva Daisy Domergue (Jennifer Jason Leigh), intentan
llegar al pueblo de Red Rock, donde Ruth entregará a Domergue
a la justicia. Por el camino, se encuentran con dos desconocidos:
el mayor Marquis Warren (Samuel L. Jackson), un antiguo soldado
de la Unión convertido en cazarrecompensas de mala reputación,
y Chris Mannix (Walton Goggins), un renegado sureño que afirma
ser el nuevo sheriff del pueblo. Como se aproxima una ventisca,
los cuatro se refugian en la Mercería de Minnie, una parada
para diligencias de un puerto de montaña. Cuando llegan al
local se topan con cuatro rostros desconocidos: el mexicano
Bob (Demian Bichir), Oswaldo Mobray (Tim Roth), verdugo de
Red Rock, el vaquero Joe Gage (Michael Madsen) y el general
confederado Sanford Smithers (Bruce Dern). Mientras la tormenta
cae sobre la parada de montaña, los ocho viajeros descubren
que tal vez no lleguen hasta Red Rock después de todo.
Sommersby es un remake estadounidense de 1992
dirigido por Jon Amiel, de tipo drama romántico, sobre el
fin de la guerra de Secesión de la película francesa de 1982
Le Retour de Martin Guerre, que estaba ambientada en el Siglo
XVI en El caso Martín Guerre.
Tras el fin de la guerra de secesión, mientras
que Jack Sommersby ha desaparecido, sin duda muerto en combate,
y su mujer Laurel ha tomado las riendas de los asuntos de
la propiedad sin él. No lo lamenta mucho, ya que era un hombre
rudo y un marido abusivo. Pero un día, Jack vuelve. Laurel
lo encuentra más delicado y completamente cambiado. ¿Se trata
de un impostor?
John "Jack" Sommersby (Gere) dejó su granja
para luchar en la Guerra Civil Americana y se presume muerto
después de seis años. A pesar de las dificultades de trabajar
en su granja en Vine Hill, Tennessee, su aparente viuda Laurel
(Foster) está contenta con su ausencia, porque Jack era un
esposo desagradable y abusivo. Hace planes para volver a casarse
con uno de sus vecinos, Orin Meacham (Pullman), que la ha
estado ayudando a ella y a su hijo pequeño con el trabajo
agrícola. Un día, Jack regresa con un aparente cambio de corazón.
Ahora es amable y cariñoso con Laurel y su hijo pequeño, Rob.
Por las noches, les lee la Ilíada de Homero, cosa que el viejo
Jack nunca habría hecho. Afirma que el libro le fue entregado
por un hombre que conoció en la cárcel. Jack y Laurel reavivan
su intimidad, lo que lleva a Laurel a quedar embarazada.

Medgar Evers, uno de los líderes más carismáticos en la lucha
por los derechos civiles en el sur de Estados Unidos, que
fue asesinado en junio de 1963.

El ex dueño de la plantación, Alan Johnson, y Britt, el esclavo
liberado al que considera un hermano. Britt se metió en una
pelea con un hombre, más tarde se fue a la casa que comparte
con Alan. Trás la pelea unos hombres buscan matar a Britt,
pero por desgracia, Alan y su esposa estaban allí, golpean
a Alan y matan a su esposa. Alan cae en una profunda depresión
y ahoga sus penas en la botella. Con el tiempo, desaparece.
Britt acepta el nombramiento como diputado marshall y se dedica
a encontrar al hombre que mató a la esposa de Alan.
Kareem Abdul-Jabbar es una leyenda de la NBA, pero
el hombre conocido por sus tiros a la canasta también
ha dedicado su vida a abogar por la igualdad y la justicia
social. Abdul-Jabbar emprenderá otro paso en su activismo
como productor ejecutivo y narrador del documental “Fight
the Power: The Movements That Changed America”, que
se estrena el sábado en History Channel. El programa
de una hora explora la historia de las protestas por
la justicia en Estados Unidos que se remontan al siglo
XIX.


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Dos hombres regresan de la Segunda Guerra Mundial
a su hogar, en una pequeña población rural en Mississippi.
Allí tendrán que adaptarse a su nueva vida tras la guerra,
y al racismo imperante en la región.

Eran las dos de la mañana y la luz de la linterna
cegó a Mildred y Richard Loving. “Me desperté y vi esa luz…
había un policía junto a mi cama”, recuerda ella. Con “voz
amenazadora”, se dirigió al hombre con desdén y preguntó:
“¿Quién es esta mujer con la que estás durmiendo?”. El sheriff
y dos de sus ayudantes revisaron el certificado de matrimonio
de la pareja y lo declararon nulo. Unas horas después, ambos
estaban entre rejas. Richard salió a la mañana siguiente.
Mildred fue recluida varios días más. Quizá fuera el color
de su piel lo que provocó que la retuvieran más tiempo. O
a lo mejor el policía intentaba hacerle pagar por su desacato,
al ser ella la que se levantó de la cama y frente a él, contestó
a su despreciable pregunta: “Soy su esposa”.
Este es solo uno de los insólitos episodios
por los que tuvieron que pasar los Loving, una pareja que
se enfrentó a una pena de prisión por contraer matrimonio
y cuya lucha permitió abolir definitivamente las leyes segregacionistas
que prohibían las uniones interraciales en Estados Unidos.
“El crimen de estar casados”. Así titulaba en
1966 la revista LIFE la primera referencia en los medios nacionales
al caso de los Loving. Por aquel entonces, la pareja esperaba
la sentencia del Tribunal Supremo, que un año después, en
junio de 1967, les daría la razón. El caso Loving v. Virginia
dictaminaría a su favor, declarando todas las leyes de uniones
segregacionistas del país inconstitucionales. Las más de medio
millón de parejas mixtas que existían en aquel tiempo les
deben su libertad a los Loving. Sin embargo, ellos nunca quisieron
verse como héroes, revolucionarios o meros activistas de la
lucha por los derechos civiles. “No lo hacemos porque alguien
tenga que hacerlo y queramos ser nosotros. Lo hacemos por
nosotros, y porque queremos vivir aquí”, explicó Richard a
la revista.
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Len Tau y Jan Mashiani fueron los primeros africanos
negros en participar en los Juegos Olímpicos modernos.
En 1904, EEUU celebró los JJOO más lamentables:
la maratón la ganaron en coche y hubo deportes para "seres
primitivos". A este respecto, se trató de dos jornadas
donde el evento obligaba a competir a los que EEUU consideraba
“seres primitivos” (negros africanos o indios) en “disciplinas”
como el lanzamiento de lanzas o arcos de cada “tribu”. El
motivo era doble: se intentaba ridiculizar y demostrar la
superioridad física y moral de la cultura angloamericana.
Un hecho lamentable de la historia del deporte que el COI
ha tratado de erradicar desde entonces.
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La pareja se conoció en su ciudad natal, Central
Point, en el estado de Virginia. Allí los negros y los blancos
convivían en paz, trabajando juntos en las granjas y en el
cultivo de tabaco, el motor económico del pueblo. Comenzaron
a salir en el instituto, cuando Mildred tenía 11 años, seis
menos que Richard. Al cumplir ella la mayoría de edad se quedó
embarazada. Tener un hijo sin estar casados era un estigma
imposible de asumir por aquel entonces, así que en 1958, la
pareja viajó a Washington para contraer matrimonio. Solo cinco
semanas después, de vuelta en su hogar, el sheriff del condado
los detuvo mientras dormían en su casa para meterlos en prisión.
Su delito era el “cohabitar como hombre y mujer, en contra
de la paz y la dignidad de la mancomunidad de Virginia”, una
ley vigente en 17 estados por aquel entonces. Las comunidades
del sur de Estados Unidos, normalmente más conservadoras y
cerradas, han permitido que muchas de estas leyes perduraran
hasta muy avanzado el siglo XX, en pos de la «integridad y
pureza» de la raza blanca.
El juez los condenó a un año de cárcel, pero
les ofreció suspender la sentencia si salían del estado y
permanecían en el exilio durante al menos 25 años. Asustados
y desconocedores de su derecho de apelación, la pareja huyó
a Washington, donde vivieron un lustro. Los Loving volvieron
a Virginia para visitar a la familia de Mildred y fueron arrestados
de nuevo. Pero en esta ocasión, decidieron luchar. Fijaron
la residencia en su ciudad natal y pidieron ayuda al Fiscal
General del Estado y a la Unión Estadounidense por las Libertades
Civiles.

Una de las fotos que hizo Grey Villet al matrimonio
Loving en 1965. Richard besa a su esposa tras llegar a casa
de trabajar. El fotógrafo sudafricano convivió con la pareja
y sus tres hijos.
Hablamos de Villet en JyV >> fotografía
>> autores.

El estado alegó que prohibir el matrimonio interracial
no era discriminatorio, ya que se aplicaba tanto para blancos
como para negros. Los abogados de la Unión intentaron que
el juez Leon Bazile se retractara de su veredicto original,
pero Bazile, un defensor de la segregación racial, se negó
a hacerlo. Según The Telegraph esta fue su sentencia. “El
todopoderoso Dios ha creado las razas blancas, negras, amarillas,
malayas y rojas, y las separó en diferentes continentes. Y,
si no fuera por la interferencia de su acuerdo, no habría
ninguna razón para tal matrimonio. El hecho de que separara
las razas nos muestra que él no pretendía que se mezclaran
entre ellas”. Gracias al dictamen posterior del Tribunal Supremo,
y casi una década después de contraer matrimonio, los Loving
pudieron vivir por fin en el lugar donde siempre quisieron,
Virginia.
El escritor Phyl Newbeck contó su historia en
2004 en el libro Virginia hasn´t always been for lovers (Virginia
no siempre fue para los enamorados), pero su caso adquirió
relevancia y popularidad internacional gracias a un documental
emitido por la HBO. Jeff Nichols, una de las grandes promesas
del cine norteamericano gracias a trabajos como Mud, vio el
tráiler y se echó a llorar, según confiesa en una entrevista
con El País. “Cometí otro error, pasárselo a mi esposa, que
me dijo que si no rodaba la historia sobre ellos se divorciaba
de mí”. Loving, con Joel Edgerton (El gran Gatsby) y Ruth
Negga (Misfits) como Richard y Mildred, estrenada en la sección
oficial del Festival de Cannes, con críticas unánimes y entusiastas,
toda una revelación en 2016. Tanto es así, que se retrasó
la fecha de estreno al público hasta el siguiente noviembre,
para poder competir en la temporada de premios. Nichols dijo
que quería que su película hablara de la gente y no de los
políticos, ya que contaba con “la relación de amor más pura
de los Estados Unidos”.
Tras tantos años de pelea, en 1975 un conductor
borracho chocó contra su coche. Richard falleció y Mildred
perdió el ojo derecho. Cuando se cumplía medio siglo desde
aquella boda en Washington que no fue (o que no dejaron ser),
en 2008 Mildred murió. Unos meses antes, había ofrecido a
la prensa el último testimonio de un amor y una lucha que,
contra su deseo inicial, va a perdurar en la historia. “No
pasa un día en el que no piense en Richard y nuestro amor,
y lo que significó para mí tener la libertad de casarme con
la persona querida, incluso si los otros pensaban que era
“la equivocada”.

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I Am Not Your Negro (No soy tu negro) es una
película documental filmada en 2016 por Raoul Peck basada
en la obra inconclusa Remember this house de James Baldwin
sobre el racismo en Estados Unidos.
El escritor James Baldwin realizó en 1979 un
ensayo, Remember This House, sobre el racismo en Estados Unidos,
hablando de su relación con Malcolm X, Martin Luther King,
Medgar Evers, entre otros activistas, y el proceso por la
lucha de los derechos de los afroestadounidenses. Raoul Peck
tomó el documento inconcluso Remember This House que escribió,
en 1979, James Baldwin y en voz de Samuel L. Jackson presenta
una recuperación de fotografías y vídeos relacionadas con
las notas y el contexto contemporáneo.
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Tratando uno de los temas más polémicos de los
últimos años, ‘The Hate U Give’ cuenta una historia sobre
la raza, la identidad y el conflicto entre la gente negra
y los policías contado desde la perspectiva de una adolescente,
Starr Carter, interpretada por Amandla Stenberg. Starr vive
entre dos mundos: el barrio pobre, en su mayoría negro, donde
vive, y la escuela para ricos, en su mayoría blancos, donde
estudia. El incómodo equilibrio entre estos mundos se hace
añicos cuando Starr es testigo de la muerte de su mejor amigo
de la infancia a manos de un oficial de policía. Lo que Starr
haga, o no haga, podría trastornar su comunidad e incluso
poner en peligro su vida.

Dirigida por George Tillman Jr. y basada en
un guión de Tina Mabry y Audrey Wells, ‘The Hate U Give’ también
está protagonizada por Regina Hall y Russell Hornsby, como
los padres de Starr, y completan el reparto Issa Rae, Sabrina
Carpenter, Algee Smith, Lamar Johnson, Anthony Mackie, KJ
Apa y Common. La película trata un tema que también podemos
ver en la serie de Netflix ‘Seven Seconds’ y está basada en
la novela del mismo título de Angela Thomas. El libro rebasó
las 63 semanas en la lista de best-sellers de jóvenes adultos
del New York Times, después de debutar en el puesto número
1, por lo que era de esperar que llegaría la película basada
en el mismo.
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Prohibidos.

Nacida de padres blancos, ultraconservadores
y prosélitos del Apartheid, Sandra Laing heredó por la gracia
de Mendel y de unos lejanos antepasados, la piel negra de
una raza por siempre agraviada. El pigmento silente de un
ancestro desconocido había despertado en el peor sitio y momento.
Sandra nació negra, pero la ofuscación y presión familiar
la convirtieron en una blanca ‘postiza’ hasta que la mentira
reventó. Esta es la fantástica y ridícula historia de la búsqueda
de una identidad perdida dentro de un régimen tan absurdo
como irracional.
Sandra Laing tiene hoy el gesto recio de su
retrato, se adivina un pasado difícil. Medio siglo luchando
por encontrar un hueco en la misma sociedad que por la mañana,
en el seno de una familia de fieles ‘afrikaners‘, le daba
de comer; mientras que por la tarde, con el carné de su piel
por toda documentación, le impedía circular libremente por
la calle. Una infancia con dos identidades de derechos opuestos
que minaron su confianza en el sistema y ridiculizaron las
bases ideológicas del oscuro régimen. «Mi padre siempre me
decía que era blanca. Él pensaba en mí como ‘su niña blanca’.
Sandra nació en 1955 en Piet Retief, epicentro
del integrismo ‘negrero’ y afortunado paraje de bosques perennes
y minas doradas. Cuentan las fuentes familiares que la cara
de sus padres al recibirla en este mundo fue épica. Dos árboles
genealógicos más blancos que el pulido marfil africano ahijaban,
por la gracia de su Dios blanco, el castigo de una niña ‘manchada’
de piel pero con sangre de su misma sangre. Paradójicamente
el mismo ‘principio de segregación’ que profesaban en comunión
con la doctrina ‘afrikaner’ es el que determinó el color de
la piel de su discípula:
Segunda Ley de Mendel o Principio de la segregación
“ […] Ciertos individuos son capaces de transmitir un carácter
aunque en ellos no se manifieste”.
Sus progenitores (Abraham y Sannie) defendían
a muerte la pureza de sus ancestros; catalogación muy común,
por entonces, para atestiguar ‘alto pedigree’ y el abolengo
de los pulcros linajes afines al movimiento. Pero un gen recesivo
de alguna generación muy lejana y descatalogada -seguro por
vergüenza- pasó a manifestarse como ‘dalla justiciera’ en
manos del inocente. Los ojos mostraban una certeza que la
razón anulaba por deshonra de la impureza de su casta. Una
prueba de ADN posterior confirmó la paternidad de Abraham
y Sannie. En 1967 el gobierno sudafricano, a instancias del
padre de Sandra, aprobó una ley que declaraba ‘blancos’ en
derecho a todos los hijos de padres blancos. Sandra Laing
blanca y la incoherencia al servicio del racismo.

Sandra Laing con su hermano y su madre y en
el colegio de blancos ‘Deborah Retief‘.
Los primeros años de la infancia de Sandra fueron
tan blancos como el expediente de sus progenitores en el ritual
burgués ultraconservador. Colegio y costumbres de blancos
salpicados con adoctrinamiento antisubversivo en la Iglesia
Reformista Holandesa. El color de la piel y los rizos del
pelo eran obviados con disimulo ignorante por su progenitor,
no así por los extraños. Siempre que podía, su madre la apartaba
del sol para impedir remarcar su pigmento natural mientras
peinaba sus rizos diariamente con potingues oleosos en una
lucha alisadora imposible. Sandra no entendía nada. Más adelante
su padre abusaría de las cremas despigmentantes que abrasarían
varias veces la cara de Sandra. Después de 5 años en la ortodoxa
escuela infantil Deborah Retief y tras la marginación ejercida
por toda la comunidad infantil al grito de «cafre» o «negra
sucia» fue expulsada, con 10 años, por la dirección, que informó
convenientemente a las autoridades. Dos policías la escoltaron,
entre lágrimas, a su casa. Sólo el test de ADN y la potestad
de su padre al frente del Partido Nacional-racista salvaron
a Sandra de una segura deportación al ‘gueto negro’ de la
ciudad, abandonando el domicilio familiar. Pero la niña fue
rechazada por la iglesia tradicionalista y repudiada por todo
su comunidad. No podía relacionarse con ningún blanco y hasta
nueve colegios negaron su nueva escolarización. El padre apeló
a la recalificación de 1967 pero la ley fabricada por él mismo
no cambiaba el color de su piel para evitar los prejuicios
ajenos.

Sandra empezó a frecuentar entonces amistades
de color. A los 16 años se fugó a Swazilandia con un frutero
zulú llamado Petrus Zwane con el que más tarde se casó y tuvo
dos hijos. Su padre no se lo perdonó nunca por traicionar
los ‘ambiguos’ principios que le había inculcado. Le retiró
el saludo, acusó a su marido de secuestro y prometío recibirla
con disparos, primero a ella y luego a Petrus si pisaban de
nuevo sus tierras. Murió antes de volver a hablar con ella.
A la vuelta a su tierra natal, Sandra tuvo que asentarse en
el gueto, sin agua ni electricidad y sometidos a la dureza
del Apartheid. Le retiraron la custodia de sus propios hijos
por la misma ley que modeló su padre y que impedía la convivencia
de dos razas bajo un mismo techo: ella era todavía legalmente
blanca. Sobrevivió hasta la caída del Apartheid en 1990 y
a otro matrimonio, para, después de 30 años, volver a ver
a su madre y reconciliarse.

Los grandes terratenientes del Sur ya no cuentan
con esclavos negros para realizar ciertos trabajos, por lo
que contratan a mexicanos a precios miserables. Estos pagan
por el viaje, sin saberlo, a una banda de mafiosos para que
les introduzcan de forma ilegal en los Estados Unidos. Pero
la banda se deshace se ellos y se queda con todo el dinero.
Ante la imposibilidad por parte del ejército de controlar
la frontera, se ha optado por poner precio a las cabezas de
los miembros de la banda, lo cual atraerá a dos cazadores
de recompensas: Johnny Brandon (Django en la traducción) y
Everett Murdock (Sartana).
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Referencias. |
>>
Literatura
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Apenas medía metro y medio, pero hizo bueno eso de que el
perfume y el veneno vienen en tarros pequeños. La estatura
de Harriet Beecher Stowe fue lo suficientemente grande como
para poner patas arribas un país en el que la esclavitud era
un pilar más del engranaje laboral y en el que las mujeres
no tenían voz en asuntos de Estado. Lo que la autora plasmó
en «La cabaña del tío Tom» supuso tal impacto que, en menos
de una década, Estados Unidos se veía inmersa en toda una
guerra civil que se extendería de 1861 a 1865. Se le atribuye
a Abraham Lincoln un acercamiento a Stowe al poco de haber
comenzado el conflicto: «Así que es usted la pequeña mujer
que escribió el libro que ha desatado esta gran guerra», le
dijo.
Igual que la muerte de George Floyd desató una ola
de protestas en contra del racismo, la novela de Stowe produjo
un ambiente abolicionista que derivó en la Guerra de Secesión
de 1861 y en la posterior supresión de la esclavitud.
Abolicionista reconocida, la escritora había convertido su
novela en un auténtico «best-seller» del siglo XIX. Una herramienta
perfecta para levantar los ánimos antiesclavistas. Desde su
publicación en junio de 1851, «La cabaña del tío Tom» fue
una historia de masas. El periódico «The National Era» había
previsto una serie corta, pero la aceptación del público obligó
a Jewett, el editor, a ampliar, primero, el papel y, luego,
a convertirlo en el libro que tenemos hoy. El día del lanzamiento
se compraron 3.000 copias y cada nueva jornada subía su cotización.
Hasta el punto de lanzar una edición «gourmet» un año más
tarde, cuando ya se habían vendido 300.000 ejemplares y comenzaba
su expansión por el Viejo Continente. Dicen las malas lenguas
que en Reino Unido gustó por el hecho de comprobar que los
todopoderosos Estados Unidos no eran tan libres como presumían.
A pesar del éxito, Jewett se vio obligado a cerrar poco antes
de la Guerra de Secesión y la producción se detuvo hasta que
una nueva editorial recuperó su impresión en 1862. Solo la
Biblia vendía más que Stowe.

Escritora estadounidense, feminista y abolicionista.
Publicó múltiples novelas y artículos periodísticos. La más
famosa de sus obras es La cabaña del tío Tom (Uncle Tom's
Cabin), la cual narra una historia de la vida en esclavitud
y fue publicada originalmente entre 1851 y 1852, en forma
seriada, en un órgano periodístico abolicionista, The National
Era, editado por Gamaliel Bailey. Aunque Stowe nunca había
pisado el Sur estadounidense, en 1853 publicó A Key to Uncle
Tom's Cabin, un trabajo en el que documenta la veracidad de
la descripción de las vidas de los esclavos que había realizado
en la novela. Su segunda novela fue Dred: A Tale of the Great
Dismal Swamp, de 1856, también de tema esclavista y abolicionista.

En el centro del bullicio, una trama que comienza «a mediados
de una fría tarde de febrero»: el matrimonio granjero de los
Shelby decide vender a dos de sus esclavos para hacer frente
a las deudas. Uno es el tío Tom, y el otro Harry, el hijo
de la criada, que cuando se entera de las intenciones de sus
amos decide huir junto a su vástago. Por su parte, Tom sí
es vendido al señor Haley, un comerciante de esclavos, que
lo monta en un bote para venderlo más tarde en el mercado.
Durante el traslado, Tom salva a una niña blanca que había
caído al agua, lo que le vale para ser comprado por el padre
de la muchacha, Augustine St. Clare, como forma de agradecimiento.
A partir de ahí se sucederán las peripecias de Tom con los
diferentes personajes del libro, esclavos y amos, a través
de los cuales se irán viendo las diferentes caras del Sur
norteamericano.
A pesar de que el tío Tom sea el personaje principal, el
esclavo a través del cual Stowe quiso denunciar la situación
de ese Estados Unidos de mediados del XIX, la revisión del
libro en años posteriores le ha llevado a ser acusado de «venderse
a los blancos». La gran parte de los abolicionistas vieron
el libro como una ayuda para la causa, sin embargo, también
los hubo que se opusieron por esa «sumisión» de Tom y por
la migración de los personajes negros «más fuertes», entre
otras. Todo ello, sabiendo que la intención de la escritora,
como recuerda Debra J. Rosenthal en «Harriet Beecher Stowe’s
Uncle Tom’s Cabin» (2003), fue la de construir a un «héroe
noble», alguien al que admirasen sus lectores. El acercamiento
del protagonista hacia sus contrarios le hizo ganarse las
críticas de una parte de «su» público. A medida que avanza
la novela, el tío Tom se va alejando del sentimiento de explotación
y va logrando el «cariño blanco», a la vez que los ayuda a
ver el mal de sus acciones.

Stowe llegó a recibir amenazas e, incluso, un paquete con
una oreja de un esclavo. Como muestra la imagen, el desprecio
a la vida era total.
Ni por esas. Ya en tiempos modernos, los lectores han vuelto
a poner en duda el impacto histórico de «La cabaña» como una
herramienta antiesclavista. Descripciones racistas condescendientes,
el habla y el comportamiento de los personajes negros (además
de la citada pasividad del tío Tom al aceptar su destino)
son algunos de los puntos que han vuelto a rebatir la novela.
En los 60 y 70 llegaron acusaciones de «traición racial» por
parte del «Black Power», que consideró que Tom hizo que los
esclavos fueran «peores que los dueños de esclavos». Años
antes, en 1949, James Baldwin había dedicado todo un ensayo
a calificar la obra de Stowe de ser «muy mala» y arruinada
por el «sentimentalismo». Todo lo contrario a las afirmaciones
que más recientemente ha pronunciado Henry Louis Gates Jr.,
que habla de un «documento central en las relaciones raciales
estadounidenses y una exploración moral y política significativa
del carácter de esas relaciones».
Es curioso comprobar cómo novelas que se escribieron con
una intención determinada terminan dándose la vuelta hacia
un lado y otro con el paso de los años. Lo hemos podido comprobar
en el Caso Floyd y con «Lo que el viento se llevó» (1936),
una obra original en la que Margaret Mitchell, con el telón
de la Guerra de Secesión de fondo, narra las bondades de la
vida en las plantaciones de Georgia. Y aunque la historia
se hubiera escrito por una partidaria del Sur, la película
de Victor Fleming del 39 significó el primer Oscar para una
actriz negra, Hattie McDaniel. Un hito para la inclusión en
Hollywood que 80 años después vive una nueva etapa tras las
revueltas a causa de la muerte de George Floyd, que han obligado
a revisar una cinta que ahora acusada de «racista».

“No puedo respirar”: un afroamericano muere bajo custodia
policial en Minneapolis.

George Floyd: quién era el afroestadounidense muerto bajo
custodia policial en Minneapolis (y qué se sabe del agente
involucrado en el incidente).

Muerte de George Floyd: qué es la "paradoja de Minnesota"
y qué dice de la discriminación racial en Estados Unidos.

George Floyd no fue el único: otras víctimas narran los abusos
del oficial Derek Chauvin.

De vuelta a mediados del siglo XIX, y mientras el público
devoraba el libro por la historia que contaba y por la empatía
que sentían, las gentes del Sur no estaban nada contentos
con la novela, que, como era de esperar, fue atacada por los
partidarios de la esclavitud. Para el escritor William Gilmore
Simms, la obra era totalmente falsa y su crítica se acercaba
a la de otros que la calificaron de «criminal». Incluso un
librero de Alabama tuvo que escapar de su ciudad, Mobile,
por vender copias de «La cabaña». Por descontado que el enfado
derivó en amenazas, vía carta, para la propia Stowe, pero
también los hubo que decidieron dar un paso más y enviar un
paquete con una sorpresa dentro: la oreja de un esclavo negro.
Hasta se desarrolló una literatura anti-Tom para hacer de
contrapeso.
La falta de experiencia de Stowe, nacida en Litchfield (Connecticut),
en la vida sureña fue aprovechada por algunos para atacar
su falta de exactitud. La autora no ocultó que nunca había
estado en una plantación, pero que sí se había inspirado en
los esclavos fugitivos que habían llegado hasta su tierra:
«Las escenas que observó en el río Ohio, incluyendo ver a
un esposo y una esposa siendo vendidos por separado, así como
también periódicos y revistas y entrevistas, contribuyeron
con material a la trama emergente. La familia compartió su
sentimiento abolicionista y fue activa en la ocultación de
esclavos fugitivos», recoge la biblioteca de la Universidad
de Wisconsin-Milwaukee. No se iba a quedar Stowe de brazos
cruzados y dos años después de comenzar con su novela, en
1853, publicaba un texto en el que documentaba cada uno de
las dudas que sobrevolaban su obra. Pero quiso ir un paso
más allá y ya no solo atacó a la propia esclavitud, sino que
quiso mostrar cómo el sistema legal era el que permitía dicha
actividad, así como el maltrato de los propietarios a los
esclavos. Ampliaba los temas a tratar dentro de una novela
que, además del sometimiento, también pivota sobre la maternidad
y el cristianismo, principalmente en el humilde tío Tom.
Adaptaciones al cine.
En el monográfico hablamos de Harriet Tubman, la
mujer estadounidense que famosamente condujo a 70 personas
esclavizadas a través del “ferrocarril clandestino”, una red
de caminos secretos, rutas y casas de seguridad; a la libertad.
Menos conocido es Josiah Henson, que vino antes que Tubman.
Nació en la esclavitud en Maryland, huyó de su dueño y escoltó
a 118 personas esclavizadas a través de la red hasta Canadá.
En la actualidad, el Departamento de Parques del condado de
Montgomery en Maryland organizó el museo Josiah Henson
Museum en honor al abolicionista estadounidense en la misma
plantación de tabaco y trigo en la que laboró durante tantos
años.
“Queremos volver a ponerlo en el punto de mira y hacer que
la gente entienda lo importante que es para entender la esclavitud
en el Sur no profundo y también para el movimiento de la abolición”,
dice el historiador Jamie Kuhns. El museo abrió en
Noviembre de 2020.

Una réplica del sombrero de Josiah Henson y una fotografía
de su autobiografía con su foto y firma.
La autobiografía narrada de Henson, La vida de Josiah Henson,
fue publicada originalmente en 1849 e inspiró a Harriet Beecher
Stowe a escribir La cabaña del tío Tom, que modela su personaje
en honor a Henson. Stowe conoció a Henson antes de que su
libro se publicara en 1852.

La novela antiesclavista de Stowe, inspirada en Josiah Henson,
se convirtió en la novela más vendida del siglo XIX y contribuyó
a iniciar la guerra civil estadounidense que acabó con la
esclavitud.
La vida de Henson estuvo llena de altibajos. Nacido en 1789
en el sur de Maryland, experimentó la brutalidad de la esclavitud
a una edad temprana. Su padre atacó a un capataz por agredir
a la madre de Henson. Como castigo, Henson padre fue azotado,
le cortaron la oreja y fue vendido a otro esclavista, indica
Kuhns. Henson nunca volvió a ver a su padre. El resto de su
familia fue dividida en una venta, pero Henson se unió a su
madre en la plantación de Isaac Riley en Maryland. Además
de trabajar como capataz y vender los productos de Riley en
Washington, Henson predicó en la Iglesia Metodista Episcopal
para ganar 350 dólares para comprar su libertad. Riley trató
de venderlo en Nueva Orleáns de todos modos. Luego, Henson,
su esposa y sus dos hijos menores escaparon de la esclavitud
en Kentucky, caminando más de 960 kilómetros hasta la actual
Ontario (Canadá).

La casa principal todavía está en pie en la plantación de
Isaac Riley, ahora conocida como parque Josiah Henson. En
la casa se situa un museo en honor a Henson.
Allí, Henson ayudó a establecer Dawn Settlement (el asentamiento
del amanecer), una comunidad de 500 negros libres. Regresó
a Estados Unidos varias veces para guiar a los esclavos hacia
la libertad, predicar la palabra de Dios y recaudar dinero
para el asentamiento. Henson también hizo varios viajes a
Gran Bretaña para recaudar dinero y oponerse a la esclavitud.
En los últimos años de Henson, el abolicionista y presidente
de Estados Unidos Rutherford B. Hayes lo recibió en la Casa
Blanca. La Reina Victoria lo agasajó en el palacio de Buckingham.
Falleció en 1883 a los 93 años. “Tuvo mucha fama en su vida”,
dice Kuhns. “La gente lo conocía en Estados Unidos y Canadá
y también en Inglaterra”.

El sitio histórico y museo “Cabaña del tío Tom” en Dresden
(Canadá), fue construido en el asentamiento para negros que
Josiah Henson ayudó a establecer.
Gertrudis Gómez de Avellaneda (Santa María de Puerto Príncipe,
Cuba, 23 de marzo de 1814 - Madrid, 1 de febrero de 1873),
llamada cariñosamente «Tula» o «La Avellaneda», fue una novelista,
dramaturga y poetisa española del Romanticismo. Se instaló
en la Península a los veintidós años, donde comenzó a publicar
bajo el seudónimo de «La Peregrina» y se dio a conocer con
la novela Sab, considerada la primera novela antiesclavista
(anterior incluso a Uncle Tom's Cabin, la cabaña del tío Tom,
de la escritora estadounidense Harriet Beecher Stowe). Es
considerada como una de las precursoras de la novela hispanoamericana,
junto a Juana Manso, Mercedes Marín, Rosario Orrego, Júlia
Lopes de Almeida, Clorinda Matto de Turner, Juana Manuela
Gorriti y Mercedes Cabello de Carbonera, entre otras.

De formación neoclásica, fue valorada en su época como una
de las figuras clave del romanticismo hispanoamericano. El
tratamiento que dio a sus personajes femeninos la convirtieron
en una de las precursoras del feminismo moderno. Entre su
vasta obra, destaca su novela histórica Guatimozin, último
emperador de México (1846) y sus piezas teatrales Saúl (1849)
y Baltasar (1858), considerada esta última como una de las
obras maestras del teatro romántico. Referentes como Margarita
Nelken han reseñado sus obras, y entre sus coetáneos contó
con la admiración de su amigo Alberto Lista y el político,
orador y alcalde de Madrid Fermín Caballero. Tanto Juan Valera
como Marcelino Menéndez y Pelayo fueron grandes admiradores
de su obra, considerándola como una de las más grandes poetas
de lengua castellana y refiriéndose a ella como «la poetisa
más grande de los tiempos modernos».
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Maria Firmina dos Reis (São Luís, 11 de octubre
de 1825 - Guimarães, 11 de noviembre de 1917) fue una educadora
y escritora abolicionista por la esclavitud brasileña, considerada
la primera novelista del país. En 1880 fundó la primera escuela
mixta y gratuita del Estado de Maranhão.


Es un mosaico cariñoso de vivencias negras, un canto amoroso
y doloroso. En la figura del personaje Fio Jasmim, Conceição
analiza magistralmente las contradicciones y complejidades
que rodean la masculinidad de los hombres negros y sus efectos
en las relaciones con las mujeres negras. El libro es una
inmersión en la poética de la escritura y al mismo tiempo
un homenaje al amor desde una perspectiva pocas veces vista
en la literatura brasileña.

El camino del tabaco es una novela de 1932 escrita por Erskine
Caldwell sobre los campesinos del algodón en Georgia. Fue
dramatizado para Broadway por Jack Kirkland en 1933, y funcionó
por un entonces sorprendente periodo de ocho años (3.182 actuaciones).
Se realizó una versión cinematográfica en 1941 dirigida por
John Ford, aunque se modificó considerablemente el argumento.
En los campos de Augusta, en el estado de Georgia, el algodón
ha dejado de cultivarse y los campesinos se han trasladado
a la ciudad para trabajar en las hilanderías. Jeeter Lester,
el personaje central, es un blanco pobre, heredero arruinado
de una extensa propiedad, que en tiempos de su abuelo había
sido próspera. Por desidia y enraizamiento, él no ha abandonado
sus tierras, de las cuales es sólo el arrendador, y mantiene
la inútil esperanza de que al llegar la primavera, si consigue
un pequeño préstamo, podrá comprar unas semillas de algodón
y alquilar una mula para reavivar el cultivo. Su mujer, Ada,
con quien tuvo diecisiete hijos, mata el dolor que le produce
el hambre mascando tabaco y la abuela, ignorada por todos,
se arrastra sigilosamente, como un animal, por los matorrales
en busca de raíces y leña. Una hija y un hijo todavía viven
con ellos: Ellie May, de 18 años, y Dude, de 16 años. Los
otros han abandonado el hogar.
Kneel to the Rising Sun es una colección de cuentos de Erskine
Caldwell publicada por primera vez en 1935. Las diecisiete
historias, de solo unas pocas páginas cada una, tratan sobre
diversas tragedias que ocurrieron a principios del siglo XX
en el sur de Estados Unidos, causadas principalmente por la
pobreza o el racismo. Caldwell es más conocido por sus novelas,
como Tobacco Road; sin embargo, Kneel to the Rising Sun es
muy elogiado por sus críticos.

La extraordinaria historia de la autora de "Mujercitas".
Al igual que la última versión de "Mujercitas" de la actriz
y directora de cine estadounidense Greta Gerwig estrenada
en 2020, la novela original escrita por la estadounidense
Louisa May Alcott hace más de 150 años, fue un éxito rotundo.
Publicada inicialmente en dos partes, los críticos destacaron
la frescura y la naturalidad de este relato que describía
de un modo muy real la vida de cuatro hermanas de una familia
humilde de Nueva Inglaterra, Estados Unidos, antes y después
de la Guerra Civil.

Pásate por >> La bibliotecaria >> Diciembre
2019.
Pásate por >> La bibliotecaria >> Febrero
2020.
Angie Thomas (1988) es una autora americana que nació, creció
y continúa viviendo en Jackson, Mississippi. Escribió la novela
para adultos jóvenes The Hate U Give (El Odio Que Das) y en
2019 lanzó su segunda novela, On the Come Up. Aunque es ficción,
el objetivo del trabajo de Thomas es sacar a la luz los problemas
que enfrentan muchos afroamericanos en los Estados Unidos
y facilitar el entendimiento del movimiento de Black Lives
Matter (Las Vidas Negras Importan).
Angie Thomas nació en Jackson, Mississippi. Creció cerca
de la casa del activista de derechos civiles asesinado Medgar
Evers y le contó a la revista Ebony que su madre escuchó el
disparo que lo mató. Cuando tenía seis años, Thomas presenció
un tiroteo. El día después del incidente, su madre la llevó
a la biblioteca para mostrarle que el mundo no se parecía
en nada a lo que vio en ese momento, y esto la inspiró a comenzar
a escribir. Es la única hija de su madre, pero tiene muchos
medios hermanos.

The Hate U Give (El Odio Que Das), originalmente
terminado como una historia corta, debutó en el número uno
de la lista de libros más vendidos del New York Times para
libros de tapa dura para adultos jóvenes en la primera semana
de su lanzamiento. The Hate U Give fue escrito, como dice
Angie Thomas, para reconocer el tema bastante controvertido
de la brutalidad policial y el movimiento Black Lives Matter
(Las Vidas Negras Importan). En resumen, este libro cuenta
la historia de una muchacha llamada Starr Carter y cómo su
vida se ve afectada por la muerte de su amigo Khalil, un adolescente
negro desarmado que recibió disparos a manos de un oficial
de policía. The Hate U Give trata el efecto de la brutalidad
policial en las comunidades de quienes rodean a la víctima.
En algún momento de este monográfico
hablamos de aquellos primeros encuentros entre colonos europeos
y los indígenas de América, también llamados indios americanos,
amerindios, nativos americanos o aborígenes americanos, los
primeros pobladores humanos de América y sus descendientes,
que mantienen su cultura o se reconocen como tales.
En su libro Continente indígena. La implacable pugna por
Norteamérica, el aclamado historiador Pekka Hämäläinen presenta
un potente argumentario que echa por tierra muchos de los
supuestos más aceptados de la historia de Norteamérica. Hämäläinen
gira nuestra perspectiva para alejarnos del Mayflower, de
los padres fundadores y de otros episodios trillados de la
cronología convencional, para acercarnos a un mundo de naciones
nativas cuyos miembros, lejos de ser víctimas indefensas de
la violencia colonial, dominaron el continente durante siglos
tras la llegada de los primeros europeos.
Peter Cozzens consigue con el libro La tierra llora. La amarga
historia de las Guerras Indias por la conquista del Oeste,
una narración apasionante merecedora del prestigioso Gilder
Lehrman Prize for Military History y que ha sido elogiado
por Booklist como «un maravilloso trabajo de comprensión y
compasión».
En el libro Las Guerras Apaches. Polvo y sangre en la última
frontera del salvaje Oeste, Paul Andrew Hutton relata este
legendario conflicto, tan presente en el imaginario popular,
tan pleno de heroísmo como de brutalidad, con un pulso que
consigue trasladar la intensidad del drama y ponerse en la
piel de ambos bandos, haciendo justicia a los nombres legendarios
de Gerónimo, Mangas Coloradas, Cochise o Victorio. Como hilo
vertebrador, Hutton revive la experiencia de individuos cuya
vida discurrió a medio camino entre los dos mundos, como el
legendario explorador y cazarrecompensas tuerto Micky Free
o como Apache Kid, el último indio libre.


Recibida con elogios entusiastas por la crítica del Reino
Unido y Estados Unidos, que la ha considerado de forma unánime
uno de los mejores libros del años, La impostura supone el
regreso a la novela de Zadie Smith, siete años después de
Tiempos de swing y un cuarto de siglo después de su irrupción
en el panorama literario con Dientes blancos. Llena de vida,
ideas, humor, sentimientos y algo semejante a una verdad moral,
La impostura narra con extraordinaria habilidad las controversias
sociales del Londres victoriano a través de un puñado de personajes
memorables.
Corre el año 1873. La escocesa Eliza Touchet es la prima
y ama de llaves de William Ainsworth, un novelista antaño
famoso pero ahora en decadencia, con quien vive desde hace
treinta años. Mujer de múltiples intereses —la literatura,
la justicia, el abolicionismo, las clases sociales y las esposas
de su primo—, Eliza se entusiasma con un intrigante juicio
que está levantando encendidas pasiones en Londres: sir Roger
Tichborne, heredero de un enorme imperio y desaparecido en
el mar años antes, ha reaparecido de repente y reclama lo
que le corresponde. En particular, a Eliza le llama la atención
Andrew Bogle, testigo clave en el juicio, y quiere saberlo
todo sobre él. Criado como esclavo en las plantaciones de
azúcar de Jamaica y sirviente de la familia Tichborne durante
décadas, Bogle es el hombre que puede confirmar o desmentir
las increíbles pretensiones del aspirante a la fortuna de
los Tichborne.
Vertiginosa exploración de los engaños y autoengaños de la
condición humana, La impostura nos adentra en un fascinante
mundo victoriano en el que realidad y ficción se mezclan con
vigor. Una novela con resonancias muy contemporáneas en la
que una heroína inolvidable se atreve a enfrentarse al brutal
pasado colonial de Inglaterra.

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