Este martes se conoció la decisión emitida desde la Fiscalía
del distrito de Kenosha en Wisconsin, Estados Unidos, que
dejó sin cargos a los policías que interceptaron a Jacob Blake
frente a su familia el pasado agosto; uno de los absueltos
propició siete disparos al ciudadano ocasionando su inmovilidad.
Michael Graveley, el juez que dictó la sentencia a favor del
policía que disparó por la espalda a Blake, Rusten Sheskey,
basó el fallo en que esta acción supone defensa propia, teoría
también apoyada por el sindicato de policía de Kenosha. La
hipótesis planteada es la de que Jacob Blake se encontraba
armado con un cuchillo y Sheskey le ordenó varias veces que
lo dejara caer, sin que él accediera a hacerlo. La decisión
ha erosionado las reacciones de la comunidad que se ha manifestado
en rechazo a la violencia policial descontrolada, tres meses
antes con la muerte de George Floyd y que se enardeció aún
más cuando se viralizó el vídeo en el que la policía dispara
al afroestadounidense Blake.
El abogado y defensor de los derechos civiles en EE.UU.,
Attorney Ben Crump, rechazó la decisión de la fiscalía e hizo
un llamado a la población a continuar con las denuncias contra
la violencia policial que se vive en el país norteamericano.
“Continuaremos avanzando con nuestra propia investigación
y lucharemos por un cambio sistémico en la vigilancia policial
y la transparencia en todos los niveles. Instamos a los estadounidenses
a que sigan alzando la voz y exijan cambios de manera pacífica
y positiva” señala en uno de sus twitts Crump. Sheskey, de
31 años, quien forma parte del departamento de Policía de
Kenosha desde 2013 y presenta cinco investigaciones internas,
detonó su arma siete veces contra el ciudadano delante de
su familia y ha quedado en libertad y sin cargos penales.
El siguiente salto se resolvió con el asalto al Capitolio.
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6 de Enero - Hora española.
(09:28).
El Partido Demócrata ha conseguido este miércoles los dos
escaños que le faltaban para asegurarse la mayoría en el Senado
esta legislatura, que comenzará el próximo 20 de enero cuando
Joe Biden tome posesión y se convierte en el nuevo presidente
de Estados Unidos. El estado de Georgia celebró este martes
una segunda vuelta para dilucidar quiénes ocuparán los dos
escaños que le corresponden en la Cámara Alta, después de
que ningún candidato de ningún partido lograra recabar más
del 50% de los apoyos en las elecciones del pasado 3 de noviembre.
Finalmente el reverendo Raphael Warnock se ha convertido en
el primer senador negro elegido en el Estado sureño y le arrebata
el escaño a la actual senadora Kelly Loeffler, mientras que
este miércoles Jon Ossoff se ha hecho con otro escaño por
Georgia, según las proyecciones de la prensa estadounidense,
por lo que los demócratas han recuperado el control de la
Cámara Alta del Congreso estadounidense. Diversos municipios,
entre ellos un condado que incluye parte de Atlanta, la ciudad
más poblada de Georgia, aseguraron este martes que terminarían
de contar los votos este miércoles, aunque el recuento final
y concluyente de los votos podría prolongarse durante toda
esta semana puesto que, según explicó este martes a la CNN
el secretario de estado de Georgia, Brad Raffensperger, los
17.000 votos de los militares desplazados por el mundo no
serán contados hasta el viernes. Warnock se ha convertido
en el primer senador negro en la historia de Georgia, nada
menos que el estado de Lo que el viento se llevó. En total,
según informó The New York Times, votarán 4,3 millones de
georgianos, de los que 1,2 millones lo hicieron en la misma
jornada electoral, casi 2,1 millones recurrieron al voto anticipado
y casi un millón al voto tradicional por correo. Tras las
elecciones generales del 3 de noviembre pasado, los demócratas
tienen 48 escaños en el Senado frente a 50 de los republicanos.
Los dos escaños por Georgia darían un empate a 50, sin embargo,
la vicepresidenta de Biden, Kamala Harris, es, por mandato
constitucional, presidenta del Senado y tiene voto para deshacer
empates, lo que daría la mayoría de esta cámara a los demócratas.
De ahí que la jornada electoral de este martes en Georgia
fuera trascendental.

Partidarios republicanos asisten a una fiesta de la noche
de las elecciones de segunda vuelta en el Hotel Grand Hyatt
de Georgia.
Todo esto le permitirá a Joe Biden empezar la legislatura
en la Casa Blanca teniendo el Senado y la Cámara de los Representantes
a su favor, ambas con mayoría demócrata. Éste es un tridente
legislativo que no es nada fácil de conseguir, si bien los
demócratas lo han logrado más veces que los republicanos en
las últimas décadas: por el lado demócrata, le sucedió a Obama
entre 2009 y 2011, a Clinton (el último demócrata que ganó
en Georgia hasta Biden) entre 1993 y 1995, a Jimmy Carter
(nativo de Georgia, por cierto) toda su legislatura 1977-1981,
y los dos mandatos de Lyndon B. Johnson (1961-1969; los dos
primeros años, bajo el gobierno de John F. Kennedy, del que
Johnson fue vicepresidente); sin embargo, por la parte republicana,
apenas se habían visto en esa privilegiada situación Trump
en sus dos primeros años, Bush hijo entre 2003 y 2007 y, tras
él, Dwight Eisenhower hacía más de medio siglo y sólo durante
dos años, de 1953 a 1955. El Senado es el encargado de aprobar
muchas leyes federales, de manera que un presidente con esa
cámara en contra tiene las manos atadas para aprobar legislaciones
de calado. El día electoral cumplió con las expectativas que
habían previsto las encuestas. Éstas, de hecho, habían dado
un empate técnico en ambas disputas. Por este motivo, la jornada
previa a la jornada electoral, el lunes, tanto Joe Biden como
Donald Trump aparecieron en actos de campaña en Georgia para
dar el último arreón a sus candidatos, aunque ambos lo hicieron
con mensajes bien distintos. El demócrata y futuro presidente
prometió que aprobará cheques de ayudas por la pandemia de
2.000 dólares por ciudadano, mientras que Trump siguió dispersando
sus acusaciones de fraude electoral sin base probada. Esta
vez, el recuento de votos durará mucho menos que en las elecciones
del 3 de noviembre, cuando Georgia estuvo casi una semana
contando votos y cuando terminó, el resultado entre Biden
y Trump fue tan ajustado que éste reclamó un recuento completo
de los votos, operación que se prolongo durante varios días
de nuevo.

Unos jovenes Bill Clinton y Hillary Clinton.
Para esta ocasión, Georgia ha establecido que se procese
todo el voto por correo con antelación, mientras que en las
elecciones de noviembre este voto se empezaba a recontar a
partir del día siguiente de la jornada electoral. Si se confirma
que los demócratas logran los dos senadores en Georgia, entre
ellos y Biden le habrán dado la vuelta al estado, que en este
período electoral 2020-2021 pasará de ser uno claramente rojo
a uno azul. Esto podría hacer de Georgia, de hecho, un nuevo
estado bisagra para las siguientes elecciones. Biden fue en
noviembre, de hecho, el primer demócrata en ganar en Georgia
en 20 años. La derrota republicana en Georgia avalaría dos
extremos: en primer lugar, que las áreas rurales del estado,
tradicionalmente republicanas, no le han dado a este partido
los votos necesarios y que ellos esperaban; por otra parte,
el fracaso republicano indicaría que Trump y el trumpismo
empiezan a ser una sombra que perjudica la atracción del voto,
con lo que una vez que deje la Casa Blanca el Partido Republicano
tendría argumentos para liberarse de la herencia de estos
cuatro años pasados. La importancia de estos comicios estatales
para el Senado era tal que ha roto todo tipo de récords recaudatorios.
Según el independiente Center for Responsive Politics, las
dos campañas que han mantenido el dueto de candidatos Warnock-Ossoff
frente a Loeffler-Perdue ha sido la más cara de la historia
de Estados Unidos. En total, las campañas han empleado más
de 830 millones de dólares, una cifra que incluye el gasto
en primarias, elecciones generales y la segunda vuelta de
este martes. En concreto, la disputa Ossoff-Perdue es ya la
más cara de la historia del país, con 470 millones de dólares.
La cita en Georgia se produce un día antes de que este miércoles,
en la capital del país, Washington, se reúnan las dos cámaras
del Congreso para dar lectura al resultado del voto del Colegio
Electoral y confirmar la presidencia de Joe Biden, que tomaría
posesión, según la fecha ficha establecida por la Constitución,
el próximo 20 de enero. Trump llamó este martes a los republicanos
a torpedear este nombramiento, pero tanto los senadores como
los congresistas de este partido poco pueden hacer para ello:
pueden poner recursos y retrasar el proceso unas horas, pero
el nombramiento de Biden es inevitable. Sin embargo, hay convocadas
manifestaciones en Washington a favor de Trump, entre ellas,
una que ha traído a la ciudad al movimiento supremacista de
ultraderecha Proud Boys. La alcaldesa de la capital, la demócrata
Muriel Bowser, ha pedido a los ciudadanos que no vayan al
centro por temor a estallidos de violencia. El pasado lunes,
la policía de Washington detuvo al líder de los Proud Boys,
Enrique Tarrio, que estaba acusado de haber quemado en diciembre
un cartel de Black Lives Matter en una iglesia negra de la
capital. Tarrio tuvo este martes una vista oral ante un juez
de la ciudad que lo dejó en la libertad pero le prohibió su
presencia este miércoles en todo el Distrito de Columbia.

El encanto sureño del estado de Georgia.
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6 de Enero - Hora española.
(22:40).
El presidente saliente de Estados Unidos, Donald Trump, ha
pedido a sus seguidores que abandonen el Capitolio a través
de un vídeo en el que insiste, una vez más, en que se ha producido
un "robo" en las elecciones. Trump -precisamente quien animó
a los manifestantes para que marchasen hacia el Congreso cuando
se tenía que ratificar la victoria de Joe Biden- ha señalado
que no quiere "que nadie salga herido" y que debe mantenerse
"el orden y la ley".
"Sé que estáis heridos. Nos han robado las elecciones (...)
Pero tenéis que volver a casa. Tenemos que tener paz, ley
y orden", ha afirmado el republicano, que en otro momento
de su declaración asegura a sus seguidores que les quiere:
"Os queremos. Sois muy especiales". Poco antes, el presidente
electo del país, Joe Biden, le había exigido que saliese públicamente
a pedir el final de la violencia a sus partidarios.
Las portadas de la prensa estadounidense han sido ocupadas
este jueves por el asedio al Capitolio instigado por el presidente
de Estados Unidos, Donald Trump. El más directo ha sido The
New York Times con su titular "Trump incita a la turba" y
una imagen de los seguidores del presidente escalando una
de las paredes del Capitolio. Toda la prensa, incluidos los
periódicos de línea editorial conservadora, ha dejado claro
en sus portadas que los atacantes eran seguidores de Trump.
Se habla de "invasión", "asalto" y "caos", con imágenes de
la policía intentando impedir la entrada con barricadas o
con los asaltantes dentro del Capitolio enarbolando banderas
de Trump, de Estados Unidos e incluso la confederada. Los
diarios internacionales también llevan en portada el ataque
al Capitolio. "Democracia bajo ataque", titula The Daily Telegraph.
"Caos ante el asalto al Capitolio por partidarios de Trump",
titula The Guardian, con una imagen de un hombre dentro del
Congreso con dos banderas del presidente.

Los disturbios han provocado una cadena de dimisiones
en la Casa Blanca. Entre ellos, algunos altos cargos como
el consejero adjunto de seguridad nacional, Matt Pottinger,
o la exdirectora de comunicaciones y secretaria de prensa
y actual jefa de gabinete de la primera dama, Stephanie Grisham.
Según la CNN, otros de los principales asesores del presidente
siguen considerando su renuncia. Políticos, empresarios y
parte de la prensa ya están pidiendo al vicepresidente Pence
que utilice sus poderes para destituir a Trump, aunque le
quedan apenas dos semanas en el cargo. Las reacciones a este
evento sin precedentes se han sucedido por todo el mundo.
La Unión Europea ha condenado este "asalto a la democracia"
y líderes como Boris Johnson o Justin Trudeau han pedido una
"transición ordenada". Incluso la líder de extrema derecha
francesa Marine Le Pen ha criticado la actitud de Trump: "no
ha medido el alcance de sus palabras".
En España, miembros de PP, Vox y Ciudadanos
han insistido en hacer un paralelismo de lo ocurrido con la
manifestación 'Rodea el Congreso' que tuvo lugar durante la
investidura de Rajoy en 2016. El Gobierno ha rechazado esa
comparación y ha alertado del discurso del odio se siembra
poniendo en cuestión la legitimidad del gabinete de Pedro
Sánchez.
La canciller alemana, Angela Merkel, ha lamentado
este jueves las "perturbadoras" imágenes del asalto al Capitolio
estadounidense y ha culpado al presidente saliente, Donald
Trump, de haber contribuido a una atmósfera propicia para
este tipo de incidentes. "El presidente Trump lamentablemente
no ha reconocido su derrota desde noviembre, ni tampoco ayer,
y eso naturalmente ha generado una atmósfera que hace posible
incidentes violentos" como los del miércoles, dijo en una
declaración previa a una reunión virtual. La canciller ha
expresado su enojo y tristeza por las imágenes del asalto
al Congreso, y ha calificado de "trágico" que haya personas
que hayan perdido su vida durante lo sucedido. "Pero para
mí es una señal de esperanza que el Congreso haya continuado
por la noche con su trabajo y la confirmación de la victoria
de Joe Biden y Kamala Harris es también ahora firme", ha agregado.
En este sentido, expresó sentirse "muy aliviada" por la noticia
de la confirmación ante el Congreso de que Biden será el próximo
presidente estadounidense, es decir, de que "las fuerzas democráticas
se han impuesto", algo que "siempre había sabido" y "también
había esperado" de Estados Unidos, ha expresado. La democracia
"ha demostrado ser más fuerte que agresores y alborotadores",
ha afirmado Merkel, quien considera que Estados Unidos abrirá
en menos de dos semanas "tal y como debe ser, un nuevo capitulo
en su democracia".

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Que Donald Trump lleve una corbata morada es un mensaje:
significa que ha desarticulado una red pedófila. Así
lo creen los seguidores del 'QAnon', un movimiento conspiranoico
cada vez más famoso. "En cualquier acción de cualquier
gobierno, excepto el de Trump, en la mano de la conspiración
y el intento de controlar a los comunes mortales", ha
señalado José Antonio Gurpegui, catedrático de Estudios
Americanos en el Instituto Franklin-UAH. Teorías en
cuyos inicios creyeron personas como Jo Nathan Sham,
que ahora es un exconspiranoico: "Debido a mi sesgo
político, era proclive a creer en cualquier historia
negativa, por muy extravagante que fuera, sobre los
demócratas, progresistas u Obama". Fue el rechazo al
expresidente lo que en su caso prendió la mecha. Tres
años estuvo metido en ese mundo que ahora no reconoce.
"Ahora las teorías son mas locas, y creo que la razón
es que tenemos un conspiranoico en la Casa Blanca",
ha añadido Jo. Porque Donald Trump, lejos de alejarse
del movimiento, lo alienta. De hecho, cuando una periodista
de la NBC le preguntó que "por qué no decir que es una
locura y mentira", el presidente de EEUU respondió:
"Podría tener razón, yo no conozco el 'Q Anon'". Es
normal ver en sus mítines carteles o camisetas con la
letra 'Q'.

Se trata del nombre del usuario anónimo que en 2017
inició la teoría en los chats sin censura. "En el entorno
digital este tipo de teorías han cogido una dimensión
enorme", ha explicado Rebeca Cordero, profesora de Sociología
en la Universidad Europea. La inestabilidad social desde
entonces ha aumentado su popularidad. "No se sabe cuántos
lo componen, pero solo durante la pandemia han crecido
un 600% sus seguidores", ha apuntado Gurpegui. La disparatada
teoría de que una élite de políticos, actores y hasta
el papa Francisco secuestran a niños y los asesinan
para beberse su sangre ya ha tenido consecuencias en
el mundo real. Una mujer fue arrestada planeando atacar
a Biden. Iba fuertemente armada. "En estas elecciones
no creo que el 'Q Anon' presente un riesgo para una
Guerra Civil, pero sí de un evento letal, como un ataque
con bomba o algún tiroteo masivo", ha considerado Jo.
El FBI ya considera al QAnon una amenaza terrorista
doméstica.

Qanon, The Proud Boys, The Patriots, The Kek Flag,
The Three Percenters, el movimiento Stop the Steal,
el National Anarchist Movement. Son los principales
grupos supremacistas de ultraderecha que desfilaron
el miércoles por Washington y que acabaron rodeando
y asaltando el Congreso de los Estados Unidos tras ser
alentados por el propio presidente saliente, Donald
Trump, de quienes son acérrimos defensores.
Al grupo conspiracionista Qanon pertenece, de hecho,
el hombre cuya imagen no ha dejado de aparecer en los
periódicos y televisiones de todo el mundo, con el torso
tatuado descubierto y la cabeza y la espalda protegidos
con la piel de un búfalo provisto de una notable cornamenta.
Se presenta como el chamán de Qanon, se hace llamar
Yellowstone Wolfe (El Lobo de Yellowstone) y dice que
su papel en este mundo es revelarnos la verdad al resto
de los mortales. Su nombre real es Jake Angeli y procede
de Arizona.
Precisamente, Arizona es uno de los estados cuyo resultado
electoral ha cuestionado Trump desde el principio; un
resultado que seis senadores republicanos trataban con
denuedo de impugnar en el Congreso que fue asaltado.
En dicha operación trumpiana, liderada por el senador
por Texas Ted Cruz, estuvo involucrado, no por casualidad,
el senador por Arizona, Tommy Tuberville. No es de extrañar
tampoco el origen de los otros cuatro senadores que
participaron en esta estratagema: de Misuri es Josh
Hawley; de Kansas, Roger Marshall, mientras que Cindy
Hyde-Smith y John Kennedy representan a Mississippi.
Portavoces de la América profunda y el sur reaccionario.

El mundo entero estuvo pendiente de la
controversial y ruidosa campaña de Donald Trump por
ser escogido como el candidato del Partido Republicano
para las elecciones presidenciales de Estados Unidos.
Ted Cruz era entonces contrincante.
El grueso de los asaltantes, de esos "terroristas domésticos",
como los llamó, entre otros, Hillary Clinton, provenían,
no por casualidad, de esos estados del sur y del Medio
Oeste además de California, Arizona y Florida, estados
también muy demócratas (Biden ha ganado en los dos primeros
y Florida es un estado bisagra) pero donde campan grupos
extremistas muy sólidos y de tradición. Dichos grupos
son fácilmente reconocibles porque además de portar
ostensibles logos y lemas de sus organizaciones suelen
exhibir símbolos como la bandera confederada o la bandera
de La delgada línea azul (la tradicional del país a
la que le añaden una línea de dicho color en medio en
apoyo a la policía; muy usada por grupos neonazis) o
la soga y la horca: pero no una foto o un dibujo de
una soga o una horca, sino como un patíbulo en toda
regla que montan ceremoniosamente allá por donde van,
como hicieron en el entorno del Congreso antes de asaltarlo.
Como declaración de intenciones, un patíbulo no deja
muchos huecos en blanco en el que un inocente espectador
pueda arriesgar sus toscas cualidades interpretativas.
Entre las consignas que portaron el miércoles en Washington
destacó también el We the People (Nosotros, el pueblo)
de la Constitución estadounidense, ese pueblo para el
que se aprobó en 1791 la segunda enmienda, que es una
defensa de la violencia en tanto que afirma el derecho
a portar armas. Dice así: "Siendo necesaria una milicia
bien ordenada para la seguridad de un estado libre,
no se violará el derecho del pueblo a poseer y portar
armas". El recurso a emplearlas, por lo tanto, no se
aprobó para que uno se defienda de quien atraca su hogar:
se aprobó para que el pueblo se defienda de un gobierno
o unas instituciones federales corruptas y tiranas.
Por eso asaltaron el Congreso el miércoles.
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Estos son los grupos que lo hicieron y sus principales representantes:
La conspiración Qanon comenzó en 2017 en la web 4chan, una
fuente inagotable de historias falsas y amenazas. Q sería
el nombre en clave de una persona que habría sido un alto
funcionario de inteligencia. El susodicho escribe entradas
no muy claras pero intrigantes sobre un presunto evento inminente
en el cual las élites pedófilas y dominantes del mundo, pues
así son calificadas, serán arrestadas y la verdad nos será
revelada. Q llama a ese evento La tormenta o El gran despertar.
Con semejantes mimbres, la cosa fue creciendo hasta el punto
de que Trump no tuvo menos que darles pábulo y acabó legitimándolos,
aunque sea para el sector más reaccionario del partido republicano
y de la sociedad estadounidense. La operación dio sus frutos:
dos seguidores de esta conspiración, Marjorie Taylor Greene
y Lauren Boebert, lograron obtener sendos escaños en la Cámara
de los Representantes en las pasadas elecciones presidenciales.
En cuanto a su chamán preferido, Jake Angeli, El lobo de Yellowstone,
procede de Arizona, se unió al movimiento poco después de
su nacimiento y suele recorrer Estados Unidos con un cartel
que dice: Q me ha enviado.
Twitter suprimió el pasado Verano más de 7.000
de cuentas vinculadas a QAnon, un oscuro movimiento
que agita en las redes sociales la existencia de una
conspiración contra el presidente de EE UU, Donald Trump.
“Hemos dejado claro que actuaremos con firmeza para
hacer cumplir la ley ante comportamientos potencialmente
dañinos. En esta línea, esta semana estamos tomando
medidas sobre la actividad de QAnon en todo el servicio”,
aseguraba la compañía Twitter en un mensaje publicado
en la cuenta de la red social que dedican a asuntos
de seguridad.
En un intento de hacer frente a los grupos que son
un peligro para la sociedad, Facebook anunció
poco después que eliminará todas las cuentas,
páginas y grupos de la red social y de Instagram que
“representen” al movimiento QAnon, aunque estas no incluyan
contenidos violentos, un cambio en el criterio que venía
aplicando hasta ahora.
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Según contó el medio The Arizona Republic en octubre de 2020,
Angeli explica con la misma solvencia con que un físico explica
las leyes de la gravedad que Q fue un agente del gobierno
que quiere nada menos que "quitar el control del país a pedófilos
y globalistas. La bola de nieve", añadió, "no ha parado de
rodar y es cada vez más grande. Nosotros somos ahora la corriente
oficial". Angeli admitió a The Arizona Republic que llevaba
esa piel y su cornamenta y el torso tatuado y desnudo para
llamar la atención y así poder atraer a la gente y hablarles
de Qanon y las verdades ocultas de la presunta conspiración.
Según dicho medio, Angeli ha participado activamente durante
el último año en eventos de grupos de la extrema derecha en
su estado, Arizona, donde ha extendido las acusaciones infundadas
de fraude electoral promovidas por Trump en las elecciones
de noviembre en dicho territorio.

Los Chicos Orgullosos fueron creados por el cofundador de
Vice Media Gavin McInnes, un activista británico-canadiense
de extrema derecha. Alcanzaron relevancia nacional especialmente
después de que Trump los nombrara estentóreamente en el primer
debate presidencial, alusión que fue muy criticada por la
mayoría del Partido Conservador en el Senado. Con todo, Trump
los menciona directa o indirectamente en sus mítines, en este
caso, con declaraciones de apariencia intachables como: "Nosotros
somos gente orgullosa de su país", como hizo el lunes en Georgia.
Se trata de un grupo de extrema derecha, antiinmigrante, compuesto
sólo por hombres, en su mayoría armados, y con un amplio historial
de violencia urbana fundamentalmente contra grupos de extrema
izquierda, sus enemigos declarados. El nombre del grupo hace
referencia a una canción del musical Aladino y la lámpara
maravillosa y sus miembros suelen llevar un polo Fred Perry
negro y amarillo y gorras rojas con el lema Make America Great
Again. Según el movimiento, un Proud Boy debe declarar que
es "un chovinista occidental que rechaza pedir perdón por
haber creado el mundo moderno". El líder de este grupo es,
ni más ni menos, que Enrique Tarrio, de Florida y descendiente
de cubanos. Fue detenido el lunes por la policía de Washington
por haber arrancado en diciembre un cartel de Black Lives
Matter en una iglesia de la capital, y el martes un juez lo
puso en libertad con cargos, pero bajo la prohibición de que
permaneciera en la ciudad, en previsión de que sucedieran
los disturbios y revueltas que acabaron aconteciendo.

The Patriots es un movimiento de extrema derecha relativamente
informal y no organizado surgido en los años 90. Está formado
por grupúsculos o milicias locales o estatales. Una de las
primeras y de las más destacadas es la Milicia de Montana,
creada en 1994 por John Trochmann, un supremacista blanco.
Son también conspiranoicos: cuando George Bush padre aseguró
en 1990, tras la caída del Muro de Berlín, que empezaba un
"nuevo orden mundial", el movimiento patriota creyó ver en
esto un lapsus que dejaba entrever unos planes secretos para
organizar un gobierno mundial en manos de unas élites en la
sombra. En la ideología de Los Patriotas va intrínseca la
idea de que el gobierno federal de Estados Unidos concentra
demasiados poderes y es corrupto y decadente; de que la América
real son ellos. We the People, Nosotros el pueblo, que dice
la Constitución de Estados Unidos.
The Kek Flag llevan una bandera que imita la de guerra nazi,
con cuatro K escritas en ella, lo que recuerda al Klu Klux
Klan. Se trata de la bandera de un país ficticio al que llaman
Kekistán y que ha sido creado por los nacionalistas y supremacistas
blancos en la web 4chan. La presunta nación está gobernada
por una deidad con cabeza de rana llamada Kek, normalmente
representada por La Rana Pepe; en inglés es literal: Pepe
the Frog, escriben. Tal cual. Periodistas del Washington Post
y de la CNN constataron la presencia de al menos una persona
que portaba esta bandera en la protesta del miércoles en la
capital del país.

The Three Percenters (Los Tres por Ciento) toman su nombre
de una reivindicación histórica controvertida según la cual
se afirma que sólo el 3% de los estadounidenses lucharon contra
los británicos en la Guerra de la Independencia. Es un grupo
extremista dentro del llamado movimiento de las milicias del
país. Aunque es un grupo tradicionalmente antigubernamental,
entre sus miembros hay muchos fervorosos seguidores de Donald
Trump.
El movimiento Parad el robo (Stop the Steal) comenzó el día
de las pasadas elecciones presidenciales, el 3 de noviembre
de 2020, cuando los partidarios de Trump protestaron para
que los funcionarios electorales estatales dejaran de contar
las boletas en un esfuerzo por mantener la ventaja del presidente
en las primeras horas y primeros días del recuento de votos,
cuando aún tenía que contabilizarse, de hecho, el voto anticipado,
que se sabía mayoritariamente a favor de Biden. Desde entonces,
el movimiento se ha convertido en una teoría conspirativa
que afirma, inspirado por Trump y sin la menor base, que el
3 de noviembre de 2020 hubo una operación fraudulenta y masiva
que manipuló el resultado electoral, vertió miles y miles
votos demócratas inventados en las urnas para arrebatarle
a Trump la presidencia del país. En noviembre y diciembre,
grupos Stop the Steal ya organizaron mítines y protestas en
el Estado de Washington, Michigan, Las Vegas, Atlanta, Ohio
y la capital del país, Washington.
A diferencia de los grupos anarquistas tradicionales, que
tienen un marcado y esencial carácter antirracista y antifascista,
el Movimiento Nacional Anarquista (National Anarchist Movement)
es un grupo antisemita de extrema derecha que aboga por la
separación racial dentro de la sociedad americana. Es un grupo
de tipo conspiranoico también. La página web del movimiento,
de hecho, asegura que "una élite de judíos y sus aliados han
manipulado los acontecimientos mundiales para sus propios
intereses", una presunta élite a la que se refieren como los
"parásitos vampíricos".
Aunque la simbología vikinga y nórdica no necesariamente
tiene orígenes racistas, ha sido apropiada por los movimientos
neonazis y de supremacía blanca. Un Angeli sin camisa
mostró de manera prominente sus tatuajes de tales símbolos,
incluido un valknot (triángulos entrelazados) en la
parte superior izquierda del pecho y lo que parece ser
el martillo de Thor en su estómago.

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7 de Enero - Hora española.
(00:38).
"Me extraña que a la izquierda progre le parezca tan mal
el asalto al Capitolio". Así ha reaccionado el líder de Vox,
Santiago Abascal, a la irrupción de seguidores de Donald Trump
en el Congreso de Estados Unidos en Washington, a través de
un hilo de Twitter en el que ha arremetido contra la izquierda.
Abascal asimismo ha cargado contra los partidos independentistas
catalanes y el vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo
Iglesias. "Aquí tenemos a un vicepresidente que llamaba a
asaltar el Congreso. Aquí tenemos a una Generalidad gobernada
por los que asaltaron el parlamento catalán", ha tuiteado.
"Se sienta en el Consejo de Ministros. En España el problema
es este", ha añadido, en un mensaje posterior, también a través
de Twitter, en el que ha adjuntado recortes de prensa sobre
el líder de Unidas Podemos. Iglesias, entretanto, ha aseverado
a través de la misma red social que lo ocurrido en EEUU corresponde
al "modus operandi de la ultraderecha: la mentira descarada
como arma política y el intento de subversión de los mecanismos
institucionales cuando no le son favorables". "Frente a su
violencia y sus mentiras allí y aquí: democracia y antifascismo",
ha sentenciado.
"Quizá lo que les molesta a los comunistas y socialistas
es que en otros países las izquierdas hayan perdido el monopolio
de la violencia", ha aseverado por su parte Abascal en otro
mensaje de su hilo de Twitter, en el que ha asegurado que
su partido sufre esa violencia, acusando al Gobierno de instigarla.
"Espero que se restaure el orden que nunca debió verse perturbado
de esta forma", ha agregado, insistiendo en sus acusaciones
contra la izquierda, afirmando que esta "lleva años dinamitando
instituciones, controlando medios y amparando la violencia
en todo occidente". "Las consecuencias las sufrimos todos",
ha agregado.

Al exlíder de Ciudadanos, Albert Rivera, le
gusta ser el centro de atención, pese a que ya no se dedica
a la política de manera activa. Su actividad en tuiter se
ha multiplicado exponencialmente con la pandemia y ahora no
pierde oportunidad alguna para criticar al Ejecutivo de coalición.
Cualquier excusa es buena. Eso ha debido de pensar este miércoles
después de que los seguidores del presidente norteamericano
saliente, Donald Trump, hayan asaltado el Capitolio. Rivera
ha comparado este asalto con las manifestaciones de rodea
al Congreso del año 2016. "Esto de enviar seguidores a rodear
las instituciones para evitar la investidura o proclamación
de presidentes legítimos es ANTIDEMOCRÁTICO. Lo que hoy está
haciendo Trump es lo que ya hizo Podemos en el Congreso en
2016 y el PSOE en el parlamento andaluz en 2019 #Populistas",
ha escrito.
El secretario general de los populares, Teodoro
García Egea, también ha empleado la misma fórmula para criticar
el asalto al Capitolio de EEUU, cargando directamente contra
el Ejecutivo de Pedro Sánchez. "Condenamos el asalto al Capitolio,
como todo ataque jaleado en España por el populismo. Los que
rodearon el Congreso en 2016 y lanzaban piedras a diputados
y los que se manifestaron ante el Parlamento Andaluz en 2019
contra la alternancia política: los radicales que hoy gobiernan",
ha escrito.
Las reacciones han sido instantáneas. Periodistas,
políticos y usuarios de esta red social les han explicado
las "sutiles" diferencias entre el asalto al Capitolio y las
manifestaciones de rodea el Congreso del año 2016 y 2019.

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7 de Enero - Hora española.
(01:09).
El asalto al Capitolio de Estados Unidos deja imágenes nunca
antes vistas en la democracia del país norteamericano, con
rocambolescas instantáneas de simpatizantes de Trump irrumpiendo
en el interior del Congreso en Washington. Una de las imágenes
que ha dado la vuelta al mundo es la de un sujeto con gorro
de piel con cuernos y el pecho descubierto que incluso se
ha fotografiado en la tribuna del Senado. Pero, ¿quién es
este individuo? La agencia Efe le entrevistó en una manifestación
pro-Trump en Arizona, poco después de las elecciones presidenciales
del pasado mes de noviembre, en las que venció el demócrata
Joe Biden. En aquella ocasión, el hombre se identificó como
'Yellowstone Wolf', aunque indicó que su nombre en realidad
es Jake Angeli. Se trata de un seguidor del movimiento QAnon,
una red que promueve teorías de la conspiración, y entonces
aseguró que había habido "muchos" votos para Biden utilizando
el nombre de personas fallecidas "hace más de dos décadas".
"Hay pruebas de ello en grupos de Facebook", aseguraba, disfrazado
con cuernos de grandes dimensiones, un gorro de piel de bisonte
y sin camiseta, el mismo atuendo con el que este miércoles
irrumpía en la Cámara de Representantes. El periodista de
la agencia Efe Alex Segura, que realizó aquella entrevista
a este sujeto, ha recuperado hoy aquella intervención, en
el hilo de Twitter que puedes consultar unas líneas más abajo.
En ella, Angeli aseguraba practicar el "chamanismo" y que
su objetivo era "recuperar nuestra nación de los comunistas
y globalistas que han infiltrado nuestro Gobierno desde los
niveles más altos para destruirlo desde dentro y crear un
nuevo orden mundial". Según Angeli, estas personas lo hacen
a través de chantaje y explotación sexual infantil. "Estoy
aquí para difundir la palabra sobre acabar con la esclavitud",
aseguraba, en una protesta en la que asimismo comparó el Estados
Unidos actual con la Alemania nazi.

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The Turner Diaries es una novela de 1978 de William
Luther Pierce, publicada bajo el seudónimo de Andrew
Macdonald. The Turner Diaries describe una revolución
violenta en los Estados Unidos que conduce al derrocamiento
del gobierno federal, una guerra nuclear y, en última
instancia, una guerra racial que conduce al exterminio
sistemático de los no blancos. Todos los grupos a los
que se opone el protagonista de la novela, Earl Turner,
incluidos los judíos, los no blancos, los "actores liberales"
y los políticos, son exterminados. The Turner Diaries
fue descrito como "explícitamente racista y antisemita"
por The New York Times y también ha sido etiquetado
como la "biblia de la derecha racista" por el Southern
Poverty Law Center. El libro fue muy influyente en la
configuración del nacionalismo blanco y el posterior
desarrollo de la teoría del genocidio blanco. También
ha inspirado numerosos crímenes de odio y actos de terrorismo,
incluido el atentado con bomba en la ciudad de Oklahoma
en 1995, los atentados con clavos en Londres en 1999
y el asesinato de Alan Berg en 1984.

Portada de la primera edición.

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La hibris es un concepto griego que puede traducirse
como ‘desmesura’ del orgullo y la arrogancia. No hace
referencia a un impulso irracional y desequilibrado,
sino a un intento de transgresión de los límites impuestos
por los dioses a los hombres mortales y terrenales.
En la Antigua Grecia aludía a un desprecio temerario
del espacio personal ajeno unido a la falta de control
de los impulsos propios, siendo un sentimiento violento
inspirado por las pasiones exageradas, consideradas
enfermedades por su carácter irracional y desequilibrado,
y más concretamente por Ate (la furia o el orgullo).
Como reza el famoso proverbio antiguo, erróneamente
atribuido a Eurípides: «Aquel a quien los dioses quieren
destruir, primero lo vuelven loco». En síntesis, hybris
o hibris es un castigo lanzado por los dioses.
La concepción de la hibris como falta determina la
moral griega como una moral de la mesura, la moderación
y la sobriedad, obedeciendo al proverbio pan metron,
que significa literalmente ‘la medida en todas las cosas’,
o mejor aún ‘nunca demasiado’ o ‘siempre bastante’.
El hombre debe seguir siendo consciente de su lugar
en el universo, es decir, a la vez de su posición social
en una sociedad jerarquizada y de su mortalidad ante
los inmortales dioses. La hibris es un tema común en
la mitología, las tragedias griegas y el pensamiento
presocrático, cuyas historias incluían a menudo a protagonistas
que sufrían de hibris y terminaban por ello siendo castigados
por los dioses. En la Teogonía de Hesíodo, las distintas
razas de hombres (de bronce, de hierro, etcétera) que
se suceden unas tras otras se condenaron por su hibris.

En 2016 aparecia esta aberración,
un juego ambientado totalmente en su vida y en sus prácticas
empresariales, con el famoso You´re fired que
ahora le devuelven en manifestaciones.

Creado por la firma INTEX, el juego, cuyo
precio ronda los 40 dólares, encendió
las redes sociales. Los jugadores, armados con una paleta
de albañil, van sacando por turnos, los ladrillos
sin que caiga la figura de Trump.
En cierto modo, la falta de Agamenón en el primer libro
de la Ilíada se relaciona con la hibris al desposeer
a Aquiles de la parte del botín que debería corresponderle
en justicia. Por su parte, Heráclito muestra la hibris
como el señalamiento de una falta hacia el Nous o dios
legal: «El Sol no traspasará sus medidas, pues si no
las Erinias, asistentes de la Dice, lo descubrirán».
No obstante, Heráclito piensa que mientras haya discordia,
se podrá fundir las partes en el Uno. Por lo tanto aquí
la hibris es un fluir de opuestos, haciendo posible
la vida. En el Derecho griego, la hibris se refiere
con mayor frecuencia a la violencia ebria de los poderosos
hacia los débiles. En la poesía y la mitología, el término
fue aplicado a aquellos individuos que se consideran
iguales o superiores a los dioses. La hibris era a menudo
el hamartia (‘trágico error’) de los personajes de los
dramas griegos.
Algunos personajes mitológicos griegos y romanos castigados
por su hibris fueron Layo, Orestes o Ticio.
Las consecuencias negativas modernas de las acciones
provocadas por la hibris parecen estar asociadas a una
falta de conocimiento, interés y estudio de la historia,
combinada con un exceso de confianza y una carencia
de humildad. El historiador británico Arnold J. Toynbee
(1889-1975), en su voluminoso Estudio de la Historia
(1933-1961), utiliza el concepto de hibris para explicar
una posible causa del colapso de las civilizaciones,
como variante activa de la némesis de la creatividad.

Heinrich Friedrich Füger muestra a Prometeo en una
pintura de 1817, donde trae el fuego a los hombres,
transgrediendo los límites impuestos por los dioses
a los seres humanos.
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7 de Enero - Hora española.
(02:43).
Mike Pence, vicepresidente de los Estados Unidos, que hoy
mismo ha sido criticado por Donald Trump, que ha insistido
en calificar las elecciones de fraudulentas, ha sido el encargado
de reanudar una sesión histórica. "Hoy hemos defendido nuestro
Capitolio", ha inciado Pence su discurso. "La violencia nunca
gana. Gana nuestra libertad; esta sigue siendo la casa del
pueblo. Cuando nos volvamos a reunir en esta cámara, el mundo
volverá a presenciar la resistencia y la fuerza de nuestra
democracia", ha aseverado el republicano."Volvamos al trabajo",
ha apuntado Pence, una frase que será recordada tras el violento
asalto.
El líder de la mayoría republicana Mitch Mconnell ha criticado
lo ocurrido en su intervención, que ha supuesto la reanudación
del debate después de que se haya necesitado decretar un estado
de alarma en EEUU y un amplio despliegue policial. "Vamos
a cumplir con nuestro deber y lo vamos a hacer este día, esta
tarde, para ratificar la decisión del pueblo de EEUU... Da
igual si estamos en guerra o en paz o si nos enfrentamos a
cualquier tipo de amenaza, incluso lo hemos hecho en una guerra
civil y siempre ha funcionado, siempre se ha mantenido. EEUU
y el Congreso se han enfrentado a amenazas mucho más terribles
que a una multitud que pierde el control, como hemos visto.
Nunca nos han parado y no nos van a parar hoy. Han intentado
frenar la democracia pero han fracasado", ha declarado Mconnell.
El senador demócrata Chuck Schummer ha sido más crítico Donald
Trump y sus seguidores: "Los que han llevado a cabo estos
actos no son manifestantes de ningún modo, eran terroristas
nacionales, eran extremistas que ha intentado asaltar este
edificio y la democracia. Serán llevados ante un Tribunal,
no se debe dejar pasar por alto. Lo que ha sucedido hoy no
ha sido un acto espontaneo, ha sido fomentada por un presidente
que ha promovido teorías de la conspiración, un presidente
que les ha animado con discursos, un presidente que rara vez
elude la violencia sino que siempre los incita". Sin embargo,
ha llamado a la esperanza y ha dicho que el pueblo estadounidense
es "resiliente".

El vicepresidente de Estados Unidos Mike Pence reanuda la
sesión para ratificar la elección de Joe Biden como presidente.
7 de Enero - Hora española.
(04:00).
El asalto al Capitolio de Estados Unidos por parte de seguidores
radicales de Donald Trump ha generado una fractura en el Partido
Republicano. Mientras su líder pedía a los manifestantes que
regresasen a sus casas, no sin insistir en el fraude electoral
y asegurar que hoy sería un día para recordar, voces del partido
se levantaban para pedirle que hiciese un llamamiento al fin
de la violencia en las calles. Una de estas voces ha sido
la de Mike Gallagher, congresista republicano por Wisconsin,
quien desde el edificio asaltado ha descrito la situación
como "republica bananera". Además, ha llegado a comparar la
situación con lo que él vivió en Irak en 2007. "Tenemos manifestantes
que han asaltado el Capitolio, enfrentándose a la policía,
forzando su entrada. El vicepresidente de Estados Unidos ha
sido sacado por los servicios secretos. Esto es una republica
bananera". De esta manera, ha pedido a Trump que pidiese el
cese de la violencia: "Tenemos que pararlo, señor presidente,
tienes que hacerlo. Eres el único que puede hacer que esto
se acabe". Él no ha sido el único. El gobernador republicano
de Vermont ha pedido al presidente Trump que renuncie o sea
destituido de su cargo, tras los enfrentamientos producidos
en Washington. Mike Pence, vicepresidente de Estados Unidos,
tampoco ha dudado en condenar el "intolerable" ataque al Capitolio.
"La protesta pacífica es un derecho de todo estadounidense,
pero este ataque a nuestro Capitolio no será tolerado y todos
aquellos implicados serán procesados con todo el peso de la
ley", ha manifestado tras ser evacuado.

Mike Pence, el "presidente en la sombra" amado
por los evangélicos y al frente de la respuesta de EE.UU.
al coronavirus.
Tras rechazar las presiones de Trump, que le pedía frenar
la ratificación de la victoria de Joe Biden, el líder de los
republicanos no ha dudado en culparle de lo sucedido. "No
ha tenido el coraje de hacer lo que debería haberse hecho
para proteger nuestro país y nuestra Constitución", criticaba
Trump a Pence. También el republicano Kevin McCarthy, líder
de la minoría de la Cámara, ha condenado lo sucedido. "Esto
es anti-estadounidense. Esto nunca debería suceder en nuestra
nación y lo que sea que esté sucediendo ahora tiene que terminar".
McCarthy, que estaba entre un gran grupo de republicanos de
la Cámara de Representantes que planeaban oponerse al recuento
de votos del Colegio Electoral, ha terminado por reconocer
que "todos" tienen algo de culpa en lo ocurrido, haciendo
referencia al clima de crispación político. Por su parte,
el senador republicano Mitt Romney ha acusado a Trump de incitar
a la "insurrección" contra el Gobierno. "Esto es lo que el
presidente ha causado hoy, esta insurrección, ha manifestado
en una entrevista con 'New York Times'. Tras los graves incidentes
ocurridos en el Capitolio, que se han saldado la muerte de
una mujer que ha sido herida de bala cuando trataba de entrar
en la Cámara de Representantes, varios representantes republicanos
han dado un paso atrás y han retirado su apoyo a las objeciones
a la victoria de Biden. De esta manera, finalmente solo seis
senadores republicanos han apoyado la objeción a los resultados
en el Estado de Arizona, que ha fracasado con un amplio margen
de 93 votos en contra de la misma.

El líder de la mayoría republicana en el Senado,
Mitch McConnell, reconoció a mediados de diciembre por primera
vez la victoria del demócrata Joe Biden en las elecciones
presidenciales de Estados Unidos, marcando así un punto de
inflexión en el Grand Old Party, hasta ahora cómplice, por
acción u omisión, de las acusaciones infundadas de fraude
por parte del mandatario saliente, Donald Trump. El discurso
de McConnell, el republicano más poderoso de Washington, tuvo
lugar un día después de que el Colegio Electoral confirmase
a Joe Biden como presidente electo y dejó a Trump prácticamente
solo en su infructuosa lucha en los tribunales para tratar
de revertir el resultado electoral. Algunos de los dirigentes
fieles a Trump hasta ahora, como Vladímir Putin, de Rusia;
Andrés Manuel López Obrador, de México; y Jair Bolsonaro,
de Brasil; también felicitaron al próximo inquilino de la
Casa Blanca.
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Trump pierde la Casa Blanca, la camara de representantes
y el senado. La Cámara de Representantes de Estados
Unidos (en inglés, United States House of Representatives)
es la cámara baja del Congreso de Estados Unidos, mientras
que la cámara alta es el Senado. Cada estado obtiene
en la cámara una representación proporcional a su población,
con derecho a un mínimo de un representante, que son
elegidos por escrutinio mayoritario uninominal en la
mayoría de los estados y con primaria general no partidista
con segunda vuelta mayoritaria en tres estados; el estado
más poblado, California, tiene 53 representantes. El
número total de representantes está fijado actualmente
en 435 por la Reapportionment Act de 1929, aunque el
Congreso mantiene la facultad para modificar dicho número.
Cada representante es electo por un período de dos años
y puede ser reelegido. El presidente de la cámara es
conocido como el "Portavoz" (Speaker), y es elegido
por sus miembros.
El Congreso bicameral surgió de un deseo de los Padres
Fundadores de Estados Unidos por crear una cámara "del
pueblo" que representara a la opinión pública, contrarrestada
por un Senado más deliberativo, que representaría a
los gobiernos de los estados y que sería menos susceptible
a los sentimientos populares. La Cámara es usualmente
considerada como la "cámara baja", aunque cabe destacar
que la Constitución de Estados Unidos no utiliza dicha
terminología. La Constitución establece que para aprobar
una ley es necesaria la aprobación en ambas cámaras.
Nancy Pelosi, desde el 3 de enero de 2019 es la Presidenta
de la Cámara.

Pelosi fue una de las principales opositoras
a la guerra de Irak, así como del intento de la Administración
Bush de privatizar el Seguro Social en 2005. Durante
su primera presidencia, jugó un papel decisivo en la
aprobación de muchos proyectos de ley históricos, entre
ellos, la Ley de Cuidado de Salud Asequible, la Ley
Dodd-Frank de Reforma de Wall Street y Protección al
Consumidor, la Ley de Derogación del "Don't Ask, Don't
Tell", junto con la Ley de Recuperación y Reinversión
de Estados Unidos y la Ley de Alivio Tributario de 2010
que sirvieron de estímulo económico en medio de la Gran
Recesión.
El Senado de los Estados Unidos es la
cámara alta del Congreso de los Estados Unidos, y junto
con la Cámara de Representantes de los Estados Unidos,
emana la legislación federal. El Senado está localizado
en el ala norte del Capitolio de los Estados Unidos
en Washington D. C. La composición y las atribuciones
del Senado se establecen en el Artículo I de la Constitución
de los Estados Unidos. Cada estado es representado por
dos senadores, independientemente de su población, elegidos
por un mandato reelegible de seis años. Habiendo 50
estados en la Unión, actualmente hay 100 senadores.
De 1789 a 1913, los senadores fueron nombrados por las
legislaturas de los estados que representaban; ahora
son elegidos por voto popular, tras la ratificación
de la Decimoséptima Enmienda en 1913. Como cámara alta
del Congreso, el Senado tiene varios poderes de consejo
y consentimiento que le son exclusivos.
Estos incluyen la aprobación de tratados
y la confirmación de secretarios de gabinete, jueces
de la Corte Suprema, jueces federales, oficiales de
bandera, funcionarios reguladores, embajadores, otros
funcionarios ejecutivos federales y otros oficiales
uniformados federales. Además de estos, en los casos
en que ningún candidato reciba una mayoría de electores
para vicepresidente, el deber recae en el Senado de
elegir uno de los dos principales destinatarios de electores
para ese cargo. Además, el Senado tiene la responsabilidad
de conducir los procesos de destitución de los acusados
por la Cámara. El Senado es ampliamente considerado
un cuerpo más deliberativo y más prestigioso que la
Cámara de Representantes debido a sus mandatos más largos,
tamaño más pequeño y representación en todo el estado,
lo que históricamente condujo a una organización más
colegiada y un ambiente menos partidista. El funcionario
que preside el Senado es el vicepresidente de los Estados
Unidos, quien es presidente del Senado. En ausencia
del vicepresidente, el presidente pro tempore, que habitualmente
es el miembro de mayor rango del partido que ocupa la
mayoría de los escaños, preside el Senado. A principios
del siglo XX, comenzó la práctica de que los partidos
mayoritarios y minoritarios eligieran a sus líderes,
aunque no son funcionarios constitucionales.

El todavia presidente del Senado, Mike
Pence. En su niñez y adultez temprana, Pence fue católico
y demócrata, al igual que su familia. Se ofreció como
voluntario para el Partido Demócrata del Condado de
Bartholomew en 1976 y votó por Jimmy Carter en las elecciones
presidenciales de 1980, y ha dicho que originalmente
se inspiró para involucrarse en política por personas
como John F. Kennedy y Martin Luther. King Jr. Mientras
estaba en la universidad, Pence dejó la Iglesia Católica
y se convirtió en un cristiano evangélico renacido.
Sus puntos de vista políticos también empezaron a desplazarse
hacia la derecha durante este período de su vida, algo
que Pence atribuye al "conservadurismo de sentido común
de Ronald Reagan " con el que empezó a identificarse.
La Casa Blanca (The White House, en inglés)
es la residencia oficial y principal centro de trabajo
del presidente de los Estados Unidos. El proyecto fue
ideado por George Washington y construido en 1790 bajo
la dirección del arquitecto de origen irlandés James
Hoban, en estilo Neoclásico. El presidente Washington,
junto con el arquitecto de la ciudad, Pierre Charles
L'Enfant, escogió el sitio donde se construiría. Mediante
un concurso se eligió al arquitecto, nativo de Dublín,
que ganó la medalla de oro por la presentación del diseño
que hoy conocemos. El diseño de la Casa Blanca se vio
inspirado por la Leinster House (Dublín), y Castletown
House (Celbridge), ambas siguiendo el estilo del Palladianismo.
Como su nombre lo indica, es un edificio blanco localizado
en Pennsylvania Avenue N.º 1600 (Avenida Pensilvania)
al noroeste de Washington D. C.. Proyectada durante
el primer mandato de George Washington, el edificio
fue inaugurado por John Adams en 1800. Formalmente,
el edificio recibió los nombres de Palacio Presidencial,
la Mansión Ejecutiva, hasta que el presidente Theodore
Roosevelt en 1902 propuso al Congreso que adoptara oficialmente
el nombre de «La Casa Blanca».

A principios del siglo XX, nuevos edificios
fueron construidos en los dos lados de la mansión, para
acomodar a los trabajadores del presidente. El Ala Oeste
es un edificio de tres pisos principales y varios niveles
subterráneos, donde está situada la Oficina del Presidente,
el Despacho Oval (The Oval Office) y las oficinas de
los miembros importantes de su Administración. También
incluye una sala para las reuniones de su Gabinete Presidencial
(Cabinet Room) y la Sala de Situaciones (Situation Room).
En el exterior, hay el jardín de rosas de la Casa Blanca,
usado históricamente como lugar de reuniones tanto formales
como informales. Los demás miembros de la Rama Ejecutiva
incluyendo el Vicepresidente que trabajan para el presidente,
tienen sus oficinas en un edificio situado al oeste
del ala oeste de la casa blanca, llamado el Edificio
de la Oficina Ejecutiva Eisenhower (Eisenhower Executive
Office Building ), y cada secretaría del gabinete, tienen
sus propios edificios administrativos de su departamento.
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El pasado noviembre la cadena FOX zanjaba la historia
de amor. “Está acusando a la otra parte de celebrar
el fraude y la votación ilegal. Si no tiene más detalles
que lo apoyen, no puedo seguir emitiendo esto”, dijo
el presentador Neil Cavuto al interrumpir unas acusaciones
que consideraba “explosivas” por parte de la portavoz
de la Casa Blanca. La cadena Fox News interrumpió la
emisión de una rueda de prensa de la portavoz de la
Casa Blanca, Kayleigh McEnany, después de que esta acusase
al Partido Demócrata de “celebrar” el supuesto fraude
denunciado por el presidente, Donald Trump, en las elecciones
del 3 de noviembre. “Está acusando a la otra parte de
celebrar el fraude y la votación ilegal. Si no tiene
más detalles que lo apoyen, no puedo seguir emitiendo
esto”, ha dicho el presentador Neil Cavuto al interrumpir
unas acusaciones que consideraba “explosivas” por parte
de McEnany. Fox News ha sido durante estos cuatro años
la cadena de televisión más afín a Trump, que la utilizado
en reiteradas ocasiones como altavoz de entrevistas.
Sin embargo, la relación entre ambas partes no pasaría
por su mejor momento y varios medios han informado de
que el presidente se molestó con la cobertura de la
noche electoral, especialmente por la concesión de Nevada
a su rival Joe Biden.

Neil Patrick Cavuto (nacido el 22 de septiembre
de 1958) es un presentador de noticias, comentarista
y periodista de negocios de la televisión estadounidense
de Fox News . Presenta tres programas de televisión:
Your World con Neil Cavuto y Cavuto Live , ambos en
Fox News , y Cavuto: Coast to Coast en el canal hermano
Fox Business Network desde el 20 de enero de 2018.
Ni McEnany ni ningún otro miembro del equipo de Trump
han ofrecido pruebas del supuesto fraude que llevan
días denunciando y que ha llevado al presidente a no
reconocer su derrota frente a Biden. El líder republicano
ha anunciado una batería de recursos judiciales para
tratar de revertir el resultado en varios estados clave.
La iniciativa de Fox News no es nueva, puesto que varias
cadenas ya cortaron un discurso en el que Trump agitaba
el pasado jueves sus sospechas. Entonces, el medio fue
de los pocos que aguantó la emisión.
En febrero de 2019, Fox News, anunció que tenia
pensado apoyar activamente al canal CNN en su denuncia
a Trump por haber retirado las credenciales de prensa
de la Casa Blanca al periodista Jim Acosta tras una
acalorada discusión con el mandatario. «Fox News apoya
a la CNN en su batalla legal para recobrar la credencial
de prensa de su reportero para la Casa Blanca», dijo
en un comunicado citado por la CNN el presidente de
Fox News, Jay Wallace. Por eso, anunció, la cadena
envió para el juicio un amicus curiae [un testimonio
no solicitado en un caso emitido por una persona o colectivo
que no esté directamente relacionado con él] a favor
de la cadena de la competencia. Eso sí, Wallace quiso
a su vez marcar también distancias con la CNN al decir
que no aprueba «el tono cada vez más antagonista tanto
del presidente como de la prensa». Posteriormente, Trump
volvió a tener un nuevo encontronazo con una
periodista de la misma cadena, Abby Phillip, a la que
acusó de hacer «muchas preguntas estúpidas».
La guerra contra los medios ha sido una constante en
su ascenso al poder. En el primer año y medio vetó
a periodistas de medios críticos en algunas coberturas,
limitó las ruedas de prensa de sus portavoces
y, sobre todo, insultó a la prensa hasta la saciedad:
desde la creación del exitoso término «Fake News», hasta
poner en el disparadero a periódicos, televisiones y
periodistas concretos. A finales de 2018 Trump llegó
a calificar a la prensa, un bastión de la democracia
estadounidense, de «enemigo del pueblo» y, en pleno
arranque «orwelliano», pidió a sus seguidores
que no creyesen «la basura que os muestra esa gente,
los medios falsos. Lo que veis y lo que leéis no es
lo que está sucediendo».

La situación motivó un informe de Naciones Unidas
que condenó la actitud de Trump como un ataque
a la libertad de prensa y la calificó de «estrategia»
para «deteriorar la confianza» de la ciudadanía en los
medios. Jim Acosta, el reportero de actualidad política
estrella de CNN, objeto de abucheos e insultos en los
mítines de Trump, advirtió de que los periodistas
están en riesgo de sufrir actos de violencia. Otros,
como la columnista de «The Washington Post» Kathleen
Parker, denunció que «hay más odio que nunca»
y que las amenazas de muerte son más frecuentes». Y
«The Boston Globe», uno de los principales periódicos
del país, promovió una iniciativa para que los
diarios del país se coordinen y publiquen piezas de
opinión contra los ataques de Trump a la libertad de
prensa.
Mientras los analistas, la oposición y algún republicano
se tiran de los pelos con la escalada dialéctica contra
los medios, Trump asiste al escándalo complacido. La
prensa es un pilar de la democracia estadounidense,
pero también un enemigo vulnerable en estos momentos.
Trump lo sabe. Conoce los medios al dedillo. Es un consumidor
insaciable de televisión, ha hecho fortuna en este medio
y está curtido en el manejo de los periódicos desde
que fuera una presencia habitual de los tabloides neoyorquinos
en los años 80 y 90 (en ocasiones, llamaba a los periodistas
haciéndose pasar por un colaborador suyo para colocar
exclusivas). En 2000, el 45% de los votantes republicanos
aseguraban que confiaban «bastante o mucho» en la prensa,
según los datos de Gallup. Para 2008, ese porcentaje
había caído hasta el 26%. Trump solo aceleró
esa tendencia: en 2017, solo el 14% de los republicanos
otorgaban una confianza de ese nivel en los medios.
Como en muchos otros asuntos polémicos, cuando Trump
ataca a la prensa, está hablando a su público. El presidente
de EE.UU. no oculta su animadversión con los periodistas
liberales, pero esta guerra tiene mucho de un cálculo
político que, obviamente, le favoreció.
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El que fuera mayordomo de la Casa Blanca bajo
once administraciones, Wilson Roosevelt Jerman, murió
a finales de mayo a los 91 años de coronavirus, informó su
familia a medios estadounidenses. Jerman entró a trabajar
en la Casa Blanca en el año 1957 con el republicano Dwight
D. Eisenhower (1953-1961) como presidente de Estados Unidos
y se retiró en 2012, durante el mandato de Barack Obama (2009-2017).
Aunque empezó como limpiador, tardó poco en ocupar el puesto
de mayordomo, un ascenso promovido durante la Presidencia
de John F. Kennedy (1961-1963) por la entonces primera dama,
Jacqueline Kennedy, según reveló una nieta de Jerman a la
afiliada local de Fox News en Washington. Otra nieta, Shanta
Taylor Gay, dijo a CNN que su abuelo falleció el 16 de mayo
y lo describió como un hombre que "nunca habló de política"
en casa. "Era un hombre tranquilo pero severo. Muy generoso,
nunca se molestó ni se quejó. Siempre dijo que vivió una vida
bendecida", afirmó. La muerte de Jerman provocó el lamento
de varias familias de presidentes, como los Obama, los Bush
o los Clinton.

"Con su amabilidad y cuidado, Wilson Jerman
ayudó a hacer de la Casa Blanca un hogar durante décadas para
las familias presidenciales, incluida la nuestra", dijo en
un comunicado la exprimera dama Michelle Obama. "Su servicio
a los demás -añadió-, su disposición de ir más allá por el
país que amaba y todas las personas en cuyas vidas estuvo,
es un legado digno de su espíritu generoso. Tuvimos la suerte
de conocerlo. Barack y yo enviamos nuestro sincero amor y
oraciones a su familia". Por su parte, una de las hijas de
George W. Bush (2001-2009), Jenna, destacó que Jerman hizo
que la Casa Blanca fuese como un hogar para ellos. "Lo amábamos,
mi familia lo quería, y vamos a extrañarlo mucho", agregó.
Cerca de 95.000 personas han muerto en Estados Unidos de COVID-19,
una enfermedad que ha afectado de forma desproporcionada a
los afroamericanos como Jerman.
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7 de Enero - Hora española.
(08:09).
Como en el 23-F, hemos visto a diputados tirarse bajo sus
escaños y ha habido exhibición de pistolas, pero la turba
golpista que ha asaltado el Congreso de EEUU solo ha logrado
detener el normal proceso democrático durante unas seis horas.
El bochornoso espectáculo no lo ha dirigido un guardia civil
con bigote sino un presidente con mal perder, pero igualmente
no ha servido de nada. A las 3.40, hora de Washington, las
cámaras han certificado la victoria electoral de Joe Biden.
Lo que casi siempre ha sido una votación de trámite se ha
convertido en el capítulo más vergonzoso de la historia moderna
de EEUU, pero ha salido adelante igualmente. Los congresistas
y senadores evacuados alrededor de las dos de la tarde han
regresado sobre las ocho. Han vuelto a ocupar los escaños
en los que los partidarios de Trump se hacían selfies un rato
antes y han ha hecho lo único que podía hacer hoy el Congreso:
volver al trabajo y completar su tarea del día.
Los dos partidos se han conjurado para darle algo de normalidad
a los estadounidenses en un día terriblemente anormal. “La
violencia nunca gana y ésta sigue siendo la casa del pueblo,
volvamos al trabajo” ha dicho el vicepresidente de Trump,
Michael Pence, que hoy presidía la sesión conjunta de ambas
cámaras y al que el presidente le reclamaba una maniobra ilegal
para anular el resultado electoral. Pence se ha negado y Trump
le ha señalado ante los manifestantes minutos antes de que
tuviera que ser evacuado a la carrera durante el asalto. Pence
es un buen ejemplo del drama republicano de hoy. Los mismos
líderes que han auxiliado a Trump a cada paso, han visto en
las últimas horas cómo el monstruo que tanto han alimentado
ha estado a punto de comérselos en un sentido casi literal.
El ala más dura del partido tenía un plan para torpedear la
certificación de la victoria de Biden impugnando los resultados
de varios estados, pero después de la invasión tenían menos
ganas de dar el espectáculo. Casi todos los senadores republicanos
han retirado sus objeciones para acelerar la certificación
de la victoria de Biden, aunque uno de ellos ha logrado forzar
un parón más.

Mike Pence y Nancy Pelosi presiden la sesión conjunta en
el Capitolio.
El líder republicano en esa cámara ha tomado la palabra al
reiniciarse la sesión para decir que “EEUU y el Congreso se
han enfrentado a mayores amenazas que la multitud descontrolada
que hemos visto hoy”. En sus palabras no había nada del cariño
que Trump ha dedicado a los asaltantes, a los que ha pedido
que abandonaran el Capitolio, pero también les ha hecho llegar
que “os queremos” y que son gente “muy especial”. Facebook
y Twitter han retirado el vídeo por fomentar la violencia
y le han suspendido la cuenta al presidente de EEUU.
Ya no quedan más trámites, aunque siempre se puede esperar
una última sorpresa por parte del presidente. El próximo 20
de enero a mediodía, Biden tiene que jurar el cargo como nuevo
presidente. A Trump le quedan dos semanas de mandato a no
ser que sea incapacitado por su propio gobierno o que le hagan
un impeachment por la vía rápida, como ha propuesto ya una
congresista demócrata. Joe Biden ha intervenido por televisión
durante el asalto para reclamar a Trump que pidiera a los
asaltantes que abandonaran el Congreso, pero también para
recordar que “la democracia es frágil”. Ha sido el tipo de
discurso tranquilizador al que hasta ahora nos tenían acostumbrados
los presidentes de EEUU. Ha sido, también, el tipo de discurso
que daban cuando eran otros países los que tenían su parlamento
invadido por un grupo de gente que no acepta una derrota electoral.
Los tiempos han cambiado.
7 de Enero - Hora española.
(10:06).
"Aunque estoy en total desacuerdo con el resultado de las
elecciones y los hechos me dan la razón, habrá una transición
ordenada el 20 de enero", ha afirmado el presidente Trump
en un comunicado este jueves tras la certificación de los
resultados en el Congreso. "Siempre he dicho que continuaríamos
nuestra lucha para asegurarnos de que solo se contasen los
votos legales. Aunque esto representa el final del mejor mandato
presidencial de la historia, solo el comienzo de nuestra lucha
para hacer a América grande de nuevo", ha añadido.
El miércoles por la tarde, justo cuando comenzaba una sesión
conjunta en el Congreso para certificar los resultados, Trump
arengaba a sus seguidores que se manifestaban en las calles
de Washington bajo el lema 'paren el robo'. "Vamos a bajar
por Pennsylvania Ave [carretera del Congreso] y vamos a ir
al Capitolio", había afirmado el presidente. "Vamos a ir y
vamos a intentar dar a los republicanos débiles el orgullo
y valentía que necesitan para recuperar nuestro país". Minutos
después, una turba de seguidores del presidente rompió las
barreras del Congreso e irrumpió en el Capitolio, obligando
a la evacuación de los congresistas y a la suspensión de la
sesión. El asalto duró aproximadamente tres horas hasta que
las autoridades lograron recuperar el control y expulsar a
los manifestantes, que llegaron incluso a la sala principal
del Senado.

Vista de un fotograma en un video del presidente de EE.UU.,
Donald J. Trump, en el que le habla a los seguidores que se
tomaron Capitolio de EE.UU., este 6 de enero de 2021, a través
de su cuenta de Twitter.
Cuatro personas han muerto y al menos 14 policías han resultado
heridos durante las protestas, según han informado las autoridades
estadounidenses esta madrugada. Estas fuentes habían informado
inicialmente de la muerte de una mujer, que falleció como
consecuencia del disparo de la Policía del Capitolio, pero
después actualizaron esa cifra. Tras el aumento incial de
la tensión en el edificio del Congreso, Trump pidió a sus
seguidores que volviesen a casa. "Nos han robado unas elecciones
y todos lo saben, especialmente los del otro lado, pero tenéis
que volver a casa ahora. Tenemos que tener paz, ley y orden.
Volved a casa. Os queremos. Sois muy especiales", dijo. Poco
después justificó el asalto en Twitter, cuya cuanta ha sido
actualmente suspendida: "Estas son las cosas que pasan cuando
una victoria electoral sagrada es descaradamente despojada
de grandes patriotas que han sido muy mal tratados durante
mucho tiempo".

Agentes de policía defienden la puerta principal de la Cámara
de Representantes durante el asalto al Capitolio.
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Alexander Hamilton (Charlestown, Isla Nieves,
actual San Cristóbal y Nieves, 11 de enero de 1757-Nueva York,
12 de julio de 1804) fue un economista, estadista, político,
escritor, abogado, y el primer secretario del Tesoro de los
Estados Unidos. Fue uno de los padres fundadores de los Estados
Unidos. Fue un influyente intérprete y promotor de la Constitución
de los Estados Unidos, así como el fundador del sistema financiero
de la nación, el Partido Federalista, la Guardia Costera de
Estados Unidos y del periódico The New York Post.
El entonces vicepresidente Burr concurrió a
las elecciones a gobernador del estado de Nueva York en 1804
y Hamilton hizo campaña contra él, considerándolo indigno.
Burr se ofendió y lo desafió a duelo, que tuvo lugar el 11
de julio de 1804, falleciendo al día siguiente como consecuencia
de las heridas.
EEUU se enfrentá a sus raices hoy, como
nunca antes. Violencia, armas y futuro.

Una estatua de Hamilton en la rotonda del Capitolio.
Según una grabación difundida el domingo, el presidente
de Estados Unidos, Donald Trump, le pidió al principal
funcionario electoral de Georgia que "encuentre" suficientes
votos para anular el resultado de la elección del pasado
noviembre en ese estado. "Solo quiero encontrar 11.780
votos", le dijo Trump al republicano Brad Raffensperger,
secretario de Estado de Georgia, según el audio de una
llamada telefónica publicado por The Washington Post.
En la grabación, Raffensperger responde que los resultados
de Georgia son correctos. Tras el revuelo causado por
la difusión de la conversación, Raffensperger le dijo
a la cadena ABC este lunes que fue Trump quien habló
la mayor parte del tiempo mientras los demás escuchaban.
"Pero quise enfatizar mi postura, los datos que él
tiene son simplemente incorrectos", dijo. "Tiene cientos
y cientos de personas que, según él, votaron pese a
estar muertas. Nosotros encontramos dos. Eso es solo
un ejemplo de que él tiene mala información", añadió.
El demócrata Joe Biden ganó Georgia junto con algunos
estados péndulo, lo que le permitió obtener 306 votos
del colegio electoral, frente a los 232 de Trump.

Brad Raffensperger, secretario de Estado de Georgia,
le dijo a Trump que éste tenía datos electorales incorrectos.
Desde la votación del 3 de noviembre, Trump ha denunciado
que hubo fraude electoral generalizado sin proporcionar
ninguna prueba. Los 50 estados han certificado el resultado
de las elecciones, algunos después de recuentos y apelaciones
legales. Hasta ahora, los tribunales estadounidenses
han rechazado 60 impugnaciones a la victoria de Biden.
En los extractos publicados por The Washington Post
se puede escuchar cómo Trump intenta persuadir y presiona
al secretario de estado de Georgia, que también es republicano.
Trump insiste en que ganó las elecciones en Georgia
y le dice a Raffensperger que no hay "nada de malo en
decir que has recalculado [los votos]". Raffensperger
responde diciendo "el problema que tiene, señor presidente,
es que los datos que usted tiene son incorrectos".

El responsable del sistema de votación en Georgia,
Gabriel Sterling, insistió este lunes en que no hay
pruebas de fraude generalizado.
Más adelante en la llamada, Trump dice que el rumor
era que boletas fueron trituradas y que la maquinaria
de votación fue retirada del condado de Fulton, un reclamo
que el abogado de Raffensperger negó. El presidente
luego amenaza al funcionario con posibles consecuencias
legales. "Sabes lo que hicieron y no lo estás denunciando.
Eso es un delito. No puedes permitir que eso suceda.
Es un gran riesgo para ti y para Ryan, tu abogado",
dice Trump. Luego, Trump pide los 11.780 votos adicionales,
los que le habrían dado un total de 2.473.634 votos
en el estado, uno más que Biden, quien recibió 2.473.633
votos. "Yo solo quiero encontrar 11.780 votos, que son
uno más de los que tenemos, porque nosotros ganamos
el estado (...)", señala Trump. Trump también le dice
a Raffensperger que debería volver a examinar el resultado
en el estado. "Puede volver a examinarlo, pero volver
a examinarlo con personas que quieran encontrar respuestas,
no con personas que no quieran encontrarlas", dice el
presidente. "Señor presidente, usted tiene personas
que envían información y nosotros tenemos a nuestra
gente que envía información y luego se presenta ante
el tribunal y el tribunal tiene que tomar una determinación",
responde Raffensperger. "Tenemos que defender nuestros
números, creemos que nuestros números son correctos".
El domingo, Trump tuiteó que Raffensperger no había
dado detalles del fraude que alega el presidente. "¡No
tiene ni idea!", escribió el presidente. Raffensperger
respondió en Twitter: "Respetuosamente, presidente Trump:
lo que está diciendo no es verdad. La verdad saldrá
a la luz".

La difusión del contenido de la llamada
generó una oleada de reacciones en Estados Unidos. Desde
las voces que denuncian que Trump pudo haber cometido
un delito y piden que se abra una investigación exhaustiva
e incluso un juicio político, hasta quienes consideran
que, aunque haya indicios de ilegalidad, será muy difícil
demostrar que el presidente tenía la intención de violar
la ley.
Si bien una mayoría coincide en que la
actitud de Trump fue moralmente condenable o inapropiada,
no hay consenso sobre si violó la ley (en el ámbito
federal y/o en el estatal). Los partidarios de acusarlo
formalmente de un delito citan el título 52 sección
20511 del Código de EE.UU. que establece que cualquiera
que "con conocimiento y voluntad prive, defraude o intente
privar o defraudar a los residentes de un estado de
un proceso electoral justo e imparcial" está violando
la ley. Otra ley federal establece que es un crimen
"conspirar para herir, oprimir, amenazar o intimidar
a cualquier persona en el libre ejercicio o disfrute
de cualquier derecho o privilegio garantizado por la
Constitución o leyes de Estados Unidos". A esto se le
suma que en Georgia existe una ley estatal que prohíbe
que se "solicite, pida, ordene, asedie o intente de
cualquier otra manera hacer que otra persona se involucre"
en fraude electoral. "Esto es peor que la llamada con
el presidente de Ucrania que llevó al impeachement [a
principios de 2020]", le dijo a BBC Mundo Jessica Levinson,
profesora de Derecho en la Escuela de Leyes Loyola,
con sede en Los Ángeles.

Donald Trump fue sometido a un juicio
político, en el que fue absuelto por el Senado, por
una llamada telefónica con el presidente de Ucrania,
Volodomir Zelensky.
|
Varias mujeres han sido importantes en la carrera
de Joe Biden a la Casa Blanca: desde Jill Biden, su esposa;
a Kamala Harris, su compañera de fórmula; pasando por las
congresistas que representan el ala más izquierdista del partido
y que han sido un empujón para los demócratas. Sin embargo,
una ha destacado especialmente: Stacey Abrams, la artífice
de la victoria del presidente electo en Georgia, un estado
que desde hace años han dominado los republicanos, y que ya
se ha confirmado que apoya a Biden.
Abrams lleva años luchando contra la supresión
del voto en este estado, que provoca que miles de personas,
en su mayoría negras que se decantarían por el Partido Demócrata,
no puedan ir a votar. Con una intensa campaña para registrar
a votantes y ayudarles en todo lo referido al proceso electoral,
Abrams ha conseguido más de 800.000 nuevos votantes para estas
elecciones. Una cifra clave, si se tiene en cuenta que Biden
ha ganado Georgia con una diferencia mínima de cerca de 15.000
papeletas. La parlamentaria de la Cámara de Representantes
de Georgia ha conseguido movilizar a gran parte de la comunidad
negra del estado, que representa el 32% de su población, y
el nivel de participación a nivel estatal ha sido de más del
74%, según informó a Reuters la oficina del Gobernador.
Stacey Abrams, de 46 años, se ha convertido
en una estrella emergente del partido a nivel nacional, y
en todo un icono para los demócratas georgianos, que no veían
a estas tierras teñirse de azul (el color demócrata) desde
1992 con la victoria de Bill Clinton.
En 2018, Abrams ya comenzó a despuntar al ser
la primera mujer afroamericana en aspirar al cargo de gobernadora
en Estados Unidos, un puesto que estuvo cerca de alcanzar.
El actual gobernador, Brian Kemp, ganó por solo dos puntos
de ventaja, pero la demócrata no admitió el triunfo de su
adversario.
Kemp fue secretario de Estado desde 2010 antes
de convertirse en gobernador y Abrams denunció que durante
esos años canceló por "inactividad" o error las inscripciones
del censo electoral de más de un millón de residentes, lo
que ella interpretó como una táctica de privación del derecho
al voto (conocido como supresión de voto). Si Biden ha ganado
Georgia por 15.000 votos, en 2018 Abrams lo perdió por 50.000.
Así, su lucha contra la supresión del voto se fortaleció aún
más. A través de New Georgia Project y Fair Fight Action,
dos grupos dedicados a combatir la supresión de voto fundaos
por Abrams, y gracias también a un SuperPAC, un Comité de
Acción Política cuyo objetivo es conseguir fondos para la
campaña de un determinado candidato que recaudó más de 33
millones de dólares estas elecciones, Abrams ha registrado
a cientos de miles de personas para votar.

Un mural de Stacey Abrams en Atlanta.
Además, en esta ocasión su estrategia ha contado
con el apoyo del partido a nivel nacional, algo que no ocurrió
en 2018, según el medio especializado Político. "Esto se debe
a Stacey Abrams y muchas otras mujeres negras que están en
el terreno y trabajan con organizaciones de base para inscribir
votantes y demostrar por qué nuestro voto importa", declaró
una votante a la BBC. "Realmente puso el foco en Georgia,
convenció a la gente que necesitaba ser convencida de que
aquí había espacio, que había votantes y que este lugar podía
ser competitivo si la gente le dedicaba tiempo, dinero y esfuerzo
a ello", señaló la senadora demócrata estatal Jen Jordan.
Su trabajo será trascendental también en enero,
cuando se deberá elegir los dos puestos del Senado por Georgia,
una elección que determinará qué partido controla la Cámara
Alta.
Aunque nació en Misisipi, sus padres pronto
trasladaron a la familia a Atlanta (Georgia). Abrams siempre
fue una de las mejores de la clase y mientras estaba en la
escuela secundaria, fue contratada como mecanógrafa para una
campaña en el Congreso y más tarde, a los 17 años, como redactora
de discursos. La parlamentaria tuvo las notas más altas de
su clase al graduarse del instituto y como premio fue invitada
a la Casa del gobernador del Estado. Sin embargo, al llegar
a la mansión, el guardia de seguridad en un principio no le
permitió la entrada. Finalmente, pudo pasar, pero Abrams ha
relatado que ese incidente fue el detonante que impulsó y
marcó su carrera política, ya que quiso convertirse "en la
persona que conseguiría abrir esas puertas". "No recuerdo
haber conocido al gobernador de Georgia. No recuerdo haber
conocido a los otros estudiantes talentosos de 180 distritos
escolares. El único recuerdo claro que tengo de ese día es
el de un hombre parado frente al lugar más poderoso de Georgia,
mirándome y diciéndome que yo no pertenecía a ese sitio. Por
eso decidí, unos 20 extraños años después, ser la persona
que conseguiría abrir las puertas", dijo en una Charla TED.
En 1995, Abrams se licenció en Estudios Interdisciplinarios
(Ciencias Políticas, Economía y Sociología) en el Spelman
College. Mientras estaba en la universidad, trabajó en el
departamento dedicado a la juventud en la oficina de Atlanta
del alcalde Maynard Jackson (del Partido Demócrata), que fue
el primer alcalde negro de Atlanta.
Más tarde se incorporó a la Agencia de Protección
Ambiental. Con el apoyo de la beca Harry S. Truman dedicado
a potenciar a jóvenes con dotes de liderazgos, estudió políticas
públicas en la Universidad de Texas y obtuvo un máster en
asuntos públicos. En 1999, se licenció en Derecho en Yale.
Trabajó como abogada en el sector privado hasta que en 2002
fue nombrada Fiscal Adjunta de la Ciudad de Atlanta. Unos
años más tarde, en 2010, se convirtió en miembro de la Cámara
de Representantes y en 2020 fue una de las mujeres que barajó
Biden para la Vicepresidencia.

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7 de Enero - Hora española.
(10:44).
El impactante vídeo de una mujer herida de bala durante el
asalto de los partidarios de Donald Trump al Capitolio de
Estados Unidos se ha hecho viral en las últimas horas a través
de las redes sociales. Según ha informado el medio estadounidense
NBC, la manifestante fue trasladada a un hospital de urgencia
donde finalmente ha perdido la vida, convirtiéndose así en
la primera víctima mortal de estos disturbios que están conmocionando
al mundo entero.
El tiroteo se produjo cuando simpatizantes de
Trump violaron los perímetros de seguridad y entraron al Capitolio
mientras el Congreso federal se reunía para votar y confirmar
la victoria presidencial de Joe Biden.

El presidente electo de Estados Unidos transmitió
a través de una breve comparecencia pública que la democracia
del país “está bajo un ataque sin precedentes” que “roza la
sedición, y debe acabar ahora”. Por otro lado, Biden exigió
al presidente saliente Donald Trump que se dirija por televisión
a todo el país para “defender la Constitución” y poner “fin
al asedio” tras el asalto al Capitolio de miles de sus seguidores.

Según las primeras informaciones, la persona
herida recibió atención del personal médico. "Cuando cargaron
la camilla en la parte trasera de la ambulancia, los manifestantes
pro-Trump la rodearon gritando '¡asesinos!'", indicó el período
estadounidense. En ese momento, los agentes de la policía
del Capitolio con armas largas y equipo antidisturbios los
empujaron hacia atrás y la ambulancia se alejó. Finalmente
falleció.

7 de Enero - Hora española.
(12:19).
El trámite acabó en tragedia. Lo que iba a ser una mera formalidad
en el Congreso de Estados Unidos que ratificara el resultado
de las elecciones del 3 de noviembre se convirtió en una exhibición
de violencia y de violación de la legalidad como ese país
no había visto en sus casi dos siglos y medio de existencia.
Miles de seguidores del presidente saliente, Donald Trump,
que se niega a acatar el resultado de las urnas, asaltaron
el Congreso y forzaron la evacuación de los legisladores y
del vicepresidente, Mike Pence, que presidía la sesión. Las
salas y oficinas del Legislativo fueron asaltadas. Cuatro
personas han muerto: una mujer que recibió un disparo letal
de la Policía y otras tres personas que fallecieron por urgencias
médicas, aseguraron las autoridades locales, que en un principio
solo habían informado de un deceso. Asimismo, las autoridades
han informado de 14 policías heridos y 52 detenciones.
"Así es como se disputan las elecciones en una república
bananera", declaró George W. Bush, el único presidente vivo
del Partido Republicano, el mismo al que pertenece Donald
Trump, en un comunicado emitido anoche en el que calificó
de "insurrección" el asalto al Congreso que, dijo, "ha sido
llevado a cabo por personas cuyas pasiones han sido encendidas
por falsedades y falsas esperanzas". Y, durante más de dos
horas, Trump guardó silencio. El Ejecutivo, que él controla,
no hizo nada por impedir el salto al edificio. Mientras sus
seguidores reemplazaban las banderas de Estados Unidos por
otras con el nombre del jefe del Estado y del Gobierno, los
Departamentos de Defensa y de Seguridad Interior se abstuvieron
de intervenir. Solo cuando el asalto llevaba más de tres horas,
Trump colgó un mensaje en la red social Twitter en el que
pedía a sus seguidores que "os vayáis a casa". Aun así, el
jefe del Estado y del Gobierno siguió insistiendo en la acusación
de fraude. "Tuvimos una elección y nos la robaron. Fue una
elección en la que arrasé. Y todo el mundo lo sabe, sobre
todo los del otro bando", dijo el presidente. Todo había empezado
poco después de las doce del mediodía, cuando al compás de
la canción 'Macho Man' del grupo 'disco' de los setenta 'Village
People', Donald Trump llegó al estrado del mitin que se celebraba
en el Mall, el parque que ocupa el centro de Washington.

Richard Barnett, en el despacho de la presidenta de la Cámara
de Representantes, durante el asalto al Capitolio, el 6 de
enero.
Allí, Trump volvió a llamar a Joe Biden "presidente ilegítimo",
y reiteró que no acepta los resultados de los comicios a pesar
de que, de los más de 80 recursos legales presentados alegando
fraude electoral presentados por su equipo, Justicia no le
ha dado la razón en ninguno. Acaso enardecidos por las palabras
del presidente, una parte de los asistentes al acto rompieron
las cuatro barreras de seguridad que rodeaban al Capitolio
y entraron en él. Fue la repetición de una serie de acciones
que los partidarios del presidente llevan realizando en los
Congresos de varios estados del país - como Michigan, Pennsylvania
y Wisconsin - desde el verano pasado, solo que esta vez en
Washington. Hubo otra diferencia. Los gobernadores de esos
estados enviaron a las fuerzas de seguridad para impedir que
los asaltantes entraran en la totalidad de los edificios.
El Departamento de Defensa se negó a acceder a la petición
de la policía del Capitolio de enviar refuerzos.
El Departamento de Seguridad Interior, que es el equivalente
en EEUU del Ministerio del Interior, tampoco hizo nada. Solo
cuando el asalto ya llevaba dos horas en marcha, el Ejecutivo
anunció que iba a enviar tanto soldados como policía al Capitolio.
Para entonces ya era muy tarde. Los agentes que se encargan
de la seguridad de los congresistas se habían visto desbordados.
Los asaltantes irrumpieron en la Cámara de Representantes
y se hicieron fotos en el despacho de su presidenta, la demócrata
Nancy Pelosi. Según las primeras informaciones, destrozaron
puertas, ventanas y cristales. La ciudad de Washington declaró
el toque de queda a partir de las 6 de la tarde hora local
(12 de la noche hora peninsular española) mientras todo el
país asistía en directo al asalto del Poder Legislativo por
una multitud que algunos estimaban en 10.000 personas. Finalmente,
los últimos asaltantes abandonaron el edificio en torno a
las seis y media de la tarde. Los 534 legisladores presentes
(435 representantes y 99 senadores) fueron evacuados al sótano
del edificio. La policía les había ordenado que se pusieran
máscaras antigás de máxima protección (los llamados "cascos
de huida", o "escape hoods"). El Capitolio es un edificio
inmenso, que, además, está conectado a otros centros del Gobierno
a través de túneles e, incluso, de un 'metro' especial para
el uso de los legisladores, por lo que es de prever que éstos
no corrieron peligro. También fue evacuado el vicepresidente,
Mike Pence, quien, conforme a la ley, presidía la sesión conjunta
del Congreso en la que se iban a ratificar los resultados
de las elecciones.

Precisamente, Pence había sido transformado en una especie
de 'salvador' de la presidencia de Trump. El presidente se
había inventado una teoría legal en función de la cual su
'número dos' podía declarar inválidos los resultados en los
6 estados que necesita para ganar y suspender así la ratificación
de la victoria de Biden. En su mitin en el Mall, Trump volvió
a insistir en que el vicepresidente podía anular el resultado
de las elecciones. Pence, que presidia la sesión, se negó
a hacerlo, fundamentalmente porque es ilegal. A continuación,
13 senadores del Partido Republicano cuestionaron los resultados,
en línea con lo demandado por Trump. Fue una decisión que
rompía con la línea adoptada por el propio partido, y que
recibió durísimas críticas del propio jefe de los republicanos
en el Senado, Mitch McConnell, que ha sido uno de los mayores
aliados de Trump a lo largo de la presidencia de éste. McConnell
calificó la iniciativa de movimiento destinado a "cambiar
el resultado de una elección, y llevada a cabo por los perdedores",
y declaró que la actuación de sus propios correligionarios,
"amenaza con llevar a nuestra democracia a una espiral mortal".
7 de Enero - Hora española.
(16:27).
Ashli Babbitt era veterana de la Fuerza Aérea,
gran seguidora de Donald Trump y viajó desde San Diego a Washington.
Sólo unas horas antes, una emocionada Babbit " tuiteaba con
ímpetu antes de irrumpir en el edificio gubernamental: "Nada
nos detendrá", "la tormenta ha llegado". En su cuenta de Twitter
se presentaba como "excombatiente" y "libertaria". Recientemente
había retuiteado numerosos mensajes de personas que, como
ella, viajaban a Washington para responder al llamado de Donald
Trump.
Su suegra no se lo podía creer: "Estoy devastada",
declaraba al New York Post su suegra, Robin Babbitt, "nadie
nos notificó su muerte, nos enteramos por televisión". Babbitt
era veterana de la Fuerza Aérea de EEUU, con 14 años de servicio
a sus espaldas, en los que realizó cuatro despliegues y tuvo
un "alto nivel" de acceso de seguridad. Vivía cerca de San
Diego, en California, junto a su marido Aaron. Él mismo ha
confirmado a la cadena local de San Diego Kusi News que su
mujer era una grandísima seguidora de Donald Trump y una "gran
patriota" para todo el que la conocía.

La Policía ha iniciado una investigación para
esclarecer las circunstancias de su muerte. Un vídeo difundido
en los medios muestra a Babbitt tendida en el suelo y sangrando
profusamente por el cuello, donde fue alcanzada por el disparo
que le causó la muerte. En las imágenes del asalto se aprecia
cómo los miembros de seguridad y policiales del Capitolio
desenfundaron y apuntaron sus armas a manifestantes que intentaban
acceder a la sala donde se celebraba el pleno. La sesión fue
interrumpida y los congresistas, evacuados. "Nada nos detendrá....
pueden intentarlo, pero la tormenta está aquí y descenderá
sobre Washington DC en menos de 24 horas ... de la oscuridad
a la luz ", rezaba uno de sus últimos tuits.
7 de Enero - Hora española.
(20:45).
La recién reelegida presidenta de la Cámara de Representantes,
Nancy Pelosi, ha urgido al relevo inmediato de Donald Trump
como presidente. Para ello la dirigente demócrata ha invocado
a la enmienda 25 de la Constitución, que contempla sustituir
al presidente si es “incapaz de cumplir con los poderes y
deberes del cargo”. Como la puesta en marcha de ese mecanismo
depende del vicepresidente, Mike Pence, Pelosi ha planteado
que, si no lo hace, activará un proceso de impeachment. También
el líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer,
ha defendido esa propuesta.
Pelosi se ha mostrado convencida de que "este peligroso hombre"
puede hacer "daño" al país en los trece días que le quedan
en la Casa Blanca -el traspaso de poderes es el 20 de enero-
por lo que ha apremiado a poner en marcha los procesos de
destitución cuanto antes. Así se ha pronunciado 24 horas después
de que seguidores de Trump asaltaran el Capitolio mientras
se celebraba la sesión que tenía que certificar a Joe Biden
como presidente electo. Los demócratas han subido el tono
en las últimas horas y apuntan directamente a Trump. La presidenta
de la Cámara de Representantes ha dicho que el asalto fue
un acto "sedicioso". "La forma más rápida y eficaz de destituir
a este presidente de su cargo, algo que se puede hacer hoy,
sería que el vicepresidente invoque inmediatamente la enmienda
25", ha dicho Schumer.

La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.
El planteamiento de los dirigentes demócratas es que el vicepresidente
Pence tiene ahora que mover ficha y activar la enmienda 25,
que prevé una manera de sustituir al presidente en contra
de su voluntad. Se trata de la sección cuarta, por la que
el vicepresidente puede empezar el proceso con el apoyo de
miembros del Gobierno. El vicepresidente tiene que mandar
una carta al Congreso detallando el estado del presidente
y pidiendo que el poder se le transfiera de manera temporal.
La petición se hace al presidente más veterano del Senado
y al líder de la Cámara de Representantes, en este caso el
republicano Chuck Grassley y la demócrata Nancy Pelosi. El
vicepresidente Pence asumiría el poder, aunque, si el presidente
disputara este movimiento, la decisión pasaría después a las
dos cámaras. Dos tercios tendrían que votar a favor de la
destitución del presidente, pero el Congreso tiene más tiempo
para decidir del que le quedan a Trump en la Presidencia.
Entretanto, el vicepresidente Pence sería presidente.
Pelosi ha defendido que si Pence no opta por destituir
a Trump usando ese mecanismo, se podría poner en marcha
un proceso de impeachment, si bien esto requeriría más
debates y votaciones en ambas cámaras. El presidente electo
de Estados Unidos, Joe Biden, ha vuelto a comparecer ante
los medios un día después del asalto al Capitolio durante
la sesión que le tenía que certificar como vencedor de
las elecciones y ha subido el tono respecto a las calificaciones
de las personas que participaron en esa irrupción violenta
en la sede del Congreso. "Lo que presenciamos ayer no
fue disenso, no fue desorden, no fue una protesta. Fue
caos. No les llamen manifestantes, era una multitud desenfrenada,
insurreccionistas, terroristas domésticos", ha expresado
Biden. |
El presidente electo ha dicho, además, que no se puede decir
que lo que ocurrió en el Capitolio no se podía prever. "Lo
pudimos ver venir", ha señalado Biden, que ha asegurado que
los disturbios fueron la "culminación" al "asalto a las instituciones"
llevado a cabo por Donald Trump durante los últimos cuatro
años. "Desató un asalto total contra las instituciones de
nuestra democracia desde el principio". Con esa dureza se
ha pronunciado el presidente demócrata en la comparecencia
en la que ha designado a Merrick Garland como Fiscal General
del Estado. "Tenemos que restablecer el honor del departamento
de justicia", ha afirmado Biden. La presión se incrementa,
además, sobre Trump, que ha sufrido ya la primera baja en
su gabinete después de los actos violentos de este miércoles
con la renuncia de la secretaria de Transportes, Elaine Chao.
Por ahora, el presidente saliente se ha limitado a asegurar
que habrá traspaso de poderes formal, a pesar de no reconocer
los resultados electorales. "Aunque estoy en total desacuerdo
con el resultado de las elecciones y los hechos me dan la
razón, habrá una transición ordenada el 20 de enero", ha afirmado
en un comunicado.
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En las recientes elecciones de EEUU votó el
mayor número de personas en 120 años. Casi 80 millones votaron
por Biden y más de 74 millones por Trump. Son los políticos
más votados en la historia de ese país. Se suponía que la
pandemia y la campaña de Trump pronosticando fraude electoral
aumentarían la abstención. No fue así. 67% de los inscritos
votaron en persona o por correo. La otra sorpresa fueron los
74 millones de personas que votaron por Trump, 10 millones
más de cuantos le votaron en el 2016. Sorprendieron por lo
que no les importó, así como como por lo que si les importa.
No les importó votar un presidente que miente de manera constante
y fácilmente verificable. ¿Mentir compulsiva y comprobadamente
no debería ser suficiente para ser derrotado en las urnas?
74 millones de estadounidenses piensan que no. No creen que
Trump sea un mentiroso, o no les importa, o tienen necesidades
y esperanzas que les resultan más importantes que la honestidad
del presidente. ¿Que 26 mujeres se atrevan a identificarse
públicamente y denunciar a Trump por violencia sexual, y que
algunas lo acusen de haberlas violado, no debería haberle
hecho perder el voto femenino? ¿No basta el video del programa
Access Hollywood donde Trump le dice al presentador Billy
Bush que "ser famoso te permite hacer lo que quieras con las
mujeres, incluyendo el agarrarlas por los genitales"? Pues
no. Cerca de la mitad de las mujeres blancas votaron por Trump.
Pero si a los 74 millones no les importan las
múltiples denuncias de acoso sexual contra el presidente,
¿no debería importarles la salud del planeta? Parece que no.
Trump ha denunciado la lucha contra el calentamiento global
como una trampa de China para debilitar la economía estadounidense.
Las decisiones de Trump han sido devastadoras para el medio
ambiente. Y muy lucrativas para las empresas más contaminantes
y los lobistas que las representan. ¿Importa a los votantes
de Trump que él haya nombrado en los principales cargos que
se ocupan de regular las industrias contaminantes a los lobistas
que representan a esas mismas industrias? Obviamente no. ¿Les
importa que la administración Trump sea caótica e inepta y
que haya manejado tan mal la pandemia? No parece. A los 74
millones tampoco les importa que dos importantes documentos
sigan siendo secretos: la declaración de impuestos de Trump
y su política sanitaria. ¿Qué hay en los impuestos de Trump
como para que el presidente haya hecho tantos esfuerzos para
mantenerlos fuera del escrutinio público? ¿No deberían los
votantes saber qué compromisos financieros tiene el presidente
y con quién? ¿No debería saberse si el presidente es un evasor
de impuestos?

El otro documento que no aparece es el plan
de Trump con respecto a la salud. El presidente se dedicó
a desmontar la política sanitaria de Obama. Trump prometió
reiteradamente que la reemplazará por "algo mucho mejor".
Sus operadores políticos ofrecieron una montaña de confusos
documentos, pero hasta ahora no revelaron los detalles de
lo que es ese "algo mejor". Lo que está claro es que eliminar
la reforma sanitaria de Obama sin tener con qué reemplazarla
le hará mucho daño a la gente, incluidos por supuesto, a los
74 millones que votaron por él. No lo saben, no lo creen o
no les importa.
La lista de razones por las cuales no había
que votar por Trump es larga. Su renuencia a denunciar con
firmeza a los odiosos supremacistas blancos. Su desinterés
por enfrentar el racismo institucionalizado. Sus menguados
logros en política exterior y el haberle cedido espacios de
poder a China y Rusia. Sus extensos conflictos de interés.
Sus derivas autoritarias y la manera como ha socavado la democracia
estadounidense. Nada de eso parece importarles a los 74 millones.
Entonces ¿qué les importa? ¿Qué los mueve a apoyar tan incondicionalmente
a Trump? Muchas cosas. Van desde lo muy concreto ("no me suban
los impuestos") a lo espiritual ("Trump entiende lo que siento").
De lo positivo (hagamos América grande de nuevo) a lo negativo
("si gana Biden, los afroamericanos invadirán los suburbios").
De la defensa de derechos (la libre portación de armas) a
la defensa de valores ("estoy en contra del aborto"). De repudiar
la inmigración ilegal ("viva el muro con México") al oponerse
a la globalización económica ("quiero fábricas y empleos aquí,
no en China").
La demografía de los 74 millones es diversa
y confusa. Incluye significativos porcentajes de hispanos,
de la población rural, de hombres blancos sin estudios universitarios,
de grupos evangélicos, empresarios, obreros y muchas otras
categorías. Los condados donde ganó Biden generan el 70% de
la actividad económica de EEUU, mientras que los que votaron
mayoritariamente por Trump generan el 30%. El hecho de que
las empresas encuestadoras no hayan anticipado la conducta
de los 74 millones confirma que no sabemos lo que realmente
determina su incondicional apoyo a Donald Trump. Tenemos cuatro
años para averiguarlo.

La población blanca dejará de ser mayoría en
Estados Unidos a partir del año 2042 y dará paso a las que
ahora son las minorías del país, según las proyecciones de
la Oficina del Censo en 2018. Ya en 2004, los cálculos demográficos
habían estimado que los blancos estadounidenses serían minoría
en el país en 2050, pero los últimos datos aseguran que hispanos,
negros, asiáticos, indios americanos, hawaianos nativos y
los isleños el Pacífico protagonizarán el cambio demográfico
más rápido de lo previsto. Un proceso por el que ya han pasado
algunos estados como California o Tejas.
La situación se producirá como resultado de
la creciente diversificación demográfica del país, que se
ha acelerado por la inmigración y la alta tasa de natalidad,
sobre todo, entre los hispanos. En el período de 2008 a 2050,
la población de EE UU pasará de 305 millones de habitantes
a 439. A partir de 2030, y por primera vez, la proporción
de población blanca, que ahora constituye el 66%, comenzará
a descender. En 2050, se situará en un 46%.
Respecto a las minorías, el cambio más considerable
se registrará entre los hispanos, que casi triplicarán su
población. La minoría más grande de Estados Unidos de la actualidad
pasará de 46,7 millones de personas a 132,8, lo que supondrá
que "casi uno de cada tres residentes de Estados Unidos será
de origen hispano", según apunta el informe. Otro aumento
importante lo protagonizará la población asiática, que ascenderá
de 15,5 millones de personas a 40,6. Mientras, para 2050 se
espera que los afroamericanos constituyan un 15% del espectro
demográfico del país, lo que significa un pequeño aumento
respecto de las cifras actuales.
"Lo que está ocurriendo ahora en cuanto al incremento
de la diversidad es algo sin precedentes", interpreta una
estadista retirada en declaraciones al periódico estadounidense
The New York Times. Además, con las proyecciones de la Oficina
del Censo es probable que se desaten debates en torno a las
políticas sobre inmigración, la superpoblación y los cambios
en el electorado. Por ejemplo, para las elecciones presidenciales
de 2028, las minorías constituirán por primera vez la mayoría
de adultos entre 18 y 29 años, según apuntan desde la Brookings
Institution, instituto independiente de investigación.

Los cálculos también indican un progresivo envejecimiento
de la población de Estados Unidos. En 2030, cuando todos los
babyboomers" sean mayores de 65 años, casi uno de cada cinco
residentes tendrá más de 65 años. En Estados Unidos, los babyboomers
son todas las personas que nacieron después de la II Guerra
Mundial, entre 1946 y 1964. Ese grupo pasará a 88,5 millones
para 2050, más del doble que la cifra actual de 38,7 millones,
según apunta la Oficina del Censo. Además, se espera que los
mayores de 85 años se tripliquen, de 5,4 millones en 2008
a 19 millones en 2050.
La deriva de la polarización trumpiana había
alcanzado su paroxismo y lo hacía en el corazón mismo de la
democracia americana. El senador republicano Mitt Romney y
candidato a presidente en 2008 fue aún más lejos y afirmó
que "lo que ha pasado en el Capitolio ha sido una insurrección
incitada por el presidente de los Estados Unidos". Ante esta
situación, la pregunta que emergió casi inevitablemente no
fue otra que: ¿puede el país destituir a su propio presidente
incluso a 13 días de terminar su mandato? La Constitución
estadounidense tiene la respuesta y ésta es afirmativa.
La clave reside en la enmienda 25, en concreto
en su cláusula cuarta. El vicepresidente de Estados Unidos
puede invocarla si estima que el presidente no está en sus
capacidades para ejercer el cargo. Sin embargo, jamás se ha
recurrido a esta opción en la historia del país. En el caso
de que Pence se decida, el vicepresidente habría de tener
primero el apoyo de la mayoría del gabinete presidencial.
De ser así, informarían al Congreso y al Senado de la presunta
incapacidad de Donald Trump y éste sería destituido, pasando
Pence, en este caso, a asumir la presidencia, que apenas mantendría
unos días, puesto que el 20 de enero, según establece la constitución,
Joe Biden tiene que tomar posesión del cargo. En cualquier
caso, la CNN informó de que diversos miembros del gabinete
presidencial habían empezado a discutir esa opción a última
hora de la noche en Washington. Si una vez que sucede esta
transferencia de poderes tras aplicarse la enmienda, la disputa
pasaría al Congreso y el Senado, que tendrían que someterlo
a votación y necesitarían dos tercios de cada cámara para
ratificar a Pence como presidente. De no lograr esas cotas,
en este escenario supuesto, Trump volvería a la Presidencia.

Hasta ahora sólo se han usado otras cláusulas
de la enmienda 25 y siempre para otros contextos muy diferentes.
Esta enmienda no se usó hasta los años setenta. En esa década,
se recurrió, por un lado, a la cláusula primera para proceder
al nombramiento del vicepresidente Gerald Ford como presidente
en 1974 tras la dimisión de Richard Nixon, y por otro, a la
cláusula segunda cuando en dos ocasiones se necesitó de un
mecanismo legal para ocupar sendas vacantes vicepresidenciales.
La sección tercera ha sido la más recientemente utilizada.
Permite a los presidentes transferir brevemente sus poderes
al vicepresidente por casos de incapacidad transitoria, como
las operaciones con anestesia general. Ronald Reagan y George
W. Bush recurrieron a ella por este motivo. Cuando Trump se
contagió con coronavirus en octubre se especuló con la posibilidad
de que invocara esta cláusula precisamente y diera temporalmente
a Pence los poderes presidenciales.
Aparte de la enmienda 25, otra opción teórica
para destituir a Trump sería lanzar de nuevo un proceso de
revocación, el famoso impeachment, pero la legislatura termina
en menos de dos semanas y no habría tiempo para ejecutar el
proceso, que suele ser muy proceloso. Con todo, la congresista
por Minesota, Ilhan Omar aseguró en un tuit publicado tan
pronto que ya se había puesto manos a la obra. "Estoy redactando
los artículos del impeachment. Donald J. Trump debería ser
revocado por la Cámara de los Representantes y destituido
por el Senado. No podemos permitirle permanecer en su puesto,
se trata de preservar nuestra República y necesitamos cumplir
con nuestro juramento", anunció.
En el escenario actual en el que Biden tomará
posesión el próximo día 20, la enmienda sería la única realista.
De hecho, que Pence pueda invocarla a tenor de lo acontecido
en el Capitolio hace que diferentes sectores y personalidades
empiecen a alzar la voz para reclamarla a las claras. Los
más destacados fueron el aliado de Trump y presidente de la
Asociación Nacional de Fabricantes, Jay Timmons; Karl Racine,
el fiscal general del Distrito de Columbia, donde se encuentra
Washington; y los gobernadores de Vermont e Illinois, el republicano
Phil Scott y el demócrata J.B. Pritzker, respectivamente.
También se lo reclamaron por carta a Mike Pence la mayoría
de los diputados demócratas del Comité de Justicia de la Cámara
de los Representantes, según informó The Wall Street Journal.
Timmons señaló sin ambages en un comunicado que Pence debería
"seriamente considerar trabajar con el gabinete presidencial
para invocar la enmienda 25 para preservar la democracia".
Y no se quedó ahí, sino que quiso ser especialmente duro con
Trump: "Esto no es ley y orden [en alusión al tan cacareado
lema del todavía presidente]. Esto es el caos. Es el Gobierno
de la mafia. Es peligroso. Esto es sedición y debe ser tratado
como tal. El presidente saliente incitó a la violencia en
un intento de retener el poder y cualquier líder elegido que
lo defienda está violando su juramento a la constitución y
rechazando la democracia en favor de la anarquía".

Jay Timmons con el todavia presidente.
En cuanto a Racine, el fiscal general de la
capital del país fue tajante también: "Tanto si a uno le gusta
o no el vicepresidente Mike Pence, lo cierto es que está más
capacitado para gobernar [que Trump]. Necesitamos un comandante
en jefe [cargo oficial que tiene también el presidente de
Estados Unidos] que cumpla con sus responsabilidades constitucionales",
declaró a la CNN Racine, quien concluyó: "Le pediría al vicepresidente
que por favor dé el siguiente paso. Cumple con tu tarea. Protege
a Estados Unidos, defiende la democracia e invoca la enmienda
25".
Son argumentos parecidos a los empleados por
los gobernadores Scott y Pritzker. Éste aseguró: "No hago
estas declaraciones a la ligera: dos semanas son mucho tiempo
para que Trump siga en su puesto, donde él puede seguir incitando
a la violencia. No tengo dudas de que sus esfuerzos para animar
a un golpe representan una alta traición a esta democracia
y a la constitución". Scott acusó a Trump de "orquestar una
campaña para causar una insurrección y alterar unas elecciones
legales" y sostuvo que Trump "debería dimitir o ser depuesto
por su gabinete o por el Congreso". Entretanto, politólogos
de universidades estadounidenses lanzaron en internet una
carta abierta reclamando también la activación de la enmienda.
En apenas unas horas, había logrado más de 600 adhesiones.
En la carta admiten que su profesión "busca comprender la
política, no vincularse a ella, pero", añaden los firmantes,
"compartimos un compromiso hacia los valores democráticos",
y es por este motivo por el que llaman "al Congreso de Estados
Unidos, al vicepresidente Mike Pence y a los miembros del
gabinete presidencial a destituir a Donald J. Trump de su
puesto a través de un impeachment o invocando la enmienda
25". "Las acciones del presidente", aseguran los politólogos,
"amenazan la democracia estadounidense. [Trump] ha rechazado
hacer una transferencia pacífica de poder, ha animado a los
congresistas y senadores a subvertir el resultado de las elecciones
en sus respectivos estados, ha presionado al funcionario de
un estado para que altere el resultado de las elecciones y
ahora ha incitado una violenta revuelta para asaltar el Capitolio
y tumbar el recuento de los votos del colegio electoral".
La misiva concluye: "Las acciones del presidente muestran
que está incapacitado o no quiere cumplir con su juramento
de proteger y defender la Constitución. Debe ser destituido
inmediatamente".
Un editorial publicado tras los disturbios en
The Washington Post decía: "El presidente no está capacitado
para ejercer su función en los próximos 14 días. Cada segundo
que retiene los vastos poderes de la presidencia es una amenaza
para el orden público y la seguridad nacional. Trump provocó
el asalto al Capitolio. Debe ser destituido". La enmienda
25 de la Constitución de Estados Unidos fue aprobada por el
Congreso en 1965 y ratificada por los estados en 1967. La
norma se promovió tras el asesinato de John Fitzgerald Kennedy
en 1963, un acontecimiento que introdujo al gobierno de entonces
en la incertidumbre de cómo suceder a un presidente si éste
perdía la vida, la conciencia o sus capacidades estando en
ejercicio.
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Una mezcolanza de absurdas aspiraciones.
Donald Trump se negó a condenar al supremacismo blanco
en el primer debate presidencial de Estados Unidos.
Cuando el presentador de Fox News Chirs Wallace le preguntó
directamente si estaba dispuesto a hacerlo, el mandatario
respondió que sí y pidió que le dijeran a quién debía
condenar. Su rival, Joe Biden, sugirió a los Proud Boys,
un grupo de extrema derecha. “Proud Boys, retroceded
y quedaos a la espera”, replicó el republicano; un llamamiento
que encendió las redes sociales. El candidato demócrata
enviaba en septiembre al grupo un mensaje opuesto, que
hizo extensible a todas las organizaciones supremacistas
blancas: “Cesen y desistan”, sostuvo Biden en una rueda
de prensa en Alliance, Ohio, un Estado clave en las
elecciones del 3 de noviembre.
En 2016, cuando Trump lideraba la campaña para llegar
a la Casa Blanca, el activista de derecha canadiense-británico
Gavin McInnes fundó los Proud Boys (literalmente, chicos
orgullosos), un grupo en el que solo se aceptan hombres.
Extendieron su retórica nacionalista, antimusulmana
y misógina a través de las cloacas de Internet. En cuestión
de meses sus miembros comenzaron a participar en manifestaciones
de extrema derecha, con sus distintivas camisetas negras
y amarillas. Fueron parte de los disturbios que se desataron
en Charlottesville en 2017, cuando un simpatizante neonazi
arrolló con su vehículo una protesta antirracista, matando
a una persona e hiriendo a 19.
Trump responsabilizó entonces a ambos bandos, alegando
que “había gente mala en un lado y también muy violenta
en el otro” y que “había gente muy buena en ambos lados”.

Trump levanta el puño antes de subir al avión presidencial
en su viaje a Minnesota para hacer campaña electoral.
Los Proud Boys se describen como “chovinistas occidentales”
que se aburrieron de pedir disculpas por “crear el mundo
moderno” y descartan sus vínculos con el supremacismo
blanco. Sin embargo, el FBI los clasifica como un “grupo
extremista con vínculos con el nacionalismo blanco”
y el Southern Poverty Law Center (SPLC), la institución
de referencia en el estudio del extremismo en EE UU,
lo incluye en el listado de grupos de odio del país.
A pesar de que McInnes rompió los lazos con el grupo
en noviembre de 2018, demandó al SPLC a principios de
2019 por difamación. En un año marcado por las protestas
contra el abuso policial hacia los afroamericanos, los
Proud Boys han organizado manifestaciones contra el
movimiento Black Lives Matter (Las vidas negras importan).
En Portland (Oregón), donde llevan más de 100 días de
disturbios raciales, el grupo de extrema derecha organizó
recientemente una manifestación en apoyo a Trump. Llegaron
cerca de 200 personas, algunas de ellos armados. Cuando
se discutió en el debate sobre Portland, Trump volvió
a responsabilizar a los Antifa, un movimiento amorfo
de activistas que comparten causas diversas como la
lucha contra el racismo, la homofobia, y están vinculados
a la extrema izquierda. Después del llamamiento a los
Proud Boys, Trump remarcó que “alguien” tenía que hacer
“algo” con los Antifa y la izquierda. “Este no es un
problema de la derecha, es un problema de la izquierda”,
sostuvo. Biden contraatacó argumentando que el propio
director del FBI, Chris Wray, explicó hace dos semanas
que Antifa “es una idea, no una organización”. El presidente
estadounidense desmereció el comentario y advirtió de
que era un grupo radical y peligroso. “Pero su propio
director del FBI dijo”, insistió Biden, cuando fue interrumpido
por el republicano que zanjó el tema asegurando: “¿Sabes
qué?, está equivocado”.

Un miembro del grupo extremista de derecha Proud Boys,
en Portland.
Acabado el debate, comenzó a circular en Twitter un
pantallazo de las respuestas de los miembros de Proud
Boys publicadas en la plataforma Parler. Los actuales
presidentes del grupo, Enrique Tarrio y Joe Biggs, escribieron
entre otros mensajes: “El presidente Trump les dijo
a los Proud Boys que se quedaran a la espera porque
alguien necesita lidiar con los Antifa… Bueno, señor,
¡estamos listos!”. Biden compartió la publicación acompañada
de un mensaje: “Este es el Estados Unidos de Trump”.
Hace una semana el presidente se comprometió en un acto
en Atlanta (Georgia) a designar a Antifa y al Ku Klux
Klan como organizaciones terroristas. El Departamento
de Seguridad Nacional advierte de que los supremacistas
blancos son la amenaza terrorista nacional “más persistente
y letal” que enfrenta EE UU hasta el 2021.
Richmond, en el estado de Virginia, tuvo todas las
condiciones para convertirse en un fatal campo de guerra
a principios de 2020. Cientos de defensores de la Segunda
Enmienda de la Constitución, la que permite el porte
de armas, desfilaron por las calles de la ciudad con
fusiles automáticos y rifles de asalto para manifestarse
en contra de una iniciativa del gobierno local, de corte
demócrata, que busca controlar el porte de armas en
ese estado. Con el control de armas, los funcionarios
estatales y locales de Richmond están tratando de evitar
una repetición del choque mortal en Charlottesville.
Como si no fuera suficientemente atemorizante el hecho
de ver civiles armados deambulando por las calles, las
autoridades de Virginia prendieron las alarmas al toparse
con las amenazas de The Base, un grupo neonazi y paramilitar
estaría entrenando a supremacistas blancos para iniciar
una guerra racial en Estados Unidos. El pasado 16 de
enero, tres presuntos supremacistas blancos pertenecientes
a esta organización fueron arrestados en Maryland, donde
habrían discutido planes para abrir fuego en el mitin
a favor de las armas en Virginia de este lunes solo
para sembrar el caos y promover su objetivo: “Acelerar
la caída del gobierno de Estados Unidos para que un
‘etnoestado’ blanco pueda tomar su lugar”. Un día después
se produjo otro arresto, también de tres hombres, pero
esta vez en Georgia. El trío habría planeado asesinar
a una pareja miembro de Antifa, movimiento antifascista
de izquierda. En este caso, los individuos también estaban
vinculados a The Base.
Este grupo, fundado aparentemente a mediados de 2018,
ha operado principalmente en internet, donde recluta
y atrae miembros afines a su ideología, comprometida
con promover la anarquía a través de la violencia y
con el objetivo de desencadenar una guerra racial que
ya han declarado contra los afroamericanos y los judíos.
Pero desde el año pasado, sus actividades comenzaron
a salirse de la red. Han distribuido manuales para ataques
terroristas y también para la fabricación de bombas.
Según los miembros de Temple Jacob, una sinagoga en
Michigan, integrantes de The Base estarían detrás de
los grafitis antisemitas pintados en su fachada. Richard
Tobin, un miembro que decidió cooperar con el FBI, admitió
que para septiembre de 2019 ordenó atacar sinagogas
en una operación que bautizó como Operación Kristallnacht,
nombre que usaron en 1938 los nazis en Alemania: la
Noche de las Ventanas Rotas.

Muchos han denunciado la gran diferencia en el uso
de la fuerza por parte de las autoridades en comparación
con protestas protagonizadas mayoritariamente por ciudadanos
negros. El hecho de que algunos agentes se hicieran
selfies en el interior del Capitolio con los asaltantes
no hizo más que aumentar las críticas a la actuación
policial. Además, algunos videos mostraban a un agente
levantando una barrera para permitir la entrada de los
asaltantes. En otros se ve a policías escoltando a los
manifestantes por el Capitolio sin detenerlos.

La diferencia con el despliegue de efectivos durante
las protestas de Black Lives Matter es notable.
Según NPR, “The Base está organizada supuestamente
en grupos regionales que actúan de manera descentralizada
para que aquellos que no están involucrados en un acto
criminal en particular puedan tener una negación plausible
del grupo”. Según la prensa local, puede haber varias
células de la organización operando en diferentes zonas
de Estados Unidos, Canadá e incluso Europa. Expertos
consultados por NBC dicen que “el grupo usa salas de
chat encriptadas, generalmente divididas en celdas según
la ubicación geográfica. Organizan campañas de reclutamiento
y hacen videos y carteles de propaganda bastante sofisticados”.
“Al igual que Al Qaeda, The Base no cree en ninguna
solución política a lo que consideran una amenaza para
la raza blanca. La violencia es la única opción”, agrega
Mollie Saltskog, analista de The Soufan Group, firma
de inteligencia en seguridad sin fines de lucro. Se
conoce poco sobre las cabezas de esta organización,
pero según el portal Vice fue Norman Spear, también
conocido como Roman Wolf, quien creó esta plataforma
como un “proyecto para unificar fascistas de internet
y unir ese gran colectivo de individuos en una red de
entrenamiento para prepararlos para la denominada guerra
de razas que está por llegar”. Spear afirma ser un veterano
de guerra de Irak y Afganistán, pero se conocen pocos
detalles sobre su vida.

Los grupos supremacistas y extremistas han sido más
notorios en los últimos tres años, alimentados por las
divisiones que ha dejado el bipartidismo nocivo en el
país.
La marcha a favor de las armas en Richmond era “el
ambiente perfecto para que el grupo intentara reclutar
o tratar de propagar el desorden. The Base ha manifestado
reiteradamente su apoyo a la violencia extrema y el
terrorismo. Las medidas para evitar que se organicen,
capaciten y armen son esenciales para la seguridad pública”,
le explicó Joshua Fisher-Birch, analista de investigación
para el Proyecto contra el Extremismo, al portal Vice.
Sin embargo, algunas autoridades, en lugar de combatir
el extremismo, parecen alimentarlo. Poco antes de que
comenzara el mitin a favor de las armas, el presidente
Donald Trump tuiteó un mensaje de “apoyo” a los manifestantes.
Dijo que sus derechos estaban “bajo ataque” por parte
de los demócratas y aseguró que su partido ganará las
elecciones en Virginia por esa razón.
Una investigación de la BBC revela que quien es señalado
como el líder de la organización se encuentra en Rusia,
desde donde coordina las actividades. Rinaldo Nazzaro,
de 46 años, usa los alias de Norman Spear y Roman Wolf
y se fue de Nueva York a San Petersburgo hace menos
de dos años.

"Debemos investigar la brecha de seguridad
en el Capitolio hoy ", escribió ayer por la noche en
Twitter la congresista demócrata de California Maxine
Waters. "Hace cuatro días le advertí a nuestro caucus
y tuve una conversación de una hora con el jefe de la
policía, quien me aseguró que no se permitiría que los
terroristas entrarán en la plaza y que el Capitolio
estaría seguro", agregó. Claramente, no fue así.
Basura blanca (en inglés White trash)
es un término despectivo usado principalmente en los
Estados Unidos que combina un componente étnico con
la clase social. A menudo se utiliza también el de trailer
trash. Es comparable a «honky», que se refiere a personas
blancas, aunque además alega un bajo estatus social
y una perspectiva de pobreza (movilidad descendente).
Llamar a alguien «basura blanca» es acusar a esa persona
de estar en bancarrota a nivel cultural. «Basura blanca»
no es un grupo demográfico reconocido en sociología.
La postura con respecto al término se ha vuelto más
liviana en los últimos años, al punto que algunas personas
se describen a sí mismas como «basura blanca», y hay
un género de música rock conocido con orgullo como «white-trash
rock» pero la frase nunca se encuentra en contextos
diplomáticos. El término generalmente va asociado a
la pobreza, y a menudo a excentricidad. Si paseas por
ciertos barrios, esas parcelas donde la hierba crece
sin control, un coche oxidado y sin ruedas, 3 lavadoras
rotas y un mohino balancín en un porche deprimente
te saludan, en un costumbrismo que atraviesa generaciones.
Desde los Padres Fundadores. Este grupo es «la categoría
más pobre y más menospreciada y más desestimada de blancos
de Estados Unidos». Esos ciudadanos olvidados sistemáticamente
por la administración y a los que Trump arengó
contra inmigración.
De acuerdo a la categorización de Fussell
de clase social, la mayoría de esta gente estaría en
un nivel bajo y medio de la clase proletaria. Según
el Oxford English Dictionary, «basura blanca» era un
término peyorativo, de uso común a partir de los años
1830, usado por los esclavistas de la clase alta de
los estados del sur (blancos ricos, a menudo terratenientes
aristocráticos) contra los blancos pobres que trabajaban
en los campos o como sirvientes. Por esos momentos,
también se utilizaban como sinónimos «sand hiller» y
«clay eater» (comedor de arcilla). Se asumía que los
«basura blanca» labraban (hiperbólicamente) de manera
inepta en tierras pobres y a partir de ello recurrían
a comer arcilla con el fin de sobrevivir. El término
envuelve características de conducta (como manierismos,
estilo de vida) y características raciales (gente blanca
de origen anglosajón); y es usado extensamente en Estados
Unidos, no sólo en estados como los del sur o el medio
oeste, sino también en ciudades como Nueva York y Los
Ángeles como una taquigrafía para burlarse de otros.
Sobre la costa oeste, así mismo, el término se utiliza
coloquialmente en su abreviatura: PWT (Poor White Trash),
en el cual «poor» significa pobre, «white» hace alusión
al aspecto racial, y «trash» como cachivache o basura
enfatiza la condición de marginal.

Elvis Presley, un Poor White nacido en
Tupelo, Mississippi.
Descendientes de europeos, tiene sus orígenes
en el Sur de Estados Unidos y los Apalaches. Aparecen
como una casta social en el Antebellum South, y consiste
en un grupo de obreros agrícolas rurales, blancos y
sin recursos, que no siendo esclavos no poseen tierras,
llegando en casos a ocuparlas. En un contexto contemporáneo,
el término se utiliza para sus descendientes, independientemente
de su estatus económico. Aunque tiene similitudes con
los ancestros conocidos como white americans, difieren
notablemente de éstos en cuanto a su historia y cultura.
Cracker, en ocasiones white cracker (cracker blanco)
o cracka es un término que se emplea en inglés para
referirse con menosprecio a personas de raza blanca,
especialmente a los blancos pobres de zonas rurales
del sur de los Estados Unidos. Sin embargo, en relación
a una persona oriunda de Georgia o de Florida, puede
tener a veces una connotación neutra o positiva o puede
llamárselo uno a sí mismo con orgullo (véase Cracker
de Florida, Cracker de Georgia).
.jpg)
"Un par de crackers de Georgia". Dibujo
del ilustrador James Wells Champney para las memorias
de Edward King tituladas The Great South, 1873.
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