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7 - Enero - 2021
>>>> Ser humano > Segregación XIV

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Este martes se conoció la decisión emitida desde la Fiscalía del distrito de Kenosha en Wisconsin, Estados Unidos, que dejó sin cargos a los policías que interceptaron a Jacob Blake frente a su familia el pasado agosto; uno de los absueltos propició siete disparos al ciudadano ocasionando su inmovilidad. Michael Graveley, el juez que dictó la sentencia a favor del policía que disparó por la espalda a Blake, Rusten Sheskey, basó el fallo en que esta acción supone defensa propia, teoría también apoyada por el sindicato de policía de Kenosha. La hipótesis planteada es la de que Jacob Blake se encontraba armado con un cuchillo y Sheskey le ordenó varias veces que lo dejara caer, sin que él accediera a hacerlo. La decisión ha erosionado las reacciones de la comunidad que se ha manifestado en rechazo a la violencia policial descontrolada, tres meses antes con la muerte de George Floyd y que se enardeció aún más cuando se viralizó el vídeo en el que la policía dispara al afroestadounidense Blake.

El abogado y defensor de los derechos civiles en EE.UU., Attorney Ben Crump, rechazó la decisión de la fiscalía e hizo un llamado a la población a continuar con las denuncias contra la violencia policial que se vive en el país norteamericano. “Continuaremos avanzando con nuestra propia investigación y lucharemos por un cambio sistémico en la vigilancia policial y la transparencia en todos los niveles. Instamos a los estadounidenses a que sigan alzando la voz y exijan cambios de manera pacífica y positiva” señala en uno de sus twitts Crump. Sheskey, de 31 años, quien forma parte del departamento de Policía de Kenosha desde 2013 y presenta cinco investigaciones internas, detonó su arma siete veces contra el ciudadano delante de su familia y ha quedado en libertad y sin cargos penales.

El siguiente salto se resolvió con el asalto al Capitolio.

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6 de Enero - Hora española.

(09:28).

El Partido Demócrata ha conseguido este miércoles los dos escaños que le faltaban para asegurarse la mayoría en el Senado esta legislatura, que comenzará el próximo 20 de enero cuando Joe Biden tome posesión y se convierte en el nuevo presidente de Estados Unidos. El estado de Georgia celebró este martes una segunda vuelta para dilucidar quiénes ocuparán los dos escaños que le corresponden en la Cámara Alta, después de que ningún candidato de ningún partido lograra recabar más del 50% de los apoyos en las elecciones del pasado 3 de noviembre. Finalmente el reverendo Raphael Warnock se ha convertido en el primer senador negro elegido en el Estado sureño y le arrebata el escaño a la actual senadora Kelly Loeffler, mientras que este miércoles Jon Ossoff se ha hecho con otro escaño por Georgia, según las proyecciones de la prensa estadounidense, por lo que los demócratas han recuperado el control de la Cámara Alta del Congreso estadounidense. Diversos municipios, entre ellos un condado que incluye parte de Atlanta, la ciudad más poblada de Georgia, aseguraron este martes que terminarían de contar los votos este miércoles, aunque el recuento final y concluyente de los votos podría prolongarse durante toda esta semana puesto que, según explicó este martes a la CNN el secretario de estado de Georgia, Brad Raffensperger, los 17.000 votos de los militares desplazados por el mundo no serán contados hasta el viernes. Warnock se ha convertido en el primer senador negro en la historia de Georgia, nada menos que el estado de Lo que el viento se llevó. En total, según informó The New York Times, votarán 4,3 millones de georgianos, de los que 1,2 millones lo hicieron en la misma jornada electoral, casi 2,1 millones recurrieron al voto anticipado y casi un millón al voto tradicional por correo. Tras las elecciones generales del 3 de noviembre pasado, los demócratas tienen 48 escaños en el Senado frente a 50 de los republicanos. Los dos escaños por Georgia darían un empate a 50, sin embargo, la vicepresidenta de Biden, Kamala Harris, es, por mandato constitucional, presidenta del Senado y tiene voto para deshacer empates, lo que daría la mayoría de esta cámara a los demócratas. De ahí que la jornada electoral de este martes en Georgia fuera trascendental.

Partidarios republicanos asisten a una fiesta de la noche de las elecciones de segunda vuelta en el Hotel Grand Hyatt de Georgia.

Todo esto le permitirá a Joe Biden empezar la legislatura en la Casa Blanca teniendo el Senado y la Cámara de los Representantes a su favor, ambas con mayoría demócrata. Éste es un tridente legislativo que no es nada fácil de conseguir, si bien los demócratas lo han logrado más veces que los republicanos en las últimas décadas: por el lado demócrata, le sucedió a Obama entre 2009 y 2011, a Clinton (el último demócrata que ganó en Georgia hasta Biden) entre 1993 y 1995, a Jimmy Carter (nativo de Georgia, por cierto) toda su legislatura 1977-1981, y los dos mandatos de Lyndon B. Johnson (1961-1969; los dos primeros años, bajo el gobierno de John F. Kennedy, del que Johnson fue vicepresidente); sin embargo, por la parte republicana, apenas se habían visto en esa privilegiada situación Trump en sus dos primeros años, Bush hijo entre 2003 y 2007 y, tras él, Dwight Eisenhower hacía más de medio siglo y sólo durante dos años, de 1953 a 1955. El Senado es el encargado de aprobar muchas leyes federales, de manera que un presidente con esa cámara en contra tiene las manos atadas para aprobar legislaciones de calado. El día electoral cumplió con las expectativas que habían previsto las encuestas. Éstas, de hecho, habían dado un empate técnico en ambas disputas. Por este motivo, la jornada previa a la jornada electoral, el lunes, tanto Joe Biden como Donald Trump aparecieron en actos de campaña en Georgia para dar el último arreón a sus candidatos, aunque ambos lo hicieron con mensajes bien distintos. El demócrata y futuro presidente prometió que aprobará cheques de ayudas por la pandemia de 2.000 dólares por ciudadano, mientras que Trump siguió dispersando sus acusaciones de fraude electoral sin base probada. Esta vez, el recuento de votos durará mucho menos que en las elecciones del 3 de noviembre, cuando Georgia estuvo casi una semana contando votos y cuando terminó, el resultado entre Biden y Trump fue tan ajustado que éste reclamó un recuento completo de los votos, operación que se prolongo durante varios días de nuevo.

Unos jovenes Bill Clinton y Hillary Clinton.

Para esta ocasión, Georgia ha establecido que se procese todo el voto por correo con antelación, mientras que en las elecciones de noviembre este voto se empezaba a recontar a partir del día siguiente de la jornada electoral. Si se confirma que los demócratas logran los dos senadores en Georgia, entre ellos y Biden le habrán dado la vuelta al estado, que en este período electoral 2020-2021 pasará de ser uno claramente rojo a uno azul. Esto podría hacer de Georgia, de hecho, un nuevo estado bisagra para las siguientes elecciones. Biden fue en noviembre, de hecho, el primer demócrata en ganar en Georgia en 20 años. La derrota republicana en Georgia avalaría dos extremos: en primer lugar, que las áreas rurales del estado, tradicionalmente republicanas, no le han dado a este partido los votos necesarios y que ellos esperaban; por otra parte, el fracaso republicano indicaría que Trump y el trumpismo empiezan a ser una sombra que perjudica la atracción del voto, con lo que una vez que deje la Casa Blanca el Partido Republicano tendría argumentos para liberarse de la herencia de estos cuatro años pasados. La importancia de estos comicios estatales para el Senado era tal que ha roto todo tipo de récords recaudatorios. Según el independiente Center for Responsive Politics, las dos campañas que han mantenido el dueto de candidatos Warnock-Ossoff frente a Loeffler-Perdue ha sido la más cara de la historia de Estados Unidos. En total, las campañas han empleado más de 830 millones de dólares, una cifra que incluye el gasto en primarias, elecciones generales y la segunda vuelta de este martes. En concreto, la disputa Ossoff-Perdue es ya la más cara de la historia del país, con 470 millones de dólares.

La cita en Georgia se produce un día antes de que este miércoles, en la capital del país, Washington, se reúnan las dos cámaras del Congreso para dar lectura al resultado del voto del Colegio Electoral y confirmar la presidencia de Joe Biden, que tomaría posesión, según la fecha ficha establecida por la Constitución, el próximo 20 de enero. Trump llamó este martes a los republicanos a torpedear este nombramiento, pero tanto los senadores como los congresistas de este partido poco pueden hacer para ello: pueden poner recursos y retrasar el proceso unas horas, pero el nombramiento de Biden es inevitable. Sin embargo, hay convocadas manifestaciones en Washington a favor de Trump, entre ellas, una que ha traído a la ciudad al movimiento supremacista de ultraderecha Proud Boys. La alcaldesa de la capital, la demócrata Muriel Bowser, ha pedido a los ciudadanos que no vayan al centro por temor a estallidos de violencia. El pasado lunes, la policía de Washington detuvo al líder de los Proud Boys, Enrique Tarrio, que estaba acusado de haber quemado en diciembre un cartel de Black Lives Matter en una iglesia negra de la capital. Tarrio tuvo este martes una vista oral ante un juez de la ciudad que lo dejó en la libertad pero le prohibió su presencia este miércoles en todo el Distrito de Columbia.

El encanto sureño del estado de Georgia.

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6 de Enero - Hora española.

(22:40).

El presidente saliente de Estados Unidos, Donald Trump, ha pedido a sus seguidores que abandonen el Capitolio a través de un vídeo en el que insiste, una vez más, en que se ha producido un "robo" en las elecciones. Trump -precisamente quien animó a los manifestantes para que marchasen hacia el Congreso cuando se tenía que ratificar la victoria de Joe Biden- ha señalado que no quiere "que nadie salga herido" y que debe mantenerse "el orden y la ley".

"Sé que estáis heridos. Nos han robado las elecciones (...) Pero tenéis que volver a casa. Tenemos que tener paz, ley y orden", ha afirmado el republicano, que en otro momento de su declaración asegura a sus seguidores que les quiere: "Os queremos. Sois muy especiales". Poco antes, el presidente electo del país, Joe Biden, le había exigido que saliese públicamente a pedir el final de la violencia a sus partidarios.

Las portadas de la prensa estadounidense han sido ocupadas este jueves por el asedio al Capitolio instigado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El más directo ha sido The New York Times con su titular "Trump incita a la turba" y una imagen de los seguidores del presidente escalando una de las paredes del Capitolio. Toda la prensa, incluidos los periódicos de línea editorial conservadora, ha dejado claro en sus portadas que los atacantes eran seguidores de Trump. Se habla de "invasión", "asalto" y "caos", con imágenes de la policía intentando impedir la entrada con barricadas o con los asaltantes dentro del Capitolio enarbolando banderas de Trump, de Estados Unidos e incluso la confederada. Los diarios internacionales también llevan en portada el ataque al Capitolio. "Democracia bajo ataque", titula The Daily Telegraph. "Caos ante el asalto al Capitolio por partidarios de Trump", titula The Guardian, con una imagen de un hombre dentro del Congreso con dos banderas del presidente.

Los disturbios han provocado una cadena de dimisiones en la Casa Blanca. Entre ellos, algunos altos cargos como el consejero adjunto de seguridad nacional, Matt Pottinger, o la exdirectora de comunicaciones y secretaria de prensa y actual jefa de gabinete de la primera dama, Stephanie Grisham. Según la CNN, otros de los principales asesores del presidente siguen considerando su renuncia. Políticos, empresarios y parte de la prensa ya están pidiendo al vicepresidente Pence que utilice sus poderes para destituir a Trump, aunque le quedan apenas dos semanas en el cargo. Las reacciones a este evento sin precedentes se han sucedido por todo el mundo. La Unión Europea ha condenado este "asalto a la democracia" y líderes como Boris Johnson o Justin Trudeau han pedido una "transición ordenada". Incluso la líder de extrema derecha francesa Marine Le Pen ha criticado la actitud de Trump: "no ha medido el alcance de sus palabras".

En España, miembros de PP, Vox y Ciudadanos han insistido en hacer un paralelismo de lo ocurrido con la manifestación 'Rodea el Congreso' que tuvo lugar durante la investidura de Rajoy en 2016. El Gobierno ha rechazado esa comparación y ha alertado del discurso del odio se siembra poniendo en cuestión la legitimidad del gabinete de Pedro Sánchez.

La canciller alemana, Angela Merkel, ha lamentado este jueves las "perturbadoras" imágenes del asalto al Capitolio estadounidense y ha culpado al presidente saliente, Donald Trump, de haber contribuido a una atmósfera propicia para este tipo de incidentes. "El presidente Trump lamentablemente no ha reconocido su derrota desde noviembre, ni tampoco ayer, y eso naturalmente ha generado una atmósfera que hace posible incidentes violentos" como los del miércoles, dijo en una declaración previa a una reunión virtual. La canciller ha expresado su enojo y tristeza por las imágenes del asalto al Congreso, y ha calificado de "trágico" que haya personas que hayan perdido su vida durante lo sucedido. "Pero para mí es una señal de esperanza que el Congreso haya continuado por la noche con su trabajo y la confirmación de la victoria de Joe Biden y Kamala Harris es también ahora firme", ha agregado. En este sentido, expresó sentirse "muy aliviada" por la noticia de la confirmación ante el Congreso de que Biden será el próximo presidente estadounidense, es decir, de que "las fuerzas democráticas se han impuesto", algo que "siempre había sabido" y "también había esperado" de Estados Unidos, ha expresado. La democracia "ha demostrado ser más fuerte que agresores y alborotadores", ha afirmado Merkel, quien considera que Estados Unidos abrirá en menos de dos semanas "tal y como debe ser, un nuevo capitulo en su democracia".

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Que Donald Trump lleve una corbata morada es un mensaje: significa que ha desarticulado una red pedófila. Así lo creen los seguidores del 'QAnon', un movimiento conspiranoico cada vez más famoso. "En cualquier acción de cualquier gobierno, excepto el de Trump, en la mano de la conspiración y el intento de controlar a los comunes mortales", ha señalado José Antonio Gurpegui, catedrático de Estudios Americanos en el Instituto Franklin-UAH. Teorías en cuyos inicios creyeron personas como Jo Nathan Sham, que ahora es un exconspiranoico: "Debido a mi sesgo político, era proclive a creer en cualquier historia negativa, por muy extravagante que fuera, sobre los demócratas, progresistas u Obama". Fue el rechazo al expresidente lo que en su caso prendió la mecha. Tres años estuvo metido en ese mundo que ahora no reconoce. "Ahora las teorías son mas locas, y creo que la razón es que tenemos un conspiranoico en la Casa Blanca", ha añadido Jo. Porque Donald Trump, lejos de alejarse del movimiento, lo alienta. De hecho, cuando una periodista de la NBC le preguntó que "por qué no decir que es una locura y mentira", el presidente de EEUU respondió: "Podría tener razón, yo no conozco el 'Q Anon'". Es normal ver en sus mítines carteles o camisetas con la letra 'Q'.

Se trata del nombre del usuario anónimo que en 2017 inició la teoría en los chats sin censura. "En el entorno digital este tipo de teorías han cogido una dimensión enorme", ha explicado Rebeca Cordero, profesora de Sociología en la Universidad Europea. La inestabilidad social desde entonces ha aumentado su popularidad. "No se sabe cuántos lo componen, pero solo durante la pandemia han crecido un 600% sus seguidores", ha apuntado Gurpegui. La disparatada teoría de que una élite de políticos, actores y hasta el papa Francisco secuestran a niños y los asesinan para beberse su sangre ya ha tenido consecuencias en el mundo real. Una mujer fue arrestada planeando atacar a Biden. Iba fuertemente armada. "En estas elecciones no creo que el 'Q Anon' presente un riesgo para una Guerra Civil, pero sí de un evento letal, como un ataque con bomba o algún tiroteo masivo", ha considerado Jo. El FBI ya considera al QAnon una amenaza terrorista doméstica.

Qanon, The Proud Boys, The Patriots, The Kek Flag, The Three Percenters, el movimiento Stop the Steal, el National Anarchist Movement. Son los principales grupos supremacistas de ultraderecha que desfilaron el miércoles por Washington y que acabaron rodeando y asaltando el Congreso de los Estados Unidos tras ser alentados por el propio presidente saliente, Donald Trump, de quienes son acérrimos defensores.

Al grupo conspiracionista Qanon pertenece, de hecho, el hombre cuya imagen no ha dejado de aparecer en los periódicos y televisiones de todo el mundo, con el torso tatuado descubierto y la cabeza y la espalda protegidos con la piel de un búfalo provisto de una notable cornamenta. Se presenta como el chamán de Qanon, se hace llamar Yellowstone Wolfe (El Lobo de Yellowstone) y dice que su papel en este mundo es revelarnos la verdad al resto de los mortales. Su nombre real es Jake Angeli y procede de Arizona.

Precisamente, Arizona es uno de los estados cuyo resultado electoral ha cuestionado Trump desde el principio; un resultado que seis senadores republicanos trataban con denuedo de impugnar en el Congreso que fue asaltado. En dicha operación trumpiana, liderada por el senador por Texas Ted Cruz, estuvo involucrado, no por casualidad, el senador por Arizona, Tommy Tuberville. No es de extrañar tampoco el origen de los otros cuatro senadores que participaron en esta estratagema: de Misuri es Josh Hawley; de Kansas, Roger Marshall, mientras que Cindy Hyde-Smith y John Kennedy representan a Mississippi. Portavoces de la América profunda y el sur reaccionario.

El mundo entero estuvo pendiente de la controversial y ruidosa campaña de Donald Trump por ser escogido como el candidato del Partido Republicano para las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Ted Cruz era entonces contrincante.

El grueso de los asaltantes, de esos "terroristas domésticos", como los llamó, entre otros, Hillary Clinton, provenían, no por casualidad, de esos estados del sur y del Medio Oeste además de California, Arizona y Florida, estados también muy demócratas (Biden ha ganado en los dos primeros y Florida es un estado bisagra) pero donde campan grupos extremistas muy sólidos y de tradición. Dichos grupos son fácilmente reconocibles porque además de portar ostensibles logos y lemas de sus organizaciones suelen exhibir símbolos como la bandera confederada o la bandera de La delgada línea azul (la tradicional del país a la que le añaden una línea de dicho color en medio en apoyo a la policía; muy usada por grupos neonazis) o la soga y la horca: pero no una foto o un dibujo de una soga o una horca, sino como un patíbulo en toda regla que montan ceremoniosamente allá por donde van, como hicieron en el entorno del Congreso antes de asaltarlo. Como declaración de intenciones, un patíbulo no deja muchos huecos en blanco en el que un inocente espectador pueda arriesgar sus toscas cualidades interpretativas. Entre las consignas que portaron el miércoles en Washington destacó también el We the People (Nosotros, el pueblo) de la Constitución estadounidense, ese pueblo para el que se aprobó en 1791 la segunda enmienda, que es una defensa de la violencia en tanto que afirma el derecho a portar armas. Dice así: "Siendo necesaria una milicia bien ordenada para la seguridad de un estado libre, no se violará el derecho del pueblo a poseer y portar armas". El recurso a emplearlas, por lo tanto, no se aprobó para que uno se defienda de quien atraca su hogar: se aprobó para que el pueblo se defienda de un gobierno o unas instituciones federales corruptas y tiranas.

Por eso asaltaron el Congreso el miércoles.

Estos son los grupos que lo hicieron y sus principales representantes:

La conspiración Qanon comenzó en 2017 en la web 4chan, una fuente inagotable de historias falsas y amenazas. Q sería el nombre en clave de una persona que habría sido un alto funcionario de inteligencia. El susodicho escribe entradas no muy claras pero intrigantes sobre un presunto evento inminente en el cual las élites pedófilas y dominantes del mundo, pues así son calificadas, serán arrestadas y la verdad nos será revelada. Q llama a ese evento La tormenta o El gran despertar. Con semejantes mimbres, la cosa fue creciendo hasta el punto de que Trump no tuvo menos que darles pábulo y acabó legitimándolos, aunque sea para el sector más reaccionario del partido republicano y de la sociedad estadounidense. La operación dio sus frutos: dos seguidores de esta conspiración, Marjorie Taylor Greene y Lauren Boebert, lograron obtener sendos escaños en la Cámara de los Representantes en las pasadas elecciones presidenciales. En cuanto a su chamán preferido, Jake Angeli, El lobo de Yellowstone, procede de Arizona, se unió al movimiento poco después de su nacimiento y suele recorrer Estados Unidos con un cartel que dice: Q me ha enviado.

Twitter suprimió el pasado Verano más de 7.000 de cuentas vinculadas a QAnon, un oscuro movimiento que agita en las redes sociales la existencia de una conspiración contra el presidente de EE UU, Donald Trump. “Hemos dejado claro que actuaremos con firmeza para hacer cumplir la ley ante comportamientos potencialmente dañinos. En esta línea, esta semana estamos tomando medidas sobre la actividad de QAnon en todo el servicio”, aseguraba la compañía Twitter en un mensaje publicado en la cuenta de la red social que dedican a asuntos de seguridad.

En un intento de hacer frente a los grupos que son un peligro para la sociedad, Facebook anunció poco después que eliminará todas las cuentas, páginas y grupos de la red social y de Instagram que “representen” al movimiento QAnon, aunque estas no incluyan contenidos violentos, un cambio en el criterio que venía aplicando hasta ahora.

Según contó el medio The Arizona Republic en octubre de 2020, Angeli explica con la misma solvencia con que un físico explica las leyes de la gravedad que Q fue un agente del gobierno que quiere nada menos que "quitar el control del país a pedófilos y globalistas. La bola de nieve", añadió, "no ha parado de rodar y es cada vez más grande. Nosotros somos ahora la corriente oficial". Angeli admitió a The Arizona Republic que llevaba esa piel y su cornamenta y el torso tatuado y desnudo para llamar la atención y así poder atraer a la gente y hablarles de Qanon y las verdades ocultas de la presunta conspiración. Según dicho medio, Angeli ha participado activamente durante el último año en eventos de grupos de la extrema derecha en su estado, Arizona, donde ha extendido las acusaciones infundadas de fraude electoral promovidas por Trump en las elecciones de noviembre en dicho territorio.

Los Chicos Orgullosos fueron creados por el cofundador de Vice Media Gavin McInnes, un activista británico-canadiense de extrema derecha. Alcanzaron relevancia nacional especialmente después de que Trump los nombrara estentóreamente en el primer debate presidencial, alusión que fue muy criticada por la mayoría del Partido Conservador en el Senado. Con todo, Trump los menciona directa o indirectamente en sus mítines, en este caso, con declaraciones de apariencia intachables como: "Nosotros somos gente orgullosa de su país", como hizo el lunes en Georgia. Se trata de un grupo de extrema derecha, antiinmigrante, compuesto sólo por hombres, en su mayoría armados, y con un amplio historial de violencia urbana fundamentalmente contra grupos de extrema izquierda, sus enemigos declarados. El nombre del grupo hace referencia a una canción del musical Aladino y la lámpara maravillosa y sus miembros suelen llevar un polo Fred Perry negro y amarillo y gorras rojas con el lema Make America Great Again. Según el movimiento, un Proud Boy debe declarar que es "un chovinista occidental que rechaza pedir perdón por haber creado el mundo moderno". El líder de este grupo es, ni más ni menos, que Enrique Tarrio, de Florida y descendiente de cubanos. Fue detenido el lunes por la policía de Washington por haber arrancado en diciembre un cartel de Black Lives Matter en una iglesia de la capital, y el martes un juez lo puso en libertad con cargos, pero bajo la prohibición de que permaneciera en la ciudad, en previsión de que sucedieran los disturbios y revueltas que acabaron aconteciendo.

The Patriots es un movimiento de extrema derecha relativamente informal y no organizado surgido en los años 90. Está formado por grupúsculos o milicias locales o estatales. Una de las primeras y de las más destacadas es la Milicia de Montana, creada en 1994 por John Trochmann, un supremacista blanco. Son también conspiranoicos: cuando George Bush padre aseguró en 1990, tras la caída del Muro de Berlín, que empezaba un "nuevo orden mundial", el movimiento patriota creyó ver en esto un lapsus que dejaba entrever unos planes secretos para organizar un gobierno mundial en manos de unas élites en la sombra. En la ideología de Los Patriotas va intrínseca la idea de que el gobierno federal de Estados Unidos concentra demasiados poderes y es corrupto y decadente; de que la América real son ellos. We the People, Nosotros el pueblo, que dice la Constitución de Estados Unidos.

The Kek Flag llevan una bandera que imita la de guerra nazi, con cuatro K escritas en ella, lo que recuerda al Klu Klux Klan. Se trata de la bandera de un país ficticio al que llaman Kekistán y que ha sido creado por los nacionalistas y supremacistas blancos en la web 4chan. La presunta nación está gobernada por una deidad con cabeza de rana llamada Kek, normalmente representada por La Rana Pepe; en inglés es literal: Pepe the Frog, escriben. Tal cual. Periodistas del Washington Post y de la CNN constataron la presencia de al menos una persona que portaba esta bandera en la protesta del miércoles en la capital del país.

The Three Percenters (Los Tres por Ciento) toman su nombre de una reivindicación histórica controvertida según la cual se afirma que sólo el 3% de los estadounidenses lucharon contra los británicos en la Guerra de la Independencia. Es un grupo extremista dentro del llamado movimiento de las milicias del país. Aunque es un grupo tradicionalmente antigubernamental, entre sus miembros hay muchos fervorosos seguidores de Donald Trump.

El movimiento Parad el robo (Stop the Steal) comenzó el día de las pasadas elecciones presidenciales, el 3 de noviembre de 2020, cuando los partidarios de Trump protestaron para que los funcionarios electorales estatales dejaran de contar las boletas en un esfuerzo por mantener la ventaja del presidente en las primeras horas y primeros días del recuento de votos, cuando aún tenía que contabilizarse, de hecho, el voto anticipado, que se sabía mayoritariamente a favor de Biden. Desde entonces, el movimiento se ha convertido en una teoría conspirativa que afirma, inspirado por Trump y sin la menor base, que el 3 de noviembre de 2020 hubo una operación fraudulenta y masiva que manipuló el resultado electoral, vertió miles y miles votos demócratas inventados en las urnas para arrebatarle a Trump la presidencia del país. En noviembre y diciembre, grupos Stop the Steal ya organizaron mítines y protestas en el Estado de Washington, Michigan, Las Vegas, Atlanta, Ohio y la capital del país, Washington.

A diferencia de los grupos anarquistas tradicionales, que tienen un marcado y esencial carácter antirracista y antifascista, el Movimiento Nacional Anarquista (National Anarchist Movement) es un grupo antisemita de extrema derecha que aboga por la separación racial dentro de la sociedad americana. Es un grupo de tipo conspiranoico también. La página web del movimiento, de hecho, asegura que "una élite de judíos y sus aliados han manipulado los acontecimientos mundiales para sus propios intereses", una presunta élite a la que se refieren como los "parásitos vampíricos".

Aunque la simbología vikinga y nórdica no necesariamente tiene orígenes racistas, ha sido apropiada por los movimientos neonazis y de supremacía blanca. Un Angeli sin camisa mostró de manera prominente sus tatuajes de tales símbolos, incluido un valknot (triángulos entrelazados) en la parte superior izquierda del pecho y lo que parece ser el martillo de Thor en su estómago.

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7 de Enero - Hora española.

(00:38).

"Me extraña que a la izquierda progre le parezca tan mal el asalto al Capitolio". Así ha reaccionado el líder de Vox, Santiago Abascal, a la irrupción de seguidores de Donald Trump en el Congreso de Estados Unidos en Washington, a través de un hilo de Twitter en el que ha arremetido contra la izquierda. Abascal asimismo ha cargado contra los partidos independentistas catalanes y el vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias. "Aquí tenemos a un vicepresidente que llamaba a asaltar el Congreso. Aquí tenemos a una Generalidad gobernada por los que asaltaron el parlamento catalán", ha tuiteado. "Se sienta en el Consejo de Ministros. En España el problema es este", ha añadido, en un mensaje posterior, también a través de Twitter, en el que ha adjuntado recortes de prensa sobre el líder de Unidas Podemos. Iglesias, entretanto, ha aseverado a través de la misma red social que lo ocurrido en EEUU corresponde al "modus operandi de la ultraderecha: la mentira descarada como arma política y el intento de subversión de los mecanismos institucionales cuando no le son favorables". "Frente a su violencia y sus mentiras allí y aquí: democracia y antifascismo", ha sentenciado.

"Quizá lo que les molesta a los comunistas y socialistas es que en otros países las izquierdas hayan perdido el monopolio de la violencia", ha aseverado por su parte Abascal en otro mensaje de su hilo de Twitter, en el que ha asegurado que su partido sufre esa violencia, acusando al Gobierno de instigarla. "Espero que se restaure el orden que nunca debió verse perturbado de esta forma", ha agregado, insistiendo en sus acusaciones contra la izquierda, afirmando que esta "lleva años dinamitando instituciones, controlando medios y amparando la violencia en todo occidente". "Las consecuencias las sufrimos todos", ha agregado.

Al exlíder de Ciudadanos, Albert Rivera, le gusta ser el centro de atención, pese a que ya no se dedica a la política de manera activa. Su actividad en tuiter se ha multiplicado exponencialmente con la pandemia y ahora no pierde oportunidad alguna para criticar al Ejecutivo de coalición. Cualquier excusa es buena. Eso ha debido de pensar este miércoles después de que los seguidores del presidente norteamericano saliente, Donald Trump, hayan asaltado el Capitolio. Rivera ha comparado este asalto con las manifestaciones de rodea al Congreso del año 2016. "Esto de enviar seguidores a rodear las instituciones para evitar la investidura o proclamación de presidentes legítimos es ANTIDEMOCRÁTICO. Lo que hoy está haciendo Trump es lo que ya hizo Podemos en el Congreso en 2016 y el PSOE en el parlamento andaluz en 2019 #Populistas", ha escrito.

El secretario general de los populares, Teodoro García Egea, también ha empleado la misma fórmula para criticar el asalto al Capitolio de EEUU, cargando directamente contra el Ejecutivo de Pedro Sánchez. "Condenamos el asalto al Capitolio, como todo ataque jaleado en España por el populismo. Los que rodearon el Congreso en 2016 y lanzaban piedras a diputados y los que se manifestaron ante el Parlamento Andaluz en 2019 contra la alternancia política: los radicales que hoy gobiernan", ha escrito.

Las reacciones han sido instantáneas. Periodistas, políticos y usuarios de esta red social les han explicado las "sutiles" diferencias entre el asalto al Capitolio y las manifestaciones de rodea el Congreso del año 2016 y 2019.

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7 de Enero - Hora española.

(01:09).

El asalto al Capitolio de Estados Unidos deja imágenes nunca antes vistas en la democracia del país norteamericano, con rocambolescas instantáneas de simpatizantes de Trump irrumpiendo en el interior del Congreso en Washington. Una de las imágenes que ha dado la vuelta al mundo es la de un sujeto con gorro de piel con cuernos y el pecho descubierto que incluso se ha fotografiado en la tribuna del Senado. Pero, ¿quién es este individuo? La agencia Efe le entrevistó en una manifestación pro-Trump en Arizona, poco después de las elecciones presidenciales del pasado mes de noviembre, en las que venció el demócrata Joe Biden. En aquella ocasión, el hombre se identificó como 'Yellowstone Wolf', aunque indicó que su nombre en realidad es Jake Angeli. Se trata de un seguidor del movimiento QAnon, una red que promueve teorías de la conspiración, y entonces aseguró que había habido "muchos" votos para Biden utilizando el nombre de personas fallecidas "hace más de dos décadas". "Hay pruebas de ello en grupos de Facebook", aseguraba, disfrazado con cuernos de grandes dimensiones, un gorro de piel de bisonte y sin camiseta, el mismo atuendo con el que este miércoles irrumpía en la Cámara de Representantes. El periodista de la agencia Efe Alex Segura, que realizó aquella entrevista a este sujeto, ha recuperado hoy aquella intervención, en el hilo de Twitter que puedes consultar unas líneas más abajo. En ella, Angeli aseguraba practicar el "chamanismo" y que su objetivo era "recuperar nuestra nación de los comunistas y globalistas que han infiltrado nuestro Gobierno desde los niveles más altos para destruirlo desde dentro y crear un nuevo orden mundial". Según Angeli, estas personas lo hacen a través de chantaje y explotación sexual infantil. "Estoy aquí para difundir la palabra sobre acabar con la esclavitud", aseguraba, en una protesta en la que asimismo comparó el Estados Unidos actual con la Alemania nazi.

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The Turner Diaries es una novela de 1978 de William Luther Pierce, publicada bajo el seudónimo de Andrew Macdonald. The Turner Diaries describe una revolución violenta en los Estados Unidos que conduce al derrocamiento del gobierno federal, una guerra nuclear y, en última instancia, una guerra racial que conduce al exterminio sistemático de los no blancos. Todos los grupos a los que se opone el protagonista de la novela, Earl Turner, incluidos los judíos, los no blancos, los "actores liberales" y los políticos, son exterminados. The Turner Diaries fue descrito como "explícitamente racista y antisemita" por The New York Times y también ha sido etiquetado como la "biblia de la derecha racista" por el Southern Poverty Law Center. El libro fue muy influyente en la configuración del nacionalismo blanco y el posterior desarrollo de la teoría del genocidio blanco. También ha inspirado numerosos crímenes de odio y actos de terrorismo, incluido el atentado con bomba en la ciudad de Oklahoma en 1995, los atentados con clavos en Londres en 1999 y el asesinato de Alan Berg en 1984.

Portada de la primera edición.

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La hibris es un concepto griego que puede traducirse como ‘desmesura’ del orgullo y la arrogancia. No hace referencia a un impulso irracional y desequilibrado, sino a un intento de transgresión de los límites impuestos por los dioses a los hombres mortales y terrenales. En la Antigua Grecia aludía a un desprecio temerario del espacio personal ajeno unido a la falta de control de los impulsos propios, siendo un sentimiento violento inspirado por las pasiones exageradas, consideradas enfermedades por su carácter irracional y desequilibrado, y más concretamente por Ate (la furia o el orgullo). Como reza el famoso proverbio antiguo, erróneamente atribuido a Eurípides: «Aquel a quien los dioses quieren destruir, primero lo vuelven loco». En síntesis, hybris o hibris es un castigo lanzado por los dioses.

La concepción de la hibris como falta determina la moral griega como una moral de la mesura, la moderación y la sobriedad, obedeciendo al proverbio pan metron, que significa literalmente ‘la medida en todas las cosas’, o mejor aún ‘nunca demasiado’ o ‘siempre bastante’. El hombre debe seguir siendo consciente de su lugar en el universo, es decir, a la vez de su posición social en una sociedad jerarquizada y de su mortalidad ante los inmortales dioses. La hibris es un tema común en la mitología, las tragedias griegas y el pensamiento presocrático, cuyas historias incluían a menudo a protagonistas que sufrían de hibris y terminaban por ello siendo castigados por los dioses. En la Teogonía de Hesíodo, las distintas razas de hombres (de bronce, de hierro, etcétera) que se suceden unas tras otras se condenaron por su hibris.

En 2016 aparecia esta aberración, un juego ambientado totalmente en su vida y en sus prácticas empresariales, con el famoso You´re fired que ahora le devuelven en manifestaciones.

Creado por la firma INTEX, el juego, cuyo precio ronda los 40 dólares, encendió las redes sociales. Los jugadores, armados con una paleta de albañil, van sacando por turnos, los ladrillos sin que caiga la figura de Trump.

En cierto modo, la falta de Agamenón en el primer libro de la Ilíada se relaciona con la hibris al desposeer a Aquiles de la parte del botín que debería corresponderle en justicia. Por su parte, Heráclito muestra la hibris como el señalamiento de una falta hacia el Nous o dios legal: «El Sol no traspasará sus medidas, pues si no las Erinias, asistentes de la Dice, lo descubrirán». No obstante, Heráclito piensa que mientras haya discordia, se podrá fundir las partes en el Uno. Por lo tanto aquí la hibris es un fluir de opuestos, haciendo posible la vida. En el Derecho griego, la hibris se refiere con mayor frecuencia a la violencia ebria de los poderosos hacia los débiles. En la poesía y la mitología, el término fue aplicado a aquellos individuos que se consideran iguales o superiores a los dioses. La hibris era a menudo el hamartia (‘trágico error’) de los personajes de los dramas griegos.

Algunos personajes mitológicos griegos y romanos castigados por su hibris fueron Layo, Orestes o Ticio.

Las consecuencias negativas modernas de las acciones provocadas por la hibris parecen estar asociadas a una falta de conocimiento, interés y estudio de la historia, combinada con un exceso de confianza y una carencia de humildad. El historiador británico Arnold J. Toynbee (1889-1975), en su voluminoso Estudio de la Historia (1933-1961), utiliza el concepto de hibris para explicar una posible causa del colapso de las civilizaciones, como variante activa de la némesis de la creatividad.

Heinrich Friedrich Füger muestra a Prometeo en una pintura de 1817, donde trae el fuego a los hombres, transgrediendo los límites impuestos por los dioses a los seres humanos.

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7 de Enero - Hora española.

(02:43).

Mike Pence, vicepresidente de los Estados Unidos, que hoy mismo ha sido criticado por Donald Trump, que ha insistido en calificar las elecciones de fraudulentas, ha sido el encargado de reanudar una sesión histórica. "Hoy hemos defendido nuestro Capitolio", ha inciado Pence su discurso. "La violencia nunca gana. Gana nuestra libertad; esta sigue siendo la casa del pueblo. Cuando nos volvamos a reunir en esta cámara, el mundo volverá a presenciar la resistencia y la fuerza de nuestra democracia", ha aseverado el republicano."Volvamos al trabajo", ha apuntado Pence, una frase que será recordada tras el violento asalto.

El líder de la mayoría republicana Mitch Mconnell ha criticado lo ocurrido en su intervención, que ha supuesto la reanudación del debate después de que se haya necesitado decretar un estado de alarma en EEUU y un amplio despliegue policial. "Vamos a cumplir con nuestro deber y lo vamos a hacer este día, esta tarde, para ratificar la decisión del pueblo de EEUU... Da igual si estamos en guerra o en paz o si nos enfrentamos a cualquier tipo de amenaza, incluso lo hemos hecho en una guerra civil y siempre ha funcionado, siempre se ha mantenido. EEUU y el Congreso se han enfrentado a amenazas mucho más terribles que a una multitud que pierde el control, como hemos visto. Nunca nos han parado y no nos van a parar hoy. Han intentado frenar la democracia pero han fracasado", ha declarado Mconnell. El senador demócrata Chuck Schummer ha sido más crítico Donald Trump y sus seguidores: "Los que han llevado a cabo estos actos no son manifestantes de ningún modo, eran terroristas nacionales, eran extremistas que ha intentado asaltar este edificio y la democracia. Serán llevados ante un Tribunal, no se debe dejar pasar por alto. Lo que ha sucedido hoy no ha sido un acto espontaneo, ha sido fomentada por un presidente que ha promovido teorías de la conspiración, un presidente que les ha animado con discursos, un presidente que rara vez elude la violencia sino que siempre los incita". Sin embargo, ha llamado a la esperanza y ha dicho que el pueblo estadounidense es "resiliente".

El vicepresidente de Estados Unidos Mike Pence reanuda la sesión para ratificar la elección de Joe Biden como presidente.

7 de Enero - Hora española.

(04:00).

El asalto al Capitolio de Estados Unidos por parte de seguidores radicales de Donald Trump ha generado una fractura en el Partido Republicano. Mientras su líder pedía a los manifestantes que regresasen a sus casas, no sin insistir en el fraude electoral y asegurar que hoy sería un día para recordar, voces del partido se levantaban para pedirle que hiciese un llamamiento al fin de la violencia en las calles. Una de estas voces ha sido la de Mike Gallagher, congresista republicano por Wisconsin, quien desde el edificio asaltado ha descrito la situación como "republica bananera". Además, ha llegado a comparar la situación con lo que él vivió en Irak en 2007. "Tenemos manifestantes que han asaltado el Capitolio, enfrentándose a la policía, forzando su entrada. El vicepresidente de Estados Unidos ha sido sacado por los servicios secretos. Esto es una republica bananera". De esta manera, ha pedido a Trump que pidiese el cese de la violencia: "Tenemos que pararlo, señor presidente, tienes que hacerlo. Eres el único que puede hacer que esto se acabe". Él no ha sido el único. El gobernador republicano de Vermont ha pedido al presidente Trump que renuncie o sea destituido de su cargo, tras los enfrentamientos producidos en Washington. Mike Pence, vicepresidente de Estados Unidos, tampoco ha dudado en condenar el "intolerable" ataque al Capitolio. "La protesta pacífica es un derecho de todo estadounidense, pero este ataque a nuestro Capitolio no será tolerado y todos aquellos implicados serán procesados con todo el peso de la ley", ha manifestado tras ser evacuado.

Mike Pence, el "presidente en la sombra" amado por los evangélicos y al frente de la respuesta de EE.UU. al coronavirus.

Tras rechazar las presiones de Trump, que le pedía frenar la ratificación de la victoria de Joe Biden, el líder de los republicanos no ha dudado en culparle de lo sucedido. "No ha tenido el coraje de hacer lo que debería haberse hecho para proteger nuestro país y nuestra Constitución", criticaba Trump a Pence. También el republicano Kevin McCarthy, líder de la minoría de la Cámara, ha condenado lo sucedido. "Esto es anti-estadounidense. Esto nunca debería suceder en nuestra nación y lo que sea que esté sucediendo ahora tiene que terminar". McCarthy, que estaba entre un gran grupo de republicanos de la Cámara de Representantes que planeaban oponerse al recuento de votos del Colegio Electoral, ha terminado por reconocer que "todos" tienen algo de culpa en lo ocurrido, haciendo referencia al clima de crispación político. Por su parte, el senador republicano Mitt Romney ha acusado a Trump de incitar a la "insurrección" contra el Gobierno. "Esto es lo que el presidente ha causado hoy, esta insurrección, ha manifestado en una entrevista con 'New York Times'. Tras los graves incidentes ocurridos en el Capitolio, que se han saldado la muerte de una mujer que ha sido herida de bala cuando trataba de entrar en la Cámara de Representantes, varios representantes republicanos han dado un paso atrás y han retirado su apoyo a las objeciones a la victoria de Biden. De esta manera, finalmente solo seis senadores republicanos han apoyado la objeción a los resultados en el Estado de Arizona, que ha fracasado con un amplio margen de 93 votos en contra de la misma.

El líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, reconoció a mediados de diciembre por primera vez la victoria del demócrata Joe Biden en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, marcando así un punto de inflexión en el Grand Old Party, hasta ahora cómplice, por acción u omisión, de las acusaciones infundadas de fraude por parte del mandatario saliente, Donald Trump. El discurso de McConnell, el republicano más poderoso de Washington, tuvo lugar un día después de que el Colegio Electoral confirmase a Joe Biden como presidente electo y dejó a Trump prácticamente solo en su infructuosa lucha en los tribunales para tratar de revertir el resultado electoral. Algunos de los dirigentes fieles a Trump hasta ahora, como Vladímir Putin, de Rusia; Andrés Manuel López Obrador, de México; y Jair Bolsonaro, de Brasil; también felicitaron al próximo inquilino de la Casa Blanca.

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Trump pierde la Casa Blanca, la camara de representantes y el senado. La Cámara de Representantes de Estados Unidos (en inglés, United States House of Representatives) es la cámara baja del Congreso de Estados Unidos, mientras que la cámara alta es el Senado. Cada estado obtiene en la cámara una representación proporcional a su población, con derecho a un mínimo de un representante, que son elegidos por escrutinio mayoritario uninominal en la mayoría de los estados y con primaria general no partidista con segunda vuelta mayoritaria en tres estados; el estado más poblado, California, tiene 53 representantes. El número total de representantes está fijado actualmente en 435 por la Reapportionment Act de 1929, aunque el Congreso mantiene la facultad para modificar dicho número. Cada representante es electo por un período de dos años y puede ser reelegido. El presidente de la cámara es conocido como el "Portavoz" (Speaker), y es elegido por sus miembros.

El Congreso bicameral surgió de un deseo de los Padres Fundadores de Estados Unidos por crear una cámara "del pueblo" que representara a la opinión pública, contrarrestada por un Senado más deliberativo, que representaría a los gobiernos de los estados y que sería menos susceptible a los sentimientos populares. La Cámara es usualmente considerada como la "cámara baja", aunque cabe destacar que la Constitución de Estados Unidos no utiliza dicha terminología. La Constitución establece que para aprobar una ley es necesaria la aprobación en ambas cámaras. Nancy Pelosi, desde el 3 de enero de 2019 es la Presidenta de la Cámara.

Pelosi fue una de las principales opositoras a la guerra de Irak, así como del intento de la Administración Bush de privatizar el Seguro Social en 2005. Durante su primera presidencia, jugó un papel decisivo en la aprobación de muchos proyectos de ley históricos, entre ellos, la Ley de Cuidado de Salud Asequible, la Ley Dodd-Frank de Reforma de Wall Street y Protección al Consumidor, la Ley de Derogación del "Don't Ask, Don't Tell", junto con la Ley de Recuperación y Reinversión de Estados Unidos y la Ley de Alivio Tributario de 2010 que sirvieron de estímulo económico en medio de la Gran Recesión.

El Senado de los Estados Unidos es la cámara alta del Congreso de los Estados Unidos, y junto con la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, emana la legislación federal. El Senado está localizado en el ala norte del Capitolio de los Estados Unidos en Washington D. C. La composición y las atribuciones del Senado se establecen en el Artículo I de la Constitución de los Estados Unidos. Cada estado es representado por dos senadores, independientemente de su población, elegidos por un mandato reelegible de seis años. Habiendo 50 estados en la Unión, actualmente hay 100 senadores. De 1789 a 1913, los senadores fueron nombrados por las legislaturas de los estados que representaban; ahora son elegidos por voto popular, tras la ratificación de la Decimoséptima Enmienda en 1913. Como cámara alta del Congreso, el Senado tiene varios poderes de consejo y consentimiento que le son exclusivos.

Estos incluyen la aprobación de tratados y la confirmación de secretarios de gabinete, jueces de la Corte Suprema, jueces federales, oficiales de bandera, funcionarios reguladores, embajadores, otros funcionarios ejecutivos federales y otros oficiales uniformados federales. Además de estos, en los casos en que ningún candidato reciba una mayoría de electores para vicepresidente, el deber recae en el Senado de elegir uno de los dos principales destinatarios de electores para ese cargo. Además, el Senado tiene la responsabilidad de conducir los procesos de destitución de los acusados por la Cámara. El Senado es ampliamente considerado un cuerpo más deliberativo y más prestigioso que la Cámara de Representantes debido a sus mandatos más largos, tamaño más pequeño y representación en todo el estado, lo que históricamente condujo a una organización más colegiada y un ambiente menos partidista. El funcionario que preside el Senado es el vicepresidente de los Estados Unidos, quien es presidente del Senado. En ausencia del vicepresidente, el presidente pro tempore, que habitualmente es el miembro de mayor rango del partido que ocupa la mayoría de los escaños, preside el Senado. A principios del siglo XX, comenzó la práctica de que los partidos mayoritarios y minoritarios eligieran a sus líderes, aunque no son funcionarios constitucionales.

El todavia presidente del Senado, Mike Pence. En su niñez y adultez temprana, Pence fue católico y demócrata, al igual que su familia. Se ofreció como voluntario para el Partido Demócrata del Condado de Bartholomew en 1976 y votó por Jimmy Carter en las elecciones presidenciales de 1980, y ha dicho que originalmente se inspiró para involucrarse en política por personas como John F. Kennedy y Martin Luther. King Jr. Mientras estaba en la universidad, Pence dejó la Iglesia Católica y se convirtió en un cristiano evangélico renacido. Sus puntos de vista políticos también empezaron a desplazarse hacia la derecha durante este período de su vida, algo que Pence atribuye al "conservadurismo de sentido común de Ronald Reagan " con el que empezó a identificarse.

La Casa Blanca (The White House, en inglés) es la residencia oficial y principal centro de trabajo del presidente de los Estados Unidos. El proyecto fue ideado por George Washington y construido en 1790 bajo la dirección del arquitecto de origen irlandés James Hoban, en estilo Neoclásico. El presidente Washington, junto con el arquitecto de la ciudad, Pierre Charles L'Enfant, escogió el sitio donde se construiría. Mediante un concurso se eligió al arquitecto, nativo de Dublín, que ganó la medalla de oro por la presentación del diseño que hoy conocemos. El diseño de la Casa Blanca se vio inspirado por la Leinster House (Dublín), y Castletown House (Celbridge), ambas siguiendo el estilo del Palladianismo. Como su nombre lo indica, es un edificio blanco localizado en Pennsylvania Avenue N.º 1600 (Avenida Pensilvania) al noroeste de Washington D. C.. Proyectada durante el primer mandato de George Washington, el edificio fue inaugurado por John Adams en 1800. Formalmente, el edificio recibió los nombres de Palacio Presidencial, la Mansión Ejecutiva, hasta que el presidente Theodore Roosevelt en 1902 propuso al Congreso que adoptara oficialmente el nombre de «La Casa Blanca».

A principios del siglo XX, nuevos edificios fueron construidos en los dos lados de la mansión, para acomodar a los trabajadores del presidente. El Ala Oeste es un edificio de tres pisos principales y varios niveles subterráneos, donde está situada la Oficina del Presidente, el Despacho Oval (The Oval Office) y las oficinas de los miembros importantes de su Administración. También incluye una sala para las reuniones de su Gabinete Presidencial (Cabinet Room) y la Sala de Situaciones (Situation Room). En el exterior, hay el jardín de rosas de la Casa Blanca, usado históricamente como lugar de reuniones tanto formales como informales. Los demás miembros de la Rama Ejecutiva incluyendo el Vicepresidente que trabajan para el presidente, tienen sus oficinas en un edificio situado al oeste del ala oeste de la casa blanca, llamado el Edificio de la Oficina Ejecutiva Eisenhower (Eisenhower Executive Office Building ), y cada secretaría del gabinete, tienen sus propios edificios administrativos de su departamento.

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El pasado noviembre la cadena FOX zanjaba la historia de amor. “Está acusando a la otra parte de celebrar el fraude y la votación ilegal. Si no tiene más detalles que lo apoyen, no puedo seguir emitiendo esto”, dijo el presentador Neil Cavuto al interrumpir unas acusaciones que consideraba “explosivas” por parte de la portavoz de la Casa Blanca. La cadena Fox News interrumpió la emisión de una rueda de prensa de la portavoz de la Casa Blanca, Kayleigh McEnany, después de que esta acusase al Partido Demócrata de “celebrar” el supuesto fraude denunciado por el presidente, Donald Trump, en las elecciones del 3 de noviembre. “Está acusando a la otra parte de celebrar el fraude y la votación ilegal. Si no tiene más detalles que lo apoyen, no puedo seguir emitiendo esto”, ha dicho el presentador Neil Cavuto al interrumpir unas acusaciones que consideraba “explosivas” por parte de McEnany. Fox News ha sido durante estos cuatro años la cadena de televisión más afín a Trump, que la utilizado en reiteradas ocasiones como altavoz de entrevistas. Sin embargo, la relación entre ambas partes no pasaría por su mejor momento y varios medios han informado de que el presidente se molestó con la cobertura de la noche electoral, especialmente por la concesión de Nevada a su rival Joe Biden.

Neil Patrick Cavuto (nacido el 22 de septiembre de 1958) es un presentador de noticias, comentarista y periodista de negocios de la televisión estadounidense de Fox News . Presenta tres programas de televisión: Your World con Neil Cavuto y Cavuto Live , ambos en Fox News , y Cavuto: Coast to Coast en el canal hermano Fox Business Network desde el 20 de enero de 2018.

Ni McEnany ni ningún otro miembro del equipo de Trump han ofrecido pruebas del supuesto fraude que llevan días denunciando y que ha llevado al presidente a no reconocer su derrota frente a Biden. El líder republicano ha anunciado una batería de recursos judiciales para tratar de revertir el resultado en varios estados clave. La iniciativa de Fox News no es nueva, puesto que varias cadenas ya cortaron un discurso en el que Trump agitaba el pasado jueves sus sospechas. Entonces, el medio fue de los pocos que aguantó la emisión.

En febrero de 2019, Fox News, anunció que tenia pensado apoyar activamente al canal CNN en su denuncia a Trump por haber retirado las credenciales de prensa de la Casa Blanca al periodista Jim Acosta tras una acalorada discusión con el mandatario. «Fox News apoya a la CNN en su batalla legal para recobrar la credencial de prensa de su reportero para la Casa Blanca», dijo en un comunicado citado por la CNN el presidente de Fox News, Jay Wallace. Por eso, anunció, la cadena envió para el juicio un amicus curiae [un testimonio no solicitado en un caso emitido por una persona o colectivo que no esté directamente relacionado con él] a favor de la cadena de la competencia. Eso sí, Wallace quiso a su vez marcar también distancias con la CNN al decir que no aprueba «el tono cada vez más antagonista tanto del presidente como de la prensa». Posteriormente, Trump volvió a tener un nuevo encontronazo con una periodista de la misma cadena, Abby Phillip, a la que acusó de hacer «muchas preguntas estúpidas».

La guerra contra los medios ha sido una constante en su ascenso al poder. En el primer año y medio vetó a periodistas de medios críticos en algunas coberturas, limitó las ruedas de prensa de sus portavoces y, sobre todo, insultó a la prensa hasta la saciedad: desde la creación del exitoso término «Fake News», hasta poner en el disparadero a periódicos, televisiones y periodistas concretos. A finales de 2018 Trump llegó a calificar a la prensa, un bastión de la democracia estadounidense, de «enemigo del pueblo» y, en pleno arranque «orwelliano», pidió a sus seguidores que no creyesen «la basura que os muestra esa gente, los medios falsos. Lo que veis y lo que leéis no es lo que está sucediendo».

La situación motivó un informe de Naciones Unidas que condenó la actitud de Trump como un ataque a la libertad de prensa y la calificó de «estrategia» para «deteriorar la confianza» de la ciudadanía en los medios. Jim Acosta, el reportero de actualidad política estrella de CNN, objeto de abucheos e insultos en los mítines de Trump, advirtió de que los periodistas están en riesgo de sufrir actos de violencia. Otros, como la columnista de «The Washington Post» Kathleen Parker, denunció que «hay más odio que nunca» y que las amenazas de muerte son más frecuentes». Y «The Boston Globe», uno de los principales periódicos del país, promovió una iniciativa para que los diarios del país se coordinen y publiquen piezas de opinión contra los ataques de Trump a la libertad de prensa.

Mientras los analistas, la oposición y algún republicano se tiran de los pelos con la escalada dialéctica contra los medios, Trump asiste al escándalo complacido. La prensa es un pilar de la democracia estadounidense, pero también un enemigo vulnerable en estos momentos. Trump lo sabe. Conoce los medios al dedillo. Es un consumidor insaciable de televisión, ha hecho fortuna en este medio y está curtido en el manejo de los periódicos desde que fuera una presencia habitual de los tabloides neoyorquinos en los años 80 y 90 (en ocasiones, llamaba a los periodistas haciéndose pasar por un colaborador suyo para colocar exclusivas). En 2000, el 45% de los votantes republicanos aseguraban que confiaban «bastante o mucho» en la prensa, según los datos de Gallup. Para 2008, ese porcentaje había caído hasta el 26%. Trump solo aceleró esa tendencia: en 2017, solo el 14% de los republicanos otorgaban una confianza de ese nivel en los medios. Como en muchos otros asuntos polémicos, cuando Trump ataca a la prensa, está hablando a su público. El presidente de EE.UU. no oculta su animadversión con los periodistas liberales, pero esta guerra tiene mucho de un cálculo político que, obviamente, le favoreció.

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El que fuera mayordomo de la Casa Blanca bajo once administraciones, Wilson Roosevelt Jerman, murió a finales de mayo a los 91 años de coronavirus, informó su familia a medios estadounidenses. Jerman entró a trabajar en la Casa Blanca en el año 1957 con el republicano Dwight D. Eisenhower (1953-1961) como presidente de Estados Unidos y se retiró en 2012, durante el mandato de Barack Obama (2009-2017). Aunque empezó como limpiador, tardó poco en ocupar el puesto de mayordomo, un ascenso promovido durante la Presidencia de John F. Kennedy (1961-1963) por la entonces primera dama, Jacqueline Kennedy, según reveló una nieta de Jerman a la afiliada local de Fox News en Washington. Otra nieta, Shanta Taylor Gay, dijo a CNN que su abuelo falleció el 16 de mayo y lo describió como un hombre que "nunca habló de política" en casa. "Era un hombre tranquilo pero severo. Muy generoso, nunca se molestó ni se quejó. Siempre dijo que vivió una vida bendecida", afirmó. La muerte de Jerman provocó el lamento de varias familias de presidentes, como los Obama, los Bush o los Clinton.

"Con su amabilidad y cuidado, Wilson Jerman ayudó a hacer de la Casa Blanca un hogar durante décadas para las familias presidenciales, incluida la nuestra", dijo en un comunicado la exprimera dama Michelle Obama. "Su servicio a los demás -añadió-, su disposición de ir más allá por el país que amaba y todas las personas en cuyas vidas estuvo, es un legado digno de su espíritu generoso. Tuvimos la suerte de conocerlo. Barack y yo enviamos nuestro sincero amor y oraciones a su familia". Por su parte, una de las hijas de George W. Bush (2001-2009), Jenna, destacó que Jerman hizo que la Casa Blanca fuese como un hogar para ellos. "Lo amábamos, mi familia lo quería, y vamos a extrañarlo mucho", agregó. Cerca de 95.000 personas han muerto en Estados Unidos de COVID-19, una enfermedad que ha afectado de forma desproporcionada a los afroamericanos como Jerman.

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7 de Enero - Hora española.

(08:09).

Como en el 23-F, hemos visto a diputados tirarse bajo sus escaños y ha habido exhibición de pistolas, pero la turba golpista que ha asaltado el Congreso de EEUU solo ha logrado detener el normal proceso democrático durante unas seis horas. El bochornoso espectáculo no lo ha dirigido un guardia civil con bigote sino un presidente con mal perder, pero igualmente no ha servido de nada. A las 3.40, hora de Washington, las cámaras han certificado la victoria electoral de Joe Biden. Lo que casi siempre ha sido una votación de trámite se ha convertido en el capítulo más vergonzoso de la historia moderna de EEUU, pero ha salido adelante igualmente. Los congresistas y senadores evacuados alrededor de las dos de la tarde han regresado sobre las ocho. Han vuelto a ocupar los escaños en los que los partidarios de Trump se hacían selfies un rato antes y han ha hecho lo único que podía hacer hoy el Congreso: volver al trabajo y completar su tarea del día.

Los dos partidos se han conjurado para darle algo de normalidad a los estadounidenses en un día terriblemente anormal. “La violencia nunca gana y ésta sigue siendo la casa del pueblo, volvamos al trabajo” ha dicho el vicepresidente de Trump, Michael Pence, que hoy presidía la sesión conjunta de ambas cámaras y al que el presidente le reclamaba una maniobra ilegal para anular el resultado electoral. Pence se ha negado y Trump le ha señalado ante los manifestantes minutos antes de que tuviera que ser evacuado a la carrera durante el asalto. Pence es un buen ejemplo del drama republicano de hoy. Los mismos líderes que han auxiliado a Trump a cada paso, han visto en las últimas horas cómo el monstruo que tanto han alimentado ha estado a punto de comérselos en un sentido casi literal. El ala más dura del partido tenía un plan para torpedear la certificación de la victoria de Biden impugnando los resultados de varios estados, pero después de la invasión tenían menos ganas de dar el espectáculo. Casi todos los senadores republicanos han retirado sus objeciones para acelerar la certificación de la victoria de Biden, aunque uno de ellos ha logrado forzar un parón más.

Mike Pence y Nancy Pelosi presiden la sesión conjunta en el Capitolio.

El líder republicano en esa cámara ha tomado la palabra al reiniciarse la sesión para decir que “EEUU y el Congreso se han enfrentado a mayores amenazas que la multitud descontrolada que hemos visto hoy”. En sus palabras no había nada del cariño que Trump ha dedicado a los asaltantes, a los que ha pedido que abandonaran el Capitolio, pero también les ha hecho llegar que “os queremos” y que son gente “muy especial”. Facebook y Twitter han retirado el vídeo por fomentar la violencia y le han suspendido la cuenta al presidente de EEUU.

Ya no quedan más trámites, aunque siempre se puede esperar una última sorpresa por parte del presidente. El próximo 20 de enero a mediodía, Biden tiene que jurar el cargo como nuevo presidente. A Trump le quedan dos semanas de mandato a no ser que sea incapacitado por su propio gobierno o que le hagan un impeachment por la vía rápida, como ha propuesto ya una congresista demócrata. Joe Biden ha intervenido por televisión durante el asalto para reclamar a Trump que pidiera a los asaltantes que abandonaran el Congreso, pero también para recordar que “la democracia es frágil”. Ha sido el tipo de discurso tranquilizador al que hasta ahora nos tenían acostumbrados los presidentes de EEUU. Ha sido, también, el tipo de discurso que daban cuando eran otros países los que tenían su parlamento invadido por un grupo de gente que no acepta una derrota electoral. Los tiempos han cambiado.

7 de Enero - Hora española.

(10:06).

"Aunque estoy en total desacuerdo con el resultado de las elecciones y los hechos me dan la razón, habrá una transición ordenada el 20 de enero", ha afirmado el presidente Trump en un comunicado este jueves tras la certificación de los resultados en el Congreso. "Siempre he dicho que continuaríamos nuestra lucha para asegurarnos de que solo se contasen los votos legales. Aunque esto representa el final del mejor mandato presidencial de la historia, solo el comienzo de nuestra lucha para hacer a América grande de nuevo", ha añadido.

El miércoles por la tarde, justo cuando comenzaba una sesión conjunta en el Congreso para certificar los resultados, Trump arengaba a sus seguidores que se manifestaban en las calles de Washington bajo el lema 'paren el robo'. "Vamos a bajar por Pennsylvania Ave [carretera del Congreso] y vamos a ir al Capitolio", había afirmado el presidente. "Vamos a ir y vamos a intentar dar a los republicanos débiles el orgullo y valentía que necesitan para recuperar nuestro país". Minutos después, una turba de seguidores del presidente rompió las barreras del Congreso e irrumpió en el Capitolio, obligando a la evacuación de los congresistas y a la suspensión de la sesión. El asalto duró aproximadamente tres horas hasta que las autoridades lograron recuperar el control y expulsar a los manifestantes, que llegaron incluso a la sala principal del Senado.

Vista de un fotograma en un video del presidente de EE.UU., Donald J. Trump, en el que le habla a los seguidores que se tomaron Capitolio de EE.UU., este 6 de enero de 2021, a través de su cuenta de Twitter.

Cuatro personas han muerto y al menos 14 policías han resultado heridos durante las protestas, según han informado las autoridades estadounidenses esta madrugada. Estas fuentes habían informado inicialmente de la muerte de una mujer, que falleció como consecuencia del disparo de la Policía del Capitolio, pero después actualizaron esa cifra. Tras el aumento incial de la tensión en el edificio del Congreso, Trump pidió a sus seguidores que volviesen a casa. "Nos han robado unas elecciones y todos lo saben, especialmente los del otro lado, pero tenéis que volver a casa ahora. Tenemos que tener paz, ley y orden. Volved a casa. Os queremos. Sois muy especiales", dijo. Poco después justificó el asalto en Twitter, cuya cuanta ha sido actualmente suspendida: "Estas son las cosas que pasan cuando una victoria electoral sagrada es descaradamente despojada de grandes patriotas que han sido muy mal tratados durante mucho tiempo".

Agentes de policía defienden la puerta principal de la Cámara de Representantes durante el asalto al Capitolio.

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Alexander Hamilton (Charlestown, Isla Nieves, actual San Cristóbal y Nieves, 11 de enero de 1757-Nueva York, 12 de julio de 1804) fue un economista, estadista, político, escritor, abogado, y el primer secretario del Tesoro de los Estados Unidos. Fue uno de los padres fundadores de los Estados Unidos. Fue un influyente intérprete y promotor de la Constitución de los Estados Unidos, así como el fundador del sistema financiero de la nación, el Partido Federalista, la Guardia Costera de Estados Unidos y del periódico The New York Post.

El entonces vicepresidente Burr concurrió a las elecciones a gobernador del estado de Nueva York en 1804 y Hamilton hizo campaña contra él, considerándolo indigno. Burr se ofendió y lo desafió a duelo, que tuvo lugar el 11 de julio de 1804, falleciendo al día siguiente como consecuencia de las heridas.

EEUU se enfrentá a sus raices hoy, como nunca antes. Violencia, armas y futuro.

Una estatua de Hamilton en la rotonda del Capitolio.

Según una grabación difundida el domingo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, le pidió al principal funcionario electoral de Georgia que "encuentre" suficientes votos para anular el resultado de la elección del pasado noviembre en ese estado. "Solo quiero encontrar 11.780 votos", le dijo Trump al republicano Brad Raffensperger, secretario de Estado de Georgia, según el audio de una llamada telefónica publicado por The Washington Post. En la grabación, Raffensperger responde que los resultados de Georgia son correctos. Tras el revuelo causado por la difusión de la conversación, Raffensperger le dijo a la cadena ABC este lunes que fue Trump quien habló la mayor parte del tiempo mientras los demás escuchaban.

"Pero quise enfatizar mi postura, los datos que él tiene son simplemente incorrectos", dijo. "Tiene cientos y cientos de personas que, según él, votaron pese a estar muertas. Nosotros encontramos dos. Eso es solo un ejemplo de que él tiene mala información", añadió. El demócrata Joe Biden ganó Georgia junto con algunos estados péndulo, lo que le permitió obtener 306 votos del colegio electoral, frente a los 232 de Trump.

Brad Raffensperger, secretario de Estado de Georgia, le dijo a Trump que éste tenía datos electorales incorrectos.

Desde la votación del 3 de noviembre, Trump ha denunciado que hubo fraude electoral generalizado sin proporcionar ninguna prueba. Los 50 estados han certificado el resultado de las elecciones, algunos después de recuentos y apelaciones legales. Hasta ahora, los tribunales estadounidenses han rechazado 60 impugnaciones a la victoria de Biden. En los extractos publicados por The Washington Post se puede escuchar cómo Trump intenta persuadir y presiona al secretario de estado de Georgia, que también es republicano. Trump insiste en que ganó las elecciones en Georgia y le dice a Raffensperger que no hay "nada de malo en decir que has recalculado [los votos]". Raffensperger responde diciendo "el problema que tiene, señor presidente, es que los datos que usted tiene son incorrectos".

El responsable del sistema de votación en Georgia, Gabriel Sterling, insistió este lunes en que no hay pruebas de fraude generalizado.

Más adelante en la llamada, Trump dice que el rumor era que boletas fueron trituradas y que la maquinaria de votación fue retirada del condado de Fulton, un reclamo que el abogado de Raffensperger negó. El presidente luego amenaza al funcionario con posibles consecuencias legales. "Sabes lo que hicieron y no lo estás denunciando. Eso es un delito. No puedes permitir que eso suceda. Es un gran riesgo para ti y para Ryan, tu abogado", dice Trump. Luego, Trump pide los 11.780 votos adicionales, los que le habrían dado un total de 2.473.634 votos en el estado, uno más que Biden, quien recibió 2.473.633 votos. "Yo solo quiero encontrar 11.780 votos, que son uno más de los que tenemos, porque nosotros ganamos el estado (...)", señala Trump. Trump también le dice a Raffensperger que debería volver a examinar el resultado en el estado. "Puede volver a examinarlo, pero volver a examinarlo con personas que quieran encontrar respuestas, no con personas que no quieran encontrarlas", dice el presidente. "Señor presidente, usted tiene personas que envían información y nosotros tenemos a nuestra gente que envía información y luego se presenta ante el tribunal y el tribunal tiene que tomar una determinación", responde Raffensperger. "Tenemos que defender nuestros números, creemos que nuestros números son correctos". El domingo, Trump tuiteó que Raffensperger no había dado detalles del fraude que alega el presidente. "¡No tiene ni idea!", escribió el presidente. Raffensperger respondió en Twitter: "Respetuosamente, presidente Trump: lo que está diciendo no es verdad. La verdad saldrá a la luz".

La difusión del contenido de la llamada generó una oleada de reacciones en Estados Unidos. Desde las voces que denuncian que Trump pudo haber cometido un delito y piden que se abra una investigación exhaustiva e incluso un juicio político, hasta quienes consideran que, aunque haya indicios de ilegalidad, será muy difícil demostrar que el presidente tenía la intención de violar la ley.

Si bien una mayoría coincide en que la actitud de Trump fue moralmente condenable o inapropiada, no hay consenso sobre si violó la ley (en el ámbito federal y/o en el estatal). Los partidarios de acusarlo formalmente de un delito citan el título 52 sección 20511 del Código de EE.UU. que establece que cualquiera que "con conocimiento y voluntad prive, defraude o intente privar o defraudar a los residentes de un estado de un proceso electoral justo e imparcial" está violando la ley. Otra ley federal establece que es un crimen "conspirar para herir, oprimir, amenazar o intimidar a cualquier persona en el libre ejercicio o disfrute de cualquier derecho o privilegio garantizado por la Constitución o leyes de Estados Unidos". A esto se le suma que en Georgia existe una ley estatal que prohíbe que se "solicite, pida, ordene, asedie o intente de cualquier otra manera hacer que otra persona se involucre" en fraude electoral. "Esto es peor que la llamada con el presidente de Ucrania que llevó al impeachement [a principios de 2020]", le dijo a BBC Mundo Jessica Levinson, profesora de Derecho en la Escuela de Leyes Loyola, con sede en Los Ángeles.

Donald Trump fue sometido a un juicio político, en el que fue absuelto por el Senado, por una llamada telefónica con el presidente de Ucrania, Volodomir Zelensky.

Varias mujeres han sido importantes en la carrera de Joe Biden a la Casa Blanca: desde Jill Biden, su esposa; a Kamala Harris, su compañera de fórmula; pasando por las congresistas que representan el ala más izquierdista del partido y que han sido un empujón para los demócratas. Sin embargo, una ha destacado especialmente: Stacey Abrams, la artífice de la victoria del presidente electo en Georgia, un estado que desde hace años han dominado los republicanos, y que ya se ha confirmado que apoya a Biden.

Abrams lleva años luchando contra la supresión del voto en este estado, que provoca que miles de personas, en su mayoría negras que se decantarían por el Partido Demócrata, no puedan ir a votar. Con una intensa campaña para registrar a votantes y ayudarles en todo lo referido al proceso electoral, Abrams ha conseguido más de 800.000 nuevos votantes para estas elecciones. Una cifra clave, si se tiene en cuenta que Biden ha ganado Georgia con una diferencia mínima de cerca de 15.000 papeletas. La parlamentaria de la Cámara de Representantes de Georgia ha conseguido movilizar a gran parte de la comunidad negra del estado, que representa el 32% de su población, y el nivel de participación a nivel estatal ha sido de más del 74%, según informó a Reuters la oficina del Gobernador.

Stacey Abrams, de 46 años, se ha convertido en una estrella emergente del partido a nivel nacional, y en todo un icono para los demócratas georgianos, que no veían a estas tierras teñirse de azul (el color demócrata) desde 1992 con la victoria de Bill Clinton.

En 2018, Abrams ya comenzó a despuntar al ser la primera mujer afroamericana en aspirar al cargo de gobernadora en Estados Unidos, un puesto que estuvo cerca de alcanzar. El actual gobernador, Brian Kemp, ganó por solo dos puntos de ventaja, pero la demócrata no admitió el triunfo de su adversario.

Kemp fue secretario de Estado desde 2010 antes de convertirse en gobernador y Abrams denunció que durante esos años canceló por "inactividad" o error las inscripciones del censo electoral de más de un millón de residentes, lo que ella interpretó como una táctica de privación del derecho al voto (conocido como supresión de voto). Si Biden ha ganado Georgia por 15.000 votos, en 2018 Abrams lo perdió por 50.000. Así, su lucha contra la supresión del voto se fortaleció aún más. A través de New Georgia Project y Fair Fight Action, dos grupos dedicados a combatir la supresión de voto fundaos por Abrams, y gracias también a un SuperPAC, un Comité de Acción Política cuyo objetivo es conseguir fondos para la campaña de un determinado candidato que recaudó más de 33 millones de dólares estas elecciones, Abrams ha registrado a cientos de miles de personas para votar.

Un mural de Stacey Abrams en Atlanta.

Además, en esta ocasión su estrategia ha contado con el apoyo del partido a nivel nacional, algo que no ocurrió en 2018, según el medio especializado Político. "Esto se debe a Stacey Abrams y muchas otras mujeres negras que están en el terreno y trabajan con organizaciones de base para inscribir votantes y demostrar por qué nuestro voto importa", declaró una votante a la BBC. "Realmente puso el foco en Georgia, convenció a la gente que necesitaba ser convencida de que aquí había espacio, que había votantes y que este lugar podía ser competitivo si la gente le dedicaba tiempo, dinero y esfuerzo a ello", señaló la senadora demócrata estatal Jen Jordan.

Su trabajo será trascendental también en enero, cuando se deberá elegir los dos puestos del Senado por Georgia, una elección que determinará qué partido controla la Cámara Alta.

Aunque nació en Misisipi, sus padres pronto trasladaron a la familia a Atlanta (Georgia). Abrams siempre fue una de las mejores de la clase y mientras estaba en la escuela secundaria, fue contratada como mecanógrafa para una campaña en el Congreso y más tarde, a los 17 años, como redactora de discursos. La parlamentaria tuvo las notas más altas de su clase al graduarse del instituto y como premio fue invitada a la Casa del gobernador del Estado. Sin embargo, al llegar a la mansión, el guardia de seguridad en un principio no le permitió la entrada. Finalmente, pudo pasar, pero Abrams ha relatado que ese incidente fue el detonante que impulsó y marcó su carrera política, ya que quiso convertirse "en la persona que conseguiría abrir esas puertas". "No recuerdo haber conocido al gobernador de Georgia. No recuerdo haber conocido a los otros estudiantes talentosos de 180 distritos escolares. El único recuerdo claro que tengo de ese día es el de un hombre parado frente al lugar más poderoso de Georgia, mirándome y diciéndome que yo no pertenecía a ese sitio. Por eso decidí, unos 20 extraños años después, ser la persona que conseguiría abrir las puertas", dijo en una Charla TED. En 1995, Abrams se licenció en Estudios Interdisciplinarios (Ciencias Políticas, Economía y Sociología) en el Spelman College. Mientras estaba en la universidad, trabajó en el departamento dedicado a la juventud en la oficina de Atlanta del alcalde Maynard Jackson (del Partido Demócrata), que fue el primer alcalde negro de Atlanta.

Más tarde se incorporó a la Agencia de Protección Ambiental. Con el apoyo de la beca Harry S. Truman dedicado a potenciar a jóvenes con dotes de liderazgos, estudió políticas públicas en la Universidad de Texas y obtuvo un máster en asuntos públicos. En 1999, se licenció en Derecho en Yale. Trabajó como abogada en el sector privado hasta que en 2002 fue nombrada Fiscal Adjunta de la Ciudad de Atlanta. Unos años más tarde, en 2010, se convirtió en miembro de la Cámara de Representantes y en 2020 fue una de las mujeres que barajó Biden para la Vicepresidencia.

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7 de Enero - Hora española.

(10:44).

El impactante vídeo de una mujer herida de bala durante el asalto de los partidarios de Donald Trump al Capitolio de Estados Unidos se ha hecho viral en las últimas horas a través de las redes sociales. Según ha informado el medio estadounidense NBC, la manifestante fue trasladada a un hospital de urgencia donde finalmente ha perdido la vida, convirtiéndose así en la primera víctima mortal de estos disturbios que están conmocionando al mundo entero.

El tiroteo se produjo cuando simpatizantes de Trump violaron los perímetros de seguridad y entraron al Capitolio mientras el Congreso federal se reunía para votar y confirmar la victoria presidencial de Joe Biden.

El presidente electo de Estados Unidos transmitió a través de una breve comparecencia pública que la democracia del país “está bajo un ataque sin precedentes” que “roza la sedición, y debe acabar ahora”. Por otro lado, Biden exigió al presidente saliente Donald Trump que se dirija por televisión a todo el país para “defender la Constitución” y poner “fin al asedio” tras el asalto al Capitolio de miles de sus seguidores.

Según las primeras informaciones, la persona herida recibió atención del personal médico. "Cuando cargaron la camilla en la parte trasera de la ambulancia, los manifestantes pro-Trump la rodearon gritando '¡asesinos!'", indicó el período estadounidense. En ese momento, los agentes de la policía del Capitolio con armas largas y equipo antidisturbios los empujaron hacia atrás y la ambulancia se alejó. Finalmente falleció.

7 de Enero - Hora española.

(12:19).

El trámite acabó en tragedia. Lo que iba a ser una mera formalidad en el Congreso de Estados Unidos que ratificara el resultado de las elecciones del 3 de noviembre se convirtió en una exhibición de violencia y de violación de la legalidad como ese país no había visto en sus casi dos siglos y medio de existencia. Miles de seguidores del presidente saliente, Donald Trump, que se niega a acatar el resultado de las urnas, asaltaron el Congreso y forzaron la evacuación de los legisladores y del vicepresidente, Mike Pence, que presidía la sesión. Las salas y oficinas del Legislativo fueron asaltadas. Cuatro personas han muerto: una mujer que recibió un disparo letal de la Policía y otras tres personas que fallecieron por urgencias médicas, aseguraron las autoridades locales, que en un principio solo habían informado de un deceso. Asimismo, las autoridades han informado de 14 policías heridos y 52 detenciones.

"Así es como se disputan las elecciones en una república bananera", declaró George W. Bush, el único presidente vivo del Partido Republicano, el mismo al que pertenece Donald Trump, en un comunicado emitido anoche en el que calificó de "insurrección" el asalto al Congreso que, dijo, "ha sido llevado a cabo por personas cuyas pasiones han sido encendidas por falsedades y falsas esperanzas". Y, durante más de dos horas, Trump guardó silencio. El Ejecutivo, que él controla, no hizo nada por impedir el salto al edificio. Mientras sus seguidores reemplazaban las banderas de Estados Unidos por otras con el nombre del jefe del Estado y del Gobierno, los Departamentos de Defensa y de Seguridad Interior se abstuvieron de intervenir. Solo cuando el asalto llevaba más de tres horas, Trump colgó un mensaje en la red social Twitter en el que pedía a sus seguidores que "os vayáis a casa". Aun así, el jefe del Estado y del Gobierno siguió insistiendo en la acusación de fraude. "Tuvimos una elección y nos la robaron. Fue una elección en la que arrasé. Y todo el mundo lo sabe, sobre todo los del otro bando", dijo el presidente. Todo había empezado poco después de las doce del mediodía, cuando al compás de la canción 'Macho Man' del grupo 'disco' de los setenta 'Village People', Donald Trump llegó al estrado del mitin que se celebraba en el Mall, el parque que ocupa el centro de Washington.

Richard Barnett, en el despacho de la presidenta de la Cámara de Representantes, durante el asalto al Capitolio, el 6 de enero.

Allí, Trump volvió a llamar a Joe Biden "presidente ilegítimo", y reiteró que no acepta los resultados de los comicios a pesar de que, de los más de 80 recursos legales presentados alegando fraude electoral presentados por su equipo, Justicia no le ha dado la razón en ninguno. Acaso enardecidos por las palabras del presidente, una parte de los asistentes al acto rompieron las cuatro barreras de seguridad que rodeaban al Capitolio y entraron en él. Fue la repetición de una serie de acciones que los partidarios del presidente llevan realizando en los Congresos de varios estados del país - como Michigan, Pennsylvania y Wisconsin - desde el verano pasado, solo que esta vez en Washington. Hubo otra diferencia. Los gobernadores de esos estados enviaron a las fuerzas de seguridad para impedir que los asaltantes entraran en la totalidad de los edificios. El Departamento de Defensa se negó a acceder a la petición de la policía del Capitolio de enviar refuerzos.

El Departamento de Seguridad Interior, que es el equivalente en EEUU del Ministerio del Interior, tampoco hizo nada. Solo cuando el asalto ya llevaba dos horas en marcha, el Ejecutivo anunció que iba a enviar tanto soldados como policía al Capitolio. Para entonces ya era muy tarde. Los agentes que se encargan de la seguridad de los congresistas se habían visto desbordados. Los asaltantes irrumpieron en la Cámara de Representantes y se hicieron fotos en el despacho de su presidenta, la demócrata Nancy Pelosi. Según las primeras informaciones, destrozaron puertas, ventanas y cristales. La ciudad de Washington declaró el toque de queda a partir de las 6 de la tarde hora local (12 de la noche hora peninsular española) mientras todo el país asistía en directo al asalto del Poder Legislativo por una multitud que algunos estimaban en 10.000 personas. Finalmente, los últimos asaltantes abandonaron el edificio en torno a las seis y media de la tarde. Los 534 legisladores presentes (435 representantes y 99 senadores) fueron evacuados al sótano del edificio. La policía les había ordenado que se pusieran máscaras antigás de máxima protección (los llamados "cascos de huida", o "escape hoods"). El Capitolio es un edificio inmenso, que, además, está conectado a otros centros del Gobierno a través de túneles e, incluso, de un 'metro' especial para el uso de los legisladores, por lo que es de prever que éstos no corrieron peligro. También fue evacuado el vicepresidente, Mike Pence, quien, conforme a la ley, presidía la sesión conjunta del Congreso en la que se iban a ratificar los resultados de las elecciones.

Precisamente, Pence había sido transformado en una especie de 'salvador' de la presidencia de Trump. El presidente se había inventado una teoría legal en función de la cual su 'número dos' podía declarar inválidos los resultados en los 6 estados que necesita para ganar y suspender así la ratificación de la victoria de Biden. En su mitin en el Mall, Trump volvió a insistir en que el vicepresidente podía anular el resultado de las elecciones. Pence, que presidia la sesión, se negó a hacerlo, fundamentalmente porque es ilegal. A continuación, 13 senadores del Partido Republicano cuestionaron los resultados, en línea con lo demandado por Trump. Fue una decisión que rompía con la línea adoptada por el propio partido, y que recibió durísimas críticas del propio jefe de los republicanos en el Senado, Mitch McConnell, que ha sido uno de los mayores aliados de Trump a lo largo de la presidencia de éste. McConnell calificó la iniciativa de movimiento destinado a "cambiar el resultado de una elección, y llevada a cabo por los perdedores", y declaró que la actuación de sus propios correligionarios, "amenaza con llevar a nuestra democracia a una espiral mortal".

7 de Enero - Hora española.

(16:27).

Ashli Babbitt era veterana de la Fuerza Aérea, gran seguidora de Donald Trump y viajó desde San Diego a Washington. Sólo unas horas antes, una emocionada Babbit " tuiteaba con ímpetu antes de irrumpir en el edificio gubernamental: "Nada nos detendrá", "la tormenta ha llegado". En su cuenta de Twitter se presentaba como "excombatiente" y "libertaria". Recientemente había retuiteado numerosos mensajes de personas que, como ella, viajaban a Washington para responder al llamado de Donald Trump.

Su suegra no se lo podía creer: "Estoy devastada", declaraba al New York Post su suegra, Robin Babbitt, "nadie nos notificó su muerte, nos enteramos por televisión". Babbitt era veterana de la Fuerza Aérea de EEUU, con 14 años de servicio a sus espaldas, en los que realizó cuatro despliegues y tuvo un "alto nivel" de acceso de seguridad. Vivía cerca de San Diego, en California, junto a su marido Aaron. Él mismo ha confirmado a la cadena local de San Diego Kusi News que su mujer era una grandísima seguidora de Donald Trump y una "gran patriota" para todo el que la conocía.

La Policía ha iniciado una investigación para esclarecer las circunstancias de su muerte. Un vídeo difundido en los medios muestra a Babbitt tendida en el suelo y sangrando profusamente por el cuello, donde fue alcanzada por el disparo que le causó la muerte. En las imágenes del asalto se aprecia cómo los miembros de seguridad y policiales del Capitolio desenfundaron y apuntaron sus armas a manifestantes que intentaban acceder a la sala donde se celebraba el pleno. La sesión fue interrumpida y los congresistas, evacuados. "Nada nos detendrá.... pueden intentarlo, pero la tormenta está aquí y descenderá sobre Washington DC en menos de 24 horas ... de la oscuridad a la luz ", rezaba uno de sus últimos tuits.

7 de Enero - Hora española.

(20:45).

La recién reelegida presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, ha urgido al relevo inmediato de Donald Trump como presidente. Para ello la dirigente demócrata ha invocado a la enmienda 25 de la Constitución, que contempla sustituir al presidente si es “incapaz de cumplir con los poderes y deberes del cargo”. Como la puesta en marcha de ese mecanismo depende del vicepresidente, Mike Pence, Pelosi ha planteado que, si no lo hace, activará un proceso de impeachment. También el líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, ha defendido esa propuesta.

Pelosi se ha mostrado convencida de que "este peligroso hombre" puede hacer "daño" al país en los trece días que le quedan en la Casa Blanca -el traspaso de poderes es el 20 de enero- por lo que ha apremiado a poner en marcha los procesos de destitución cuanto antes. Así se ha pronunciado 24 horas después de que seguidores de Trump asaltaran el Capitolio mientras se celebraba la sesión que tenía que certificar a Joe Biden como presidente electo. Los demócratas han subido el tono en las últimas horas y apuntan directamente a Trump. La presidenta de la Cámara de Representantes ha dicho que el asalto fue un acto "sedicioso". "La forma más rápida y eficaz de destituir a este presidente de su cargo, algo que se puede hacer hoy, sería que el vicepresidente invoque inmediatamente la enmienda 25", ha dicho Schumer.

La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.

El planteamiento de los dirigentes demócratas es que el vicepresidente Pence tiene ahora que mover ficha y activar la enmienda 25, que prevé una manera de sustituir al presidente en contra de su voluntad. Se trata de la sección cuarta, por la que el vicepresidente puede empezar el proceso con el apoyo de miembros del Gobierno. El vicepresidente tiene que mandar una carta al Congreso detallando el estado del presidente y pidiendo que el poder se le transfiera de manera temporal. La petición se hace al presidente más veterano del Senado y al líder de la Cámara de Representantes, en este caso el republicano Chuck Grassley y la demócrata Nancy Pelosi. El vicepresidente Pence asumiría el poder, aunque, si el presidente disputara este movimiento, la decisión pasaría después a las dos cámaras. Dos tercios tendrían que votar a favor de la destitución del presidente, pero el Congreso tiene más tiempo para decidir del que le quedan a Trump en la Presidencia. Entretanto, el vicepresidente Pence sería presidente.

Pelosi ha defendido que si Pence no opta por destituir a Trump usando ese mecanismo, se podría poner en marcha un proceso de impeachment, si bien esto requeriría más debates y votaciones en ambas cámaras. El presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, ha vuelto a comparecer ante los medios un día después del asalto al Capitolio durante la sesión que le tenía que certificar como vencedor de las elecciones y ha subido el tono respecto a las calificaciones de las personas que participaron en esa irrupción violenta en la sede del Congreso. "Lo que presenciamos ayer no fue disenso, no fue desorden, no fue una protesta. Fue caos. No les llamen manifestantes, era una multitud desenfrenada, insurreccionistas, terroristas domésticos", ha expresado Biden.

El presidente electo ha dicho, además, que no se puede decir que lo que ocurrió en el Capitolio no se podía prever. "Lo pudimos ver venir", ha señalado Biden, que ha asegurado que los disturbios fueron la "culminación" al "asalto a las instituciones" llevado a cabo por Donald Trump durante los últimos cuatro años. "Desató un asalto total contra las instituciones de nuestra democracia desde el principio". Con esa dureza se ha pronunciado el presidente demócrata en la comparecencia en la que ha designado a Merrick Garland como Fiscal General del Estado. "Tenemos que restablecer el honor del departamento de justicia", ha afirmado Biden. La presión se incrementa, además, sobre Trump, que ha sufrido ya la primera baja en su gabinete después de los actos violentos de este miércoles con la renuncia de la secretaria de Transportes, Elaine Chao. Por ahora, el presidente saliente se ha limitado a asegurar que habrá traspaso de poderes formal, a pesar de no reconocer los resultados electorales. "Aunque estoy en total desacuerdo con el resultado de las elecciones y los hechos me dan la razón, habrá una transición ordenada el 20 de enero", ha afirmado en un comunicado.

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En las recientes elecciones de EEUU votó el mayor número de personas en 120 años. Casi 80 millones votaron por Biden y más de 74 millones por Trump. Son los políticos más votados en la historia de ese país. Se suponía que la pandemia y la campaña de Trump pronosticando fraude electoral aumentarían la abstención. No fue así. 67% de los inscritos votaron en persona o por correo. La otra sorpresa fueron los 74 millones de personas que votaron por Trump, 10 millones más de cuantos le votaron en el 2016. Sorprendieron por lo que no les importó, así como como por lo que si les importa. No les importó votar un presidente que miente de manera constante y fácilmente verificable. ¿Mentir compulsiva y comprobadamente no debería ser suficiente para ser derrotado en las urnas? 74 millones de estadounidenses piensan que no. No creen que Trump sea un mentiroso, o no les importa, o tienen necesidades y esperanzas que les resultan más importantes que la honestidad del presidente. ¿Que 26 mujeres se atrevan a identificarse públicamente y denunciar a Trump por violencia sexual, y que algunas lo acusen de haberlas violado, no debería haberle hecho perder el voto femenino? ¿No basta el video del programa Access Hollywood donde Trump le dice al presentador Billy Bush que "ser famoso te permite hacer lo que quieras con las mujeres, incluyendo el agarrarlas por los genitales"? Pues no. Cerca de la mitad de las mujeres blancas votaron por Trump.

Pero si a los 74 millones no les importan las múltiples denuncias de acoso sexual contra el presidente, ¿no debería importarles la salud del planeta? Parece que no. Trump ha denunciado la lucha contra el calentamiento global como una trampa de China para debilitar la economía estadounidense. Las decisiones de Trump han sido devastadoras para el medio ambiente. Y muy lucrativas para las empresas más contaminantes y los lobistas que las representan. ¿Importa a los votantes de Trump que él haya nombrado en los principales cargos que se ocupan de regular las industrias contaminantes a los lobistas que representan a esas mismas industrias? Obviamente no. ¿Les importa que la administración Trump sea caótica e inepta y que haya manejado tan mal la pandemia? No parece. A los 74 millones tampoco les importa que dos importantes documentos sigan siendo secretos: la declaración de impuestos de Trump y su política sanitaria. ¿Qué hay en los impuestos de Trump como para que el presidente haya hecho tantos esfuerzos para mantenerlos fuera del escrutinio público? ¿No deberían los votantes saber qué compromisos financieros tiene el presidente y con quién? ¿No debería saberse si el presidente es un evasor de impuestos?

El otro documento que no aparece es el plan de Trump con respecto a la salud. El presidente se dedicó a desmontar la política sanitaria de Obama. Trump prometió reiteradamente que la reemplazará por "algo mucho mejor". Sus operadores políticos ofrecieron una montaña de confusos documentos, pero hasta ahora no revelaron los detalles de lo que es ese "algo mejor". Lo que está claro es que eliminar la reforma sanitaria de Obama sin tener con qué reemplazarla le hará mucho daño a la gente, incluidos por supuesto, a los 74 millones que votaron por él. No lo saben, no lo creen o no les importa.

La lista de razones por las cuales no había que votar por Trump es larga. Su renuencia a denunciar con firmeza a los odiosos supremacistas blancos. Su desinterés por enfrentar el racismo institucionalizado. Sus menguados logros en política exterior y el haberle cedido espacios de poder a China y Rusia. Sus extensos conflictos de interés. Sus derivas autoritarias y la manera como ha socavado la democracia estadounidense. Nada de eso parece importarles a los 74 millones. Entonces ¿qué les importa? ¿Qué los mueve a apoyar tan incondicionalmente a Trump? Muchas cosas. Van desde lo muy concreto ("no me suban los impuestos") a lo espiritual ("Trump entiende lo que siento"). De lo positivo (hagamos América grande de nuevo) a lo negativo ("si gana Biden, los afroamericanos invadirán los suburbios"). De la defensa de derechos (la libre portación de armas) a la defensa de valores ("estoy en contra del aborto"). De repudiar la inmigración ilegal ("viva el muro con México") al oponerse a la globalización económica ("quiero fábricas y empleos aquí, no en China").

La demografía de los 74 millones es diversa y confusa. Incluye significativos porcentajes de hispanos, de la población rural, de hombres blancos sin estudios universitarios, de grupos evangélicos, empresarios, obreros y muchas otras categorías. Los condados donde ganó Biden generan el 70% de la actividad económica de EEUU, mientras que los que votaron mayoritariamente por Trump generan el 30%. El hecho de que las empresas encuestadoras no hayan anticipado la conducta de los 74 millones confirma que no sabemos lo que realmente determina su incondicional apoyo a Donald Trump. Tenemos cuatro años para averiguarlo.

La población blanca dejará de ser mayoría en Estados Unidos a partir del año 2042 y dará paso a las que ahora son las minorías del país, según las proyecciones de la Oficina del Censo en 2018. Ya en 2004, los cálculos demográficos habían estimado que los blancos estadounidenses serían minoría en el país en 2050, pero los últimos datos aseguran que hispanos, negros, asiáticos, indios americanos, hawaianos nativos y los isleños el Pacífico protagonizarán el cambio demográfico más rápido de lo previsto. Un proceso por el que ya han pasado algunos estados como California o Tejas.

La situación se producirá como resultado de la creciente diversificación demográfica del país, que se ha acelerado por la inmigración y la alta tasa de natalidad, sobre todo, entre los hispanos. En el período de 2008 a 2050, la población de EE UU pasará de 305 millones de habitantes a 439. A partir de 2030, y por primera vez, la proporción de población blanca, que ahora constituye el 66%, comenzará a descender. En 2050, se situará en un 46%.

Respecto a las minorías, el cambio más considerable se registrará entre los hispanos, que casi triplicarán su población. La minoría más grande de Estados Unidos de la actualidad pasará de 46,7 millones de personas a 132,8, lo que supondrá que "casi uno de cada tres residentes de Estados Unidos será de origen hispano", según apunta el informe. Otro aumento importante lo protagonizará la población asiática, que ascenderá de 15,5 millones de personas a 40,6. Mientras, para 2050 se espera que los afroamericanos constituyan un 15% del espectro demográfico del país, lo que significa un pequeño aumento respecto de las cifras actuales.

"Lo que está ocurriendo ahora en cuanto al incremento de la diversidad es algo sin precedentes", interpreta una estadista retirada en declaraciones al periódico estadounidense The New York Times. Además, con las proyecciones de la Oficina del Censo es probable que se desaten debates en torno a las políticas sobre inmigración, la superpoblación y los cambios en el electorado. Por ejemplo, para las elecciones presidenciales de 2028, las minorías constituirán por primera vez la mayoría de adultos entre 18 y 29 años, según apuntan desde la Brookings Institution, instituto independiente de investigación.

Los cálculos también indican un progresivo envejecimiento de la población de Estados Unidos. En 2030, cuando todos los babyboomers" sean mayores de 65 años, casi uno de cada cinco residentes tendrá más de 65 años. En Estados Unidos, los babyboomers son todas las personas que nacieron después de la II Guerra Mundial, entre 1946 y 1964. Ese grupo pasará a 88,5 millones para 2050, más del doble que la cifra actual de 38,7 millones, según apunta la Oficina del Censo. Además, se espera que los mayores de 85 años se tripliquen, de 5,4 millones en 2008 a 19 millones en 2050.

La deriva de la polarización trumpiana había alcanzado su paroxismo y lo hacía en el corazón mismo de la democracia americana. El senador republicano Mitt Romney y candidato a presidente en 2008 fue aún más lejos y afirmó que "lo que ha pasado en el Capitolio ha sido una insurrección incitada por el presidente de los Estados Unidos". Ante esta situación, la pregunta que emergió casi inevitablemente no fue otra que: ¿puede el país destituir a su propio presidente incluso a 13 días de terminar su mandato? La Constitución estadounidense tiene la respuesta y ésta es afirmativa.

La clave reside en la enmienda 25, en concreto en su cláusula cuarta. El vicepresidente de Estados Unidos puede invocarla si estima que el presidente no está en sus capacidades para ejercer el cargo. Sin embargo, jamás se ha recurrido a esta opción en la historia del país. En el caso de que Pence se decida, el vicepresidente habría de tener primero el apoyo de la mayoría del gabinete presidencial. De ser así, informarían al Congreso y al Senado de la presunta incapacidad de Donald Trump y éste sería destituido, pasando Pence, en este caso, a asumir la presidencia, que apenas mantendría unos días, puesto que el 20 de enero, según establece la constitución, Joe Biden tiene que tomar posesión del cargo. En cualquier caso, la CNN informó de que diversos miembros del gabinete presidencial habían empezado a discutir esa opción a última hora de la noche en Washington. Si una vez que sucede esta transferencia de poderes tras aplicarse la enmienda, la disputa pasaría al Congreso y el Senado, que tendrían que someterlo a votación y necesitarían dos tercios de cada cámara para ratificar a Pence como presidente. De no lograr esas cotas, en este escenario supuesto, Trump volvería a la Presidencia.

Hasta ahora sólo se han usado otras cláusulas de la enmienda 25 y siempre para otros contextos muy diferentes. Esta enmienda no se usó hasta los años setenta. En esa década, se recurrió, por un lado, a la cláusula primera para proceder al nombramiento del vicepresidente Gerald Ford como presidente en 1974 tras la dimisión de Richard Nixon, y por otro, a la cláusula segunda cuando en dos ocasiones se necesitó de un mecanismo legal para ocupar sendas vacantes vicepresidenciales. La sección tercera ha sido la más recientemente utilizada. Permite a los presidentes transferir brevemente sus poderes al vicepresidente por casos de incapacidad transitoria, como las operaciones con anestesia general. Ronald Reagan y George W. Bush recurrieron a ella por este motivo. Cuando Trump se contagió con coronavirus en octubre se especuló con la posibilidad de que invocara esta cláusula precisamente y diera temporalmente a Pence los poderes presidenciales.

Aparte de la enmienda 25, otra opción teórica para destituir a Trump sería lanzar de nuevo un proceso de revocación, el famoso impeachment, pero la legislatura termina en menos de dos semanas y no habría tiempo para ejecutar el proceso, que suele ser muy proceloso. Con todo, la congresista por Minesota, Ilhan Omar aseguró en un tuit publicado tan pronto que ya se había puesto manos a la obra. "Estoy redactando los artículos del impeachment. Donald J. Trump debería ser revocado por la Cámara de los Representantes y destituido por el Senado. No podemos permitirle permanecer en su puesto, se trata de preservar nuestra República y necesitamos cumplir con nuestro juramento", anunció.

En el escenario actual en el que Biden tomará posesión el próximo día 20, la enmienda sería la única realista. De hecho, que Pence pueda invocarla a tenor de lo acontecido en el Capitolio hace que diferentes sectores y personalidades empiecen a alzar la voz para reclamarla a las claras. Los más destacados fueron el aliado de Trump y presidente de la Asociación Nacional de Fabricantes, Jay Timmons; Karl Racine, el fiscal general del Distrito de Columbia, donde se encuentra Washington; y los gobernadores de Vermont e Illinois, el republicano Phil Scott y el demócrata J.B. Pritzker, respectivamente. También se lo reclamaron por carta a Mike Pence la mayoría de los diputados demócratas del Comité de Justicia de la Cámara de los Representantes, según informó The Wall Street Journal. Timmons señaló sin ambages en un comunicado que Pence debería "seriamente considerar trabajar con el gabinete presidencial para invocar la enmienda 25 para preservar la democracia". Y no se quedó ahí, sino que quiso ser especialmente duro con Trump: "Esto no es ley y orden [en alusión al tan cacareado lema del todavía presidente]. Esto es el caos. Es el Gobierno de la mafia. Es peligroso. Esto es sedición y debe ser tratado como tal. El presidente saliente incitó a la violencia en un intento de retener el poder y cualquier líder elegido que lo defienda está violando su juramento a la constitución y rechazando la democracia en favor de la anarquía".

Jay Timmons con el todavia presidente.

En cuanto a Racine, el fiscal general de la capital del país fue tajante también: "Tanto si a uno le gusta o no el vicepresidente Mike Pence, lo cierto es que está más capacitado para gobernar [que Trump]. Necesitamos un comandante en jefe [cargo oficial que tiene también el presidente de Estados Unidos] que cumpla con sus responsabilidades constitucionales", declaró a la CNN Racine, quien concluyó: "Le pediría al vicepresidente que por favor dé el siguiente paso. Cumple con tu tarea. Protege a Estados Unidos, defiende la democracia e invoca la enmienda 25".

Son argumentos parecidos a los empleados por los gobernadores Scott y Pritzker. Éste aseguró: "No hago estas declaraciones a la ligera: dos semanas son mucho tiempo para que Trump siga en su puesto, donde él puede seguir incitando a la violencia. No tengo dudas de que sus esfuerzos para animar a un golpe representan una alta traición a esta democracia y a la constitución". Scott acusó a Trump de "orquestar una campaña para causar una insurrección y alterar unas elecciones legales" y sostuvo que Trump "debería dimitir o ser depuesto por su gabinete o por el Congreso". Entretanto, politólogos de universidades estadounidenses lanzaron en internet una carta abierta reclamando también la activación de la enmienda. En apenas unas horas, había logrado más de 600 adhesiones. En la carta admiten que su profesión "busca comprender la política, no vincularse a ella, pero", añaden los firmantes, "compartimos un compromiso hacia los valores democráticos", y es por este motivo por el que llaman "al Congreso de Estados Unidos, al vicepresidente Mike Pence y a los miembros del gabinete presidencial a destituir a Donald J. Trump de su puesto a través de un impeachment o invocando la enmienda 25". "Las acciones del presidente", aseguran los politólogos, "amenazan la democracia estadounidense. [Trump] ha rechazado hacer una transferencia pacífica de poder, ha animado a los congresistas y senadores a subvertir el resultado de las elecciones en sus respectivos estados, ha presionado al funcionario de un estado para que altere el resultado de las elecciones y ahora ha incitado una violenta revuelta para asaltar el Capitolio y tumbar el recuento de los votos del colegio electoral". La misiva concluye: "Las acciones del presidente muestran que está incapacitado o no quiere cumplir con su juramento de proteger y defender la Constitución. Debe ser destituido inmediatamente".

Un editorial publicado tras los disturbios en The Washington Post decía: "El presidente no está capacitado para ejercer su función en los próximos 14 días. Cada segundo que retiene los vastos poderes de la presidencia es una amenaza para el orden público y la seguridad nacional. Trump provocó el asalto al Capitolio. Debe ser destituido". La enmienda 25 de la Constitución de Estados Unidos fue aprobada por el Congreso en 1965 y ratificada por los estados en 1967. La norma se promovió tras el asesinato de John Fitzgerald Kennedy en 1963, un acontecimiento que introdujo al gobierno de entonces en la incertidumbre de cómo suceder a un presidente si éste perdía la vida, la conciencia o sus capacidades estando en ejercicio.

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Una mezcolanza de absurdas aspiraciones.

Donald Trump se negó a condenar al supremacismo blanco en el primer debate presidencial de Estados Unidos. Cuando el presentador de Fox News Chirs Wallace le preguntó directamente si estaba dispuesto a hacerlo, el mandatario respondió que sí y pidió que le dijeran a quién debía condenar. Su rival, Joe Biden, sugirió a los Proud Boys, un grupo de extrema derecha. “Proud Boys, retroceded y quedaos a la espera”, replicó el republicano; un llamamiento que encendió las redes sociales. El candidato demócrata enviaba en septiembre al grupo un mensaje opuesto, que hizo extensible a todas las organizaciones supremacistas blancas: “Cesen y desistan”, sostuvo Biden en una rueda de prensa en Alliance, Ohio, un Estado clave en las elecciones del 3 de noviembre.

En 2016, cuando Trump lideraba la campaña para llegar a la Casa Blanca, el activista de derecha canadiense-británico Gavin McInnes fundó los Proud Boys (literalmente, chicos orgullosos), un grupo en el que solo se aceptan hombres. Extendieron su retórica nacionalista, antimusulmana y misógina a través de las cloacas de Internet. En cuestión de meses sus miembros comenzaron a participar en manifestaciones de extrema derecha, con sus distintivas camisetas negras y amarillas. Fueron parte de los disturbios que se desataron en Charlottesville en 2017, cuando un simpatizante neonazi arrolló con su vehículo una protesta antirracista, matando a una persona e hiriendo a 19.

Trump responsabilizó entonces a ambos bandos, alegando que “había gente mala en un lado y también muy violenta en el otro” y que “había gente muy buena en ambos lados”.

Trump levanta el puño antes de subir al avión presidencial en su viaje a Minnesota para hacer campaña electoral.

Los Proud Boys se describen como “chovinistas occidentales” que se aburrieron de pedir disculpas por “crear el mundo moderno” y descartan sus vínculos con el supremacismo blanco. Sin embargo, el FBI los clasifica como un “grupo extremista con vínculos con el nacionalismo blanco” y el Southern Poverty Law Center (SPLC), la institución de referencia en el estudio del extremismo en EE UU, lo incluye en el listado de grupos de odio del país. A pesar de que McInnes rompió los lazos con el grupo en noviembre de 2018, demandó al SPLC a principios de 2019 por difamación. En un año marcado por las protestas contra el abuso policial hacia los afroamericanos, los Proud Boys han organizado manifestaciones contra el movimiento Black Lives Matter (Las vidas negras importan). En Portland (Oregón), donde llevan más de 100 días de disturbios raciales, el grupo de extrema derecha organizó recientemente una manifestación en apoyo a Trump. Llegaron cerca de 200 personas, algunas de ellos armados. Cuando se discutió en el debate sobre Portland, Trump volvió a responsabilizar a los Antifa, un movimiento amorfo de activistas que comparten causas diversas como la lucha contra el racismo, la homofobia, y están vinculados a la extrema izquierda. Después del llamamiento a los Proud Boys, Trump remarcó que “alguien” tenía que hacer “algo” con los Antifa y la izquierda. “Este no es un problema de la derecha, es un problema de la izquierda”, sostuvo. Biden contraatacó argumentando que el propio director del FBI, Chris Wray, explicó hace dos semanas que Antifa “es una idea, no una organización”. El presidente estadounidense desmereció el comentario y advirtió de que era un grupo radical y peligroso. “Pero su propio director del FBI dijo”, insistió Biden, cuando fue interrumpido por el republicano que zanjó el tema asegurando: “¿Sabes qué?, está equivocado”.

Un miembro del grupo extremista de derecha Proud Boys, en Portland.

Acabado el debate, comenzó a circular en Twitter un pantallazo de las respuestas de los miembros de Proud Boys publicadas en la plataforma Parler. Los actuales presidentes del grupo, Enrique Tarrio y Joe Biggs, escribieron entre otros mensajes: “El presidente Trump les dijo a los Proud Boys que se quedaran a la espera porque alguien necesita lidiar con los Antifa… Bueno, señor, ¡estamos listos!”. Biden compartió la publicación acompañada de un mensaje: “Este es el Estados Unidos de Trump”. Hace una semana el presidente se comprometió en un acto en Atlanta (Georgia) a designar a Antifa y al Ku Klux Klan como organizaciones terroristas. El Departamento de Seguridad Nacional advierte de que los supremacistas blancos son la amenaza terrorista nacional “más persistente y letal” que enfrenta EE UU hasta el 2021.

Richmond, en el estado de Virginia, tuvo todas las condiciones para convertirse en un fatal campo de guerra a principios de 2020. Cientos de defensores de la Segunda Enmienda de la Constitución, la que permite el porte de armas, desfilaron por las calles de la ciudad con fusiles automáticos y rifles de asalto para manifestarse en contra de una iniciativa del gobierno local, de corte demócrata, que busca controlar el porte de armas en ese estado. Con el control de armas, los funcionarios estatales y locales de Richmond están tratando de evitar una repetición del choque mortal en Charlottesville.

Como si no fuera suficientemente atemorizante el hecho de ver civiles armados deambulando por las calles, las autoridades de Virginia prendieron las alarmas al toparse con las amenazas de The Base, un grupo neonazi y paramilitar estaría entrenando a supremacistas blancos para iniciar una guerra racial en Estados Unidos. El pasado 16 de enero, tres presuntos supremacistas blancos pertenecientes a esta organización fueron arrestados en Maryland, donde habrían discutido planes para abrir fuego en el mitin a favor de las armas en Virginia de este lunes solo para sembrar el caos y promover su objetivo: “Acelerar la caída del gobierno de Estados Unidos para que un ‘etnoestado’ blanco pueda tomar su lugar”. Un día después se produjo otro arresto, también de tres hombres, pero esta vez en Georgia. El trío habría planeado asesinar a una pareja miembro de Antifa, movimiento antifascista de izquierda. En este caso, los individuos también estaban vinculados a The Base.

Este grupo, fundado aparentemente a mediados de 2018, ha operado principalmente en internet, donde recluta y atrae miembros afines a su ideología, comprometida con promover la anarquía a través de la violencia y con el objetivo de desencadenar una guerra racial que ya han declarado contra los afroamericanos y los judíos. Pero desde el año pasado, sus actividades comenzaron a salirse de la red. Han distribuido manuales para ataques terroristas y también para la fabricación de bombas. Según los miembros de Temple Jacob, una sinagoga en Michigan, integrantes de The Base estarían detrás de los grafitis antisemitas pintados en su fachada. Richard Tobin, un miembro que decidió cooperar con el FBI, admitió que para septiembre de 2019 ordenó atacar sinagogas en una operación que bautizó como Operación Kristallnacht, nombre que usaron en 1938 los nazis en Alemania: la Noche de las Ventanas Rotas.

Muchos han denunciado la gran diferencia en el uso de la fuerza por parte de las autoridades en comparación con protestas protagonizadas mayoritariamente por ciudadanos negros. El hecho de que algunos agentes se hicieran selfies en el interior del Capitolio con los asaltantes no hizo más que aumentar las críticas a la actuación policial. Además, algunos videos mostraban a un agente levantando una barrera para permitir la entrada de los asaltantes. En otros se ve a policías escoltando a los manifestantes por el Capitolio sin detenerlos.

La diferencia con el despliegue de efectivos durante las protestas de Black Lives Matter es notable.

Según NPR, “The Base está organizada supuestamente en grupos regionales que actúan de manera descentralizada para que aquellos que no están involucrados en un acto criminal en particular puedan tener una negación plausible del grupo”. Según la prensa local, puede haber varias células de la organización operando en diferentes zonas de Estados Unidos, Canadá e incluso Europa. Expertos consultados por NBC dicen que “el grupo usa salas de chat encriptadas, generalmente divididas en celdas según la ubicación geográfica. Organizan campañas de reclutamiento y hacen videos y carteles de propaganda bastante sofisticados”. “Al igual que Al Qaeda, The Base no cree en ninguna solución política a lo que consideran una amenaza para la raza blanca. La violencia es la única opción”, agrega Mollie Saltskog, analista de The Soufan Group, firma de inteligencia en seguridad sin fines de lucro. Se conoce poco sobre las cabezas de esta organización, pero según el portal Vice fue Norman Spear, también conocido como Roman Wolf, quien creó esta plataforma como un “proyecto para unificar fascistas de internet y unir ese gran colectivo de individuos en una red de entrenamiento para prepararlos para la denominada guerra de razas que está por llegar”. Spear afirma ser un veterano de guerra de Irak y Afganistán, pero se conocen pocos detalles sobre su vida.

Los grupos supremacistas y extremistas han sido más notorios en los últimos tres años, alimentados por las divisiones que ha dejado el bipartidismo nocivo en el país.

La marcha a favor de las armas en Richmond era “el ambiente perfecto para que el grupo intentara reclutar o tratar de propagar el desorden. The Base ha manifestado reiteradamente su apoyo a la violencia extrema y el terrorismo. Las medidas para evitar que se organicen, capaciten y armen son esenciales para la seguridad pública”, le explicó Joshua Fisher-Birch, analista de investigación para el Proyecto contra el Extremismo, al portal Vice. Sin embargo, algunas autoridades, en lugar de combatir el extremismo, parecen alimentarlo. Poco antes de que comenzara el mitin a favor de las armas, el presidente Donald Trump tuiteó un mensaje de “apoyo” a los manifestantes. Dijo que sus derechos estaban “bajo ataque” por parte de los demócratas y aseguró que su partido ganará las elecciones en Virginia por esa razón.

Una investigación de la BBC revela que quien es señalado como el líder de la organización se encuentra en Rusia, desde donde coordina las actividades. Rinaldo Nazzaro, de 46 años, usa los alias de Norman Spear y Roman Wolf y se fue de Nueva York a San Petersburgo hace menos de dos años.

"Debemos investigar la brecha de seguridad en el Capitolio hoy ", escribió ayer por la noche en Twitter la congresista demócrata de California Maxine Waters. "Hace cuatro días le advertí a nuestro caucus y tuve una conversación de una hora con el jefe de la policía, quien me aseguró que no se permitiría que los terroristas entrarán en la plaza y que el Capitolio estaría seguro", agregó. Claramente, no fue así.

Basura blanca (en inglés White trash) es un término despectivo usado principalmente en los Estados Unidos que combina un componente étnico con la clase social. A menudo se utiliza también el de trailer trash. Es comparable a «honky», que se refiere a personas blancas, aunque además alega un bajo estatus social y una perspectiva de pobreza (movilidad descendente). Llamar a alguien «basura blanca» es acusar a esa persona de estar en bancarrota a nivel cultural. «Basura blanca» no es un grupo demográfico reconocido en sociología. La postura con respecto al término se ha vuelto más liviana en los últimos años, al punto que algunas personas se describen a sí mismas como «basura blanca», y hay un género de música rock conocido con orgullo como «white-trash rock» pero la frase nunca se encuentra en contextos diplomáticos. El término generalmente va asociado a la pobreza, y a menudo a excentricidad. Si paseas por ciertos barrios, esas parcelas donde la hierba crece sin control, un coche oxidado y sin ruedas, 3 lavadoras rotas y un mohino balancín en un porche deprimente te saludan, en un costumbrismo que atraviesa generaciones. Desde los Padres Fundadores. Este grupo es «la categoría más pobre y más menospreciada y más desestimada de blancos de Estados Unidos». Esos ciudadanos olvidados sistemáticamente por la administración y a los que Trump arengó contra inmigración.

De acuerdo a la categorización de Fussell de clase social, la mayoría de esta gente estaría en un nivel bajo y medio de la clase proletaria. Según el Oxford English Dictionary, «basura blanca» era un término peyorativo, de uso común a partir de los años 1830, usado por los esclavistas de la clase alta de los estados del sur (blancos ricos, a menudo terratenientes aristocráticos) contra los blancos pobres que trabajaban en los campos o como sirvientes. Por esos momentos, también se utilizaban como sinónimos «sand hiller» y «clay eater» (comedor de arcilla). Se asumía que los «basura blanca» labraban (hiperbólicamente) de manera inepta en tierras pobres y a partir de ello recurrían a comer arcilla con el fin de sobrevivir. El término envuelve características de conducta (como manierismos, estilo de vida) y características raciales (gente blanca de origen anglosajón); y es usado extensamente en Estados Unidos, no sólo en estados como los del sur o el medio oeste, sino también en ciudades como Nueva York y Los Ángeles como una taquigrafía para burlarse de otros. Sobre la costa oeste, así mismo, el término se utiliza coloquialmente en su abreviatura: PWT (Poor White Trash), en el cual «poor» significa pobre, «white» hace alusión al aspecto racial, y «trash» como cachivache o basura enfatiza la condición de marginal.

Elvis Presley, un Poor White nacido en Tupelo, Mississippi.

Descendientes de europeos, tiene sus orígenes en el Sur de Estados Unidos y los Apalaches. Aparecen como una casta social en el Antebellum South, y consiste en un grupo de obreros agrícolas rurales, blancos y sin recursos, que no siendo esclavos no poseen tierras, llegando en casos a ocuparlas. En un contexto contemporáneo, el término se utiliza para sus descendientes, independientemente de su estatus económico. Aunque tiene similitudes con los ancestros conocidos como white americans, difieren notablemente de éstos en cuanto a su historia y cultura. Cracker, en ocasiones white cracker (cracker blanco) o cracka es un término que se emplea en inglés para referirse con menosprecio a personas de raza blanca, especialmente a los blancos pobres de zonas rurales del sur de los Estados Unidos. Sin embargo, en relación a una persona oriunda de Georgia o de Florida, puede tener a veces una connotación neutra o positiva o puede llamárselo uno a sí mismo con orgullo (véase Cracker de Florida, Cracker de Georgia).

"Un par de crackers de Georgia". Dibujo del ilustrador James Wells Champney para las memorias de Edward King tituladas The Great South, 1873.

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